<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Pancho de Piérola &#8211; El Reporte</title>
	<atom:link href="https://elreporte.pe/author/pancho-de-pierola/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://elreporte.pe</link>
	<description>Libertad, opinión, análisis, independencia</description>
	<lastBuildDate>Fri, 29 May 2026 20:24:59 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-PE</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.0</generator>

<image>
	<url>https://elreporte.pe/wp-content/uploads/2025/10/favicon-90x90.png</url>
	<title>Pancho de Piérola &#8211; El Reporte</title>
	<link>https://elreporte.pe</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Soberbia, por Pancho de Piérola</title>
		<link>https://elreporte.pe/opinion/pancho-de-pierola/soberbia-por-pancho-de-pierola/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pancho de Piérola]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Oct 2023 13:18:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://elreporte.pe/?p=7848</guid>

					<description><![CDATA[a envidia es la marca registrada del rojo fracasado, valga la redundancia, pero es la soberbia la que distingue al caviar. Ese progresista perfumado con aires de grandeza que pretende declarar cuál es el camino para el buen vivir. Soberbia es lo que ha rebosado esta semana en las redes sociales, luego de que se &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">a envidia es la marca registrada del rojo fracasado, valga la redundancia, pero es la soberbia la que distingue al caviar. Ese progresista perfumado con aires de grandeza que pretende declarar cuál es el camino para el buen vivir. Soberbia es lo que ha rebosado esta semana en las redes sociales, luego de que se hiciera viral el Proyecto de Ley de Adriana Tudela que pretende regular el financiamiento que el Estado le da al cine peruano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Dale un pez a un hombre y comerá hoy. Enséñale a pescar y comerá el resto de su vida”, dice el sabio proverbio chino. Dale un pez a un caviar y te dirá, ofendido, que es vegano. Enséñale a pescar y te acusará de “mansplaining” por el resto de su vida, maldito fascista. Dale poder a un caviar y no lo va a soltar. Se va a aferrar a él como si fuera uno de sus 6 gatos a los que trata como sus hijos porque dar a luz es sucumbir a la imposición del hetero cis patriarcado capitalista opresor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La cultura influye en la política. Así lo dice el evangelio progre de Gramsci he/him. Bandidos son estos caviares con lentes sin medida y chalina en verano al hacerse los locos como si no lo supieran. El dominio de la cultura en el Perú es una maquinaria política muy fácil de explicar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Estado, engordado bien rico con tofu, quinua y siracha en la última década, le da empleo a un gran número de caviares, usando la propagación de la cultura como excusa. Todos estos audiovisualistas producen contenido que, en la mayoría de los casos, son vistos solo por ellos mismos y sus amigos imaginarios y no binarios. Una oda a Hugo Blanco, a Javier Diez-Canseco o a Velasco pasan hoy como cultura. Contenidos como “Mi Cuerpa, mis Reglas”, “La Vulvalaxia” o “Autoerótica”, facturan como necesarios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A cambio, estos actores que avergonzarían a Tespis, dan su mejor performance afuera del escenario, fungiendo de activistas políticos. Porque en las redes sociales no importa si tus seguidores vinieron porque publicaste un libro, moviste el culo o si subiste un reel con orejas de perrito. No. La neodivisa de los likes y followers es poder para opinar sobre lo que no sabes. 100% de libertad. 0% de responsabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada 5 años, entonces, estos sicarios mediáticos salen a decirle a la población por quién votar. Porque ellos ostentan esa superioridad moral propia de una izquierda que se autopercibe de centro y que llama extremistas a todos los que no consideran que el aborto es un derecho y que “mujer” es una sensación y un conjunto de ideas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿A quién creen que van a alzar en brazos como presidente? Pues a quien esté dispuesto a mantener esa mamadera con leche de soya que les da trabajo y al mismo tiempo continúa esparciendo sus delirantes ideales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo con dinero de los contribuyentes. Mayoritariamente, con dinero de la clase empresarial. Dinero de la micro empresa y de la gran empresa. De esas corporaciones que odian porque están repletas de gente con ambición. Aj. Pof. Wákala.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ley Tudela le pone un máximo de 50% al subsidio al que pueden acceder para realizar sus metrajes largos y cortos. Les deberían dar 0 (cero) a esos vagos malacostumbrados a vivir a costas de los demás.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Metáforas de la niña mala (Capítulo 2)</title>
		<link>https://elreporte.pe/opinion/pancho-de-pierola/metaforas-de-la-nina-mala-capitulo-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pancho de Piérola]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 03 Sep 2023 13:56:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://elreporte.pe/?p=8377</guid>

					<description><![CDATA[Unique Louise – Hecho una Noche Ya estoy por terminar el segundo capítulo de Travesuras de la Niña Mala llamado “El Guerrillero”. Un episodio en la vida de Ricardo Somocurcio donde abandona las calles de Miraflores, que me son familiares, para vivir una aventura parisina. Una aventura que ya uno podía vaticinar desde el comienzo &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Unique Louise – Hecho una Noche</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya estoy por terminar el segundo capítulo de Travesuras de la Niña Mala llamado “El Guerrillero”. Un episodio en la vida de Ricardo Somocurcio donde abandona las calles de Miraflores, que me son familiares, para vivir una aventura parisina. Una aventura que ya uno podía vaticinar desde el comienzo del libro, conociendo un poco la francofilia del autor. Supongo que un libro parecido a “Travesuras de la Niña Mala” debe haber despertado, en su momento, el deseo de viajar y vivir en París a Vargas Llosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El autor retrata París como una ciudad de oportunidades. La ciudad está llena de amor, de arte, de política, de ciencia. Es un mundo distinto al que deja el personaje en el episodio primero. Es la aventura que soñaba y, seguramente, también, el libro del autor ha venido provocando que una nueva generación de aspirantes a nobeles peruanos y latinoamericanos viajen a la ciudad de la luz, a perderse y encontrarse, al mismo tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego de hallar y enamorarme con esa metáfora en el capítulo 1, esa que llamaba miliunonechescos a los pasteles de la “Tiendecita Blanca”, el histórico café miraflorino, empecé a buscar, en “El Guerrillero” una segunda metáfora de semejante impronta en mi día y creo que la encontré. “La muerte de la tía Alberta me dejó HECHO UNA NOCHE unos días”. ¡Qué bonito! “Hecho una noche”. Además, juega con el pasar del tiempo calendario. Está triste, melancólico, taciturno, esa emoción que se agudiza sobremanera con la ida del sol. “París y tristeza”, pensé. ¿Se han cruzado esas palabras o emociones en mi vida, alguna vez? Sