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	<title>Michel Laguerre Kleimann &#8211; El Reporte</title>
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	<description>Libertad, opinión, análisis, independencia</description>
	<lastBuildDate>Fri, 29 May 2026 20:33:08 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Michel Laguerre Kleimann &#8211; El Reporte</title>
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		<title>Cuando el Perú llegó al Atlántico: Orellana y la epopeya del descubrimiento del Amazonas, por Michel Laguerre</title>
		<link>https://elreporte.pe/opinion/michel-laguerre/cuando-el-peru-llego-al-atlantico-orellana-y-la-epopeya-del-descubrimiento-del-amazonas-por-michel-laguerre/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Michel Laguerre Kleimann]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Feb 2026 10:16:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[En el museo naval del Perú se custodia, gracias a las gestiones de la entonces Dirección de Intereses Marítimos, un cuadro del reconocido pintor peruano Germán Suárez Vértiz —abuelo de Pedro y Patricio— que se encontraba en Francia. Aquella notable obra de arte resalta el momento en que el entonces lugarteniente de Gonzalo Pizarro, Francisco &#8230;]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">En el museo naval del Perú se custodia, gracias a las gestiones de la entonces Dirección de Intereses Marítimos, un cuadro del reconocido pintor peruano Germán Suárez Vértiz —abuelo de Pedro y Patricio— que se encontraba en Francia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquella notable obra de arte resalta el momento en que el entonces lugarteniente de Gonzalo Pizarro, Francisco de Orellana, ingresó a bordo de la embarcación bautizada como “<em>San Pedro</em>”, al Río Grande de las Amazonas. A decir del cronista fluvial de aquella expedición, el dominico fray Gaspar Carvajal, el domingo 12 de febrero de 1542, fiesta de Santa Olaya, “[El Amazonas] deshacía y señoreaba todo el otro río y parecía que le consumía en sí; porque venía tan furioso y con tanta grande avenida, que era cosa de mucha grima y espanto ver tanta palizada de árboles y madera seca como traía” (Del Busto 1975, II, p. 250).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El relato de aquella memorable jornada que nos presenta el notable historiador José Antonio Del Busto en la <em>Historia Marítima del Perú</em> es un ejemplo de fe, el cálculo político, miedo, coraje y de azar en la búsqueda de la gloria y del reconocimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La expedición inició en el Cuzco con Gonzalo Pizarro y los peruleros rumbo a San Francisco de Quito para luego continuar por los ríos de la selva; la continuó Orellana con casi medio centenar de valientes españoles y nativos, los mismos que recibieron significativa ayuda de diversas comunidades ribereñas. A lo mejor aquel grupo de aventureros no fueron conscientes de que iban a descubrir para Occidente el río más caudaloso del planeta, la arteria fluvial que llegaría a ser un espacio geopolítico y ecológico de la mayor importancia para América del Sur; el mismo que daría al Perú proyección fluvial hacia el Atlántico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Orellana era tuerto y lo disimulaba con un parche negro, lo que podría haber sido una excusa para justificar fracasos; lejos de ello, su voluntad superó aquella peculiaridad y fue el más esforzado de aquel grupo de barbudos “hijos del sol” como se hicieron llamar. “El capitán trabajaba en todo” nos recuerda Carvajal. No en vano, en el momento de mayor incertidumbre por el hambre, temor y frustración, Orellana continuó firme en su propósito confiando en Dios “pues Él nos había echado por aquel río, tendría por bien de nos sacar a buen puerto” (Del Busto 1975, II, p. 238). Y así lo hizo cuando llegó al Atlántico y se pudo conocer su faena tanto en América como en Europa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta historia, con todos los vaivenes y dramas propios de una empresa humana, es un ejemplo de la formación de la Peruanidad en la región amazónica, de su afán primigenio por conocer nuevas rutas, aprovechar los recursos naturales, de la valentía de los conquistadores que dieron origen a nuestra cultura mestiza, así como de la fe católica que dio serenidad y esperanza en medio del entonces desconocido “infierno verde”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que este 12 de febrero sirva para recordar que el territorio peruano se fue abriendo para los ojos de sus nuevos habitantes gracias a un puñado de valientes, muchos de los cuales decidieron permanecer en el Perú. Nosotros, sus mestizos herederos bien podemos apoyarnos en aquel pasado “germinal-fundacional” para impulsarnos con seguridad hacia el porvenir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya lo dijo el erudito José de la Riva Agüero: “El que no recuerda se degrada de la condición humana, porque no aprecia, ni comprende, ni siente, ni prevé”.</p>
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		<title>“Juan Sebastián de Elcano” en Perú, vínculos de honor, por Michel Laguerre Kleimann</title>
		<link>https://elreporte.pe/opinion/michel-laguerre/juan-sebastian-de-elcano-en-peru-vinculos-de-honor/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Michel Laguerre Kleimann]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Jun 2025 18:54:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[El emblemático buque escuela “Juan Sebastián de Elcano” arribó este viernes Santo a la Base Naval del Callao con la heredera de la monarquía española: la Princesa de Asturias y actual Guardiamarina Leonor Borbón. Bajo el comando del Capitán de Navío Luis Carreras-Presas, el buque ingresó a aguas peruanas el lunes 14 de abril. Botado &#8230;]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">El emblemático buque escuela “Juan Sebastián de Elcano” arribó este viernes Santo a la Base Naval del Callao con la heredera de la monarquía española: la Princesa de Asturias y actual Guardiamarina Leonor Borbón. Bajo el comando del Capitán de Navío Luis Carreras-Presas, el buque ingresó a aguas peruanas el lunes 14 de abril. Botado por primera vez el 5 de marzo de 1927, inició su navegación con guardiamarinas el 19 de abril de 1928, hace 97 años y un día.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera vez que arribó a aguas chalacas fue el 27 de febrero de 1934, bajo el mando del Capitán de Fragata Salvador Moreno Fernández (14 de octubre 1886 – 2 de mayo de 1966), destacado oficial de la Armada que llegaría a ser dos veces ministro de Marina (1939-1946 y 1951-1957) así como Almirante de la Armada, en 1950.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En aquella primera visita, los oficiales y dotación del buque hispánico fueron objeto de diversos agasajos por el cuerpo de Oficiales de la Marina de Guerra, tanto en la Escuela Naval del Perú, a la sazón dirigida por el Capitán de Navío José R. Gálvez, como a bordo del B.A.P. “Almirante Grau”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda oportunidad que llegó a aguas peruanas fue el 16 de octubre de 1952, permaneciendo en territorio patrio hasta el 21 de octubre, donde fueron objeto de celebraciones en el Centro Naval del Perú, Escuela Naval del Perú, B.A.P. “Almirante Grau” y en el Arsenal Naval. En ese contexto, los marinos españoles, bajo el mando del Capitán de Fragata Gonzalo Díaz García, rindieron honores a los marinos de su país que fallecieron durante el combate naval del Callao del 2 de mayo de 1866 así como ante el monumento erigido a la memoria del Caballero de los Mares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la misma década, y específicamente el 17 de marzo de 1958 (fecha de significado profundo para la Marina de Guerra del Perú por dos hechos notables de su historia: la captura del pailebot “Sacramento” y la doble ruptura del bloqueo del puerto de Arica en 1821 y 1880, respectivamente), regresó el “Juan Sebastián de Elcano” bajo el comando del Capitán de Fragata José Ramón Gonzáles López.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre los 48 guardiamarinas que arribaron al Callao se encontró el Príncipe Juan Carlos de Borbón, hijo de Juan de Borbón y entonces heredero de la corona de España, y abuelo de la actual Guardiamarina Borbón, Princesa de Asturias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá de las notas propias del protocolo y de las diversas recepciones que los marinos peruanos ofrecieron a sus pares de España, así como de las ofrendas florales que los marinos del buque escuela español colocaron ante los monumentos en Lima del Almirante Grau, del General José de San Martín y de Francisco Pizarro, vale recordar que el 21 de marzo, una astilla de hueso del Almirante Grau retornó desde Chile para ser resguardado en la Escuela Naval del Perú.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante la ceremonia de entrega –la misma que estuvo presidida por el Presidente de la República– una escolta del “Sebastián de Elcano” liderada por el Guardiamarina Príncipe Juan Carlos de Borbón, rindió honores al máximo héroe de la Marina de Guerra del Perú, Gran Almirante del Perú Miguel Grau.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas visitas a lo largo de los años refuerzan no sólo la preparación naval de las diferentes dotaciones del buque, sino, también, fortalecen lazos de fraternidad y confianza entre marinas y pueblos amigos, tal cual lo es España. En otras palabras, son acciones propias de la diplomacia naval cooperativa, que tanto bien hace a las Marinas del mundo.</p>
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		<title>Feliz Día de la Marina de Guerra del Perú, por Michel Laguerre</title>
		<link>https://elreporte.pe/opinion/michel-laguerre/feliz-dia-de-la-marina-de-guerra-del-peru-por-michel-laguerre/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Michel Laguerre Kleimann]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Oct 2023 14:24:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[En 1793, el sabio peruano Hipólito Unanue sostuvo que “la navegación es sin duda la madre de la ilustración, el esplendor y opulencia del género humano”. Esta sencilla pero profunda frase respondió a la reflexión histórica respecto al mar y a la humanidad; al actor y a su entorno y, sin lugar a dudas, a &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En 1793, el sabio peruano Hipólito Unanue sostuvo que “la navegación es sin duda la madre de la ilustración, el esplendor y opulencia del género humano”. Esta sencilla pero profunda frase respondió a la reflexión histórica respecto al mar y a la humanidad; al actor y a su entorno y, sin lugar a dudas, a la proyección de aquel allende al horizonte, <em>ergo</em>, su dinamismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, bien se puede afirmar que, al día de hoy, son los mares del mundo las principales vías de comunicación, comercio e intercambio de ideas (el internet pasa por los cables submarinos, no por un potente irradiador global de wifi, aun). Aquella ilustración, esplendor y opulencia que tanto los pre incas como incas obtuvieron, fue gracias, entre otras razones, por dominar los mares. Tan solo recordemos a Caral, Chan Chan, Paracas, señor de Chincha o Túpac Yupanqui para entrar en contexto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego, la conquista hispánica arribó por mar. Los tres siglos de incubación de nuestra peruanidad (forma de ser peruanos) tuvo al mar como parte integrante y camino vital de la nueva civilización que germinaba cotidianamente. Las ideas occidentales, sus valores éticos y morales, sus riquezas, sus artes, su fe, su idioma, sus autoridades, en fin, llegaron a esta parte del mundo por las diferentes rutas de navegación que el imperio español había establecido. Aquellas se entrecruzaron con las nativas creando a un nuevo tipo de persona: Al peruano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El peruano no era ni inca ni español; era algo nuevo. Buscó su independencia. Esta también vino por mar. Las diversas expediciones navales demostraron que el camino a la libertad tenía como base primordial controlar las líneas de comunicaciones marítimas. Así lo entendieron los brillantes estrategas José de San Martín y Bernardo O’Higgins, por ejemplo. Les antecedió el arequipeño Juan Pablo Vizcardo y Guzmán, a finales del siglo XIX.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta realidad geográfica peruana inspiró al distinguido general Manuel de Mendiburu sostener, cuando ejercía el cargo de ministro de guerra y marina, en 1845, que la “situación geográfica de la República reclama con imperio el fomento de la Marina”. Tenía razones de peso estratégico para ello. Se iniciaba la explotación del guano de las islas; aquellos enormes cerros de material producido por la digestión aviar luego de ingerir a los peces del rico mar del Perú. Por décadas, este producto de la naturaleza se convirtió en el principal ingreso fiscal de la República. Esta peculiaridad se enmarca en los cuatro atributos históricos del mar: dominio, comunicación, riqueza e información. En estas cuatro palabras descansan las razones y justificaciones para la existencia de las Marinas de Guerra, ya sean para el frente externo como interno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Perú no era ni debía ser ajeno a ello; por ello, el genial Castilla, seguido por Echenique y Pezet, supieron invertir en la defensa naval de las líneas de comunicación de su patria. La Marina de Guerra peruana de la República, nacida en tiempos independentistas de Guise, adquiría fuerza, amplitud y modernidad. Sin embargo, y parafraseando a Jorge Basadre, la paradoja de nuestra existencia decimonónica, la riqueza sustentada en el mar, no fue de la mano con una política naval que la resguardara. El resultado fue catastrófico para nuestro imaginario como nación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de ello, los ejemplos de honor, coraje, valentía y sacrificio (palabras venidas a menos en tiempos modernos) que los marinos peruanos demostraron en guerra, legaron, a las futuras generaciones el estándar de lo que significa ser un peruano bien nacido. Algunos observadores de aquella época, como el ingeniero Federico Blume, escribió que la guerra se había perdido por “carecer de Marina adecuada”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las nuevas generaciones que desarrollaron su carrera naval a lo largo del siglo XX comenzaron, materialmente, desde cero. Sin embargo, su moral, ánimo, creatividad y seriedad profesional llevaron a que una Marina sin buques de guerra en el año 1900, tuviese una de las mayores fuerzas navales regionales durante la década de 1980. Autoridades previsoras como Leguía, Odría, Prado y Belaunde, por mencionar algunos, fueron artífices de aquella modernización naval tan necesaria para un país marítimo como el Perú. Al 2023, bien podemos asegurar que nos mantenemos dentro del rumbo trazado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Asimismo, los marinos no se limitaron al área acuática de la República (mares, ríos y lagos), sino, que proyectaron su uniforme a los andes para hacer frente a los terroristas que tanto daño han hecho al Perú. Así lo manifestó, en 1982, el ministro de Marina Vicealmirante José Carvajal Pareja: “Hoy, el Perú sufre la agresión interna de desviados que, sin representatividad alguna tratan estérilmente de destruir el gran edificio de la realidad nacional. A tan absurdo empeño, la Marina de Guerra del Perú le opone el más enérgico rechazo y expresa a los peruanos de todas las generaciones y todas las latitudes su repudio a tan irracional proceder”. Esta consigna no ha menguado en el tiempo. Allí están los triunfos en El Frontón y en el rescate de los rehenes de la residencia del embajador del Japón, así como en los actuales valles de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Inicié este texto citando al sabio Unanue. Para terminar, anotaré una meridiana expresión del Gran Almirante del Perú, quien, en 1878, escribió para un medio de prensa. La similitud de la reflexión demuestra que Miguel Grau Seminario reconocía tanto la realidad como potencialidad de su profesión, y cómo en esta, se “jugaba” el futuro del país. Interesante mensaje al día de hoy:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La civilización debe a la Marina gran parte de su notable desarrollo; donde quiera que arribe un buque lleva un germen de progreso: las ciencias, las artes, el comercio, la industria, han sido esparcidos en el mundo por medio de la navegación, y por ellas, las naciones más separadas han estrechado las relaciones y tienden al engrandecimiento común”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Feliz día de la Marina de Guerra del Perú!</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La Marina y la Peruanidad, por Michel Laguerre</title>
		<link>https://elreporte.pe/opinion/michel-laguerre/la-marina-y-la-peruanidad-por-michel-laguerre/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Michel Laguerre Kleimann]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 15 Oct 2022 02:32:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[No se puede comprender la historia del Perú si no se considera la reflexión de sus ámbitos marítimo, fluvial y lacustre, y, dentro de estos, el accionar de la bicentenaria Marina de Guerra, actor principal en estos espacios geográficos. El aporte de la Institución naval a la formación de nuestra Peruanidad es indudable. Ya lo &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">No se puede comprender la historia del Perú si no se considera la reflexión de sus ámbitos marítimo, fluvial y lacustre, y, dentro de estos, el accionar de la bicentenaria Marina de Guerra, actor principal en estos espacios geográficos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El aporte de la Institución naval a la formación de nuestra Peruanidad es indudable. Ya lo sostuvo aquel genio periodístico que fue Luis Varela y Orbegoso (<em>Clovis</em>), cuando escribió que “siempre fue timbre de orgullo para el Perú su Marina gloriosa. Las páginas más brillantes de nuestra historia ella las ha escrito”. De hecho, nuestra historia naval está llena de quilates que enorgullecen los peruanos de a bien.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este 8 de octubre se ha recordado el combate naval de Angamos, enfrentamiento donde la flota adversaria obtuvo una victoria material, fría. Sin embargo, Perú y el mundo ganaron a un prohombre que supo ganarse la admiración de los más diversos ánimos. El reconocimiento unánime al comandante del&nbsp;<em>Huáscar</em>&nbsp;es, a su vez, un reconocimiento a lo que el Perú puede aspirar a ser: un país coherente. Es por ello, que cada mes de octubre se recuerdan dos&nbsp;<em>ethos</em>&nbsp;mutuamente conectados; mencionar uno lleva al otro: Grau y la Marina de Guerra del Perú.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto me permite afirmar que Miguel Grau no es un héroe creado ni por el momento ni por la fuerza de una ley. Es héroe por la legitimidad y reconocimiento a su vida coherente. Fue un ciudadano como todos nosotros, con momentos complicados y difíciles (él mismo lo dijo), pero supo sobreponerse a todas las adversidades cotidianas empujado por una vocación de servicio al país. He ahí su “heroicidad”: saber ser un hombre de bien en un mundo inundado de defectos y contrariedades. El Caballero de los Mares fue un marino de altas cualidades profesionales, sin duda, pero esto no fue un obsequio improvisado dado por los hados, fue el esfuerzo permanente por buscar ser mejor cada día.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Leamos sus cartas privadas en plena campaña naval. No había aspecto familiar que se le escapara. Esto es interesante destacar, puesto que nos revela una ejemplar calidad humana que se irradia a todas las generaciones de marinos y peruanos.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://cdn.sanity.io/images/1axnghbj/production/4fcc85e732b35d357262ef86fb57dace3c5c39a2-1080x844.png" alt=""/></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Esta peculiaridad propia del Peruano del Milenio se ha materializado no sólo en el territorio patrio, donde no existe departamento o provincia sin que tenga una avenida, calle, parque, colegio, residenciales, asociaciones privadas con el nombre del ilustre marino piurano; sino, también en el extranjero donde los más de 24 monumentos elevados a la memoria del Gran Almirante del Perú son un ejemplo de la universalidad de Grau. Países próximos como Chile, Bolivia, Colombia, Ecuador, Brasil, Panamá, Argentina, así como Estados Unidos de América, Japón, Italia, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, España, entre otros, han validado en sus espacios públicos y privados a nuestro insigne personaje.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>En memoria de Miguel Grau, por Michel Laguerre Kleimann</title>
		<link>https://elreporte.pe/opinion/michel-laguerre/en-memoria-de-miguel-grau-por-michel-laguerre-kleimann/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Michel Laguerre Kleimann]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Jul 2022 00:54:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[Recordar con seriedad y naturalidad la vida de los grandes hombres que iluminan desde el pasado es una tarea necesaria para continuar mejorando como ciudadanos. Rememoremos aquella máxima que sostiene que nadie quiere lo que no conoce, ni nadie defiende lo que no quiere. Esta expresión, en tiempos actuales, adquiere quilates de profundo significado. Ya, &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Recordar con seriedad y naturalidad la vida de los grandes hombres que iluminan desde el pasado es una tarea necesaria para continuar mejorando como ciudadanos. Rememoremos aquella máxima que sostiene que nadie quiere lo que no conoce, ni nadie defiende lo que no quiere. Esta expresión, en tiempos actuales, adquiere quilates de profundo significado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya, en 1927, el capellán de Escuela Naval del Perú sostuvo que “nada, en nuestro sentir, simboliza tan cumplidamente la Patria como un héroe. En él se encarna el valor moral de toda una raza, el civismo de todo un pueblo, las supremas aspiraciones espirituales de todo un estado”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Miguel Grau Seminario ha demostrado que su fuerza vital ha superado con creces la prueba del tiempo. La trascendencia de su recuerdo no sólo se consolida cada año, sino que traspasa las fronteras propias y se universaliza para honra de la Patria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nacido un día como hoy en la provincia de Piura, a los diez años de la victoria de la batalla de Ayacucho. Nuestro héroe perteneció a la primera generación de peruanos nacidos en la República, cuyos integrantes tuvieron en sus manos la misión de construir un Perú digno de vivir al lado de las naciones libres y soberanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Embarcado en naves mercantes desde temprana edad, Grau pasó los duros años de la niñez tardía, adolescencia y juventud navegando en los mares del globo. Sus habilidades náuticas le permitieron ascender rápidamente en la carrera, siendo designado responsable de delicadas misiones tales como la adquisición de un buque de guerra en pleno conflicto internacional con España. Este buque se llamó&nbsp;<em>Unión</em>, y fue la plataforma sobre la cual el entonces Capitán de Fragata Miguel Grau recibió su bautizo de fuego en la mar durante el combate naval de Abtao.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A los pocos años, asumió el comando del buque con el que se recordarían, en palabras del ex presidente de Estados Unidos de América, T. Roosevelt “los actos de heroísmo mayores que jamás se han hecho en algún otro barco blindado de cualquier nación del mundo&#8221;.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En efecto, Grau ejerció el liderazgo profesional de sus compañeros de armas, siendo un activo defensor de las Instituciones y de la Constitución cuando peligraron en épocas oscuras de nuestra historia. Este periodo precedió a su sencilla -pero nutrida de principios éticos- actividad política en el parlamento nacional. De la lectura de sus intervenciones se desprende el anhelo de servicio, así como las aspiraciones de aprender de un peruano digno de todos los tiempos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante su ejercicio activo en el Congreso de la República, el Perú fue obligado por las circunstancias a ingresar a una guerra que no esperaba ni estaba preparado. Sin embargo, fue el Capitán de Navío y posterior Contralmirante de la Armada Nacional, Miguel Grau Seminario, quien irradió la luz entre las tinieblas (<em>et lux in tenebris lucet</em>) mostrando el camino de valor, dignidad y coraje a seguir. No estaba obligado a dejar su cargo de Diputado para comandar el&nbsp;<em>Huáscar</em>, pudo no hacerlo, pero tomó la decisión indicando a sus compañeros de curul que la Patria lo necesitaba donde mejor pudiera serle útil en dichos momentos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es por ello, que el distinguido historiador Jorge Basadre sostuvo que “cuando vivimos en medio de una crisis honda y universal en este país olvidadizo, evocar a Grau en su significado más profundo implica nada menos que provocar esa actitud por los griegos llamada catarsis, o sea una limpieza o descarga”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sus acciones navales y humanitarias le merecieron el reconocimiento legítimo como Caballero de los Mares y preclaro precursor del Derecho Internacional Humanitario de la guerra en el mar, puesto que su accionar respondió a la digna tradición fraterna de los hombres de mar, no a una codificación en prensa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su tránsito a la Gloria durante el Combate Naval de Angamos marcó un antes y un después de nuestra historia. Las honras públicas y privadas hechas en todos los ámbitos de la nacionalidad, y en todos los tiempos, nos demuestra que la Marina de Guerra es una institución que tiene entre sus integrantes al peruano que encarna los deseados valores de una sociedad anhelante de símbolos a imitar. No está de más anotar la clara inscripción que se encuentra al ingreso de la cripta donde reposa: “Cadetes navales, Seguid su Ejemplo”, consigna que bien debe proyectarse a: “Peruanos, Seguid su Ejemplo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este punto, quiero resaltar que esta peculiaridad conductual de Miguel Grau Seminario no revela caracteres extraordinarias o supernaturales. Todo lo contrario, fue tan humano y cotidiano como nosotros. Tuvo aspiraciones, dudas, alegrías y temores; tuvo sueño, hambre, dolor y cansancio. Sin embargo, su coherencia de vida producto de una disciplina autoimpuesta, así como de una fe verdadera, le permitieron ser el hombre que hoy, 188 años después de su nacimiento, recordamos con el mejor de nuestros ánimos.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Victoria y Honor Naval, por Michel Laguerre Kleimann</title>
		<link>https://elreporte.pe/opinion/michel-laguerre/victoria-y-honor-naval-por-michel-laguerre-kleimann/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Michel Laguerre Kleimann]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 May 2022 18:55:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[Sobre el combate naval de Iquique (21 de mayo de 1879) podemos tener varias lecturas, como por ejemplo la táctica y la humana. En esta misma fecha, la victoria y el honor naval dejaron sus pinceladas sobre el lienzo marítimo. La fuerza naval bloqueadora esperaba que la peruana arribase al puerto y se produjera el &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Sobre el combate naval de Iquique (21 de mayo de 1879) podemos tener varias lecturas, como por ejemplo la táctica y la humana. En esta misma fecha, la victoria y el honor naval dejaron sus pinceladas sobre el lienzo marítimo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La fuerza naval bloqueadora esperaba que la peruana arribase al puerto y se produjera el combate decisivo. Sin embargo, ante la espera de 45 días, decidió zarpar rumbo al Callao, dejando el bloqueo del puerto a la&nbsp;<em>Covadonga</em>&nbsp;y a la&nbsp;<em>Esmeralda</em>. Por causa del azar, la escuadra peruana había zarpado casi al mismo tiempo rumbo al sur. Se habrían cruzado a la altura de Atico sin visualizarse mutuamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El zarpe de la Escuadra peruana respondió a un análisis de la situación llevada a cabo por altos funcionarios del gobierno y con la asistencia de personas entendidas en la materia, entre ellos los capitanes de navío Miguel Grau y Juan Guillermo More. Luego de contrastar las posibilidades del enemigo, así como los cursos de acción propios, se tomó la decisión de que Mariano Ignacio Prado enrumbase lo antes posible hacia el puerto de Arica, que fungiría de base avanzada para las fuerzas peruanas.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://cdn.sanity.io/images/1axnghbj/production/e53c5ca6ee678cb88b28bbc339293e4464c1a9b5-1500x2179.tif" alt=""/></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En este contexto, y con nuevas informaciones respecto al bloqueo del puerto, el monitor&nbsp;<em>Huáscar</em>&nbsp;y la fragata&nbsp;<em>Independencia</em>&nbsp;arribaron a Iquique en la mañana del 21 de mayo. Inicialmente, Miguel Grau iba a entablar combate con la&nbsp;<em>Covadonga</em>, mientras que Juan Guillermo More lo haría con la&nbsp;<em>Esmeralda</em>. Sin embargo, los objetivos se intercambiaron ante la fuga de la&nbsp;<em>Covadonga</em>, comandada por un hijo de peruana y sobrino del entonces Comandante General de la Marina de Guerra del Perú.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El combate en sí comenzó a las 8 de la mañana y terminó a las 1210 de la tarde. En un inicio, Grau intentó derrotar a la&nbsp;<em>Esmeralda</em>&nbsp;con cuarenta tiros de su artillería. Ante la falta de precisión de los peruanos, y al más puro estilo cartaginés, se empleó el espolón contra la madera adversaria. Producto de la tercera embestida, la&nbsp;<em>Esmeralda</em>&nbsp;ingresaba a su tumba marina llevándose consigo a la resistencia de su tripulación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego vino el rescate de los 62 náufragos dándoles ropa y una buena atención –en palabras del teniente primero chileno Luis Uribe, sobreviviente del naufragio– lo que refleja el ejemplo “de un jefe cabal que defiende a su patria sin olvidar la naturaleza humana de sus adversarios”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La intención surge del corazón, y la palabra humana debe ser reflejo del corazón y la mente”, sostuvo el autor Álvaro Silva en su magnífica obra sobre Tomás Moro. Es por ello, que tanto en el parte que Grau eleva oficialmente informando de los sucesos y resultados del combate, así como la carta íntima-familiar que le envía a su cuñada Manuela Cabero Núñez, casada con el marino chileno Oscar Viel y Toro, se confirma lo escrito a la viuda de Arturo Prat, doña Carmela Carvajal: Que tanto su esposo, como quienes lo acompañaron en la&nbsp;<em>Esmeralda</em>&nbsp;“fallecieron víctimas de su temerario arrojo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas misivas permiten apreciar con agrado y sano orgullo el mismo mensaje que revela la coherencia y seguridad moral de Grau. No existió doble discurso ni temor de reconocer el valor del digno adversario y su tripulación, quienes “perecieron víctimas de su temerario arrojo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La fecha de ayer, que celebramos el día de la Victoria y el Honor Naval –honor que también demostraron los marinos de la fragata&nbsp;<em>Independencia</em>&nbsp;liderados por el capitán de navío Juan Guillermo More–, invita a la reflexión sobre el actuar de quienes nos antecedieron en la defensa de la patria, los que supieron diferenciar entre el adversario y quien no lo era.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Asimismo, vale tener en consideración el drama interno –el abatimiento en su segunda acepción– que experimentó el comandante de la&nbsp;<em>Independencia</em>, quien cargó sobre sus nervios la responsabilidad del naufragio de la fragata blindada. Su honor lo llevó a buscar la muerte en combate para limpiar su apellido, su legado, su herencia. El 7 de junio de 1880, cumplió su cometido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es así que en la esquela de la pintura que lo eterniza, se lee con talante griego: “Punta Gruesa y Arica a un tiempo mismo/De Moore explican la sublime historia/Si en la una se estrelló su patriotismo/ En la última encontró martirio y Gloria”.</p>
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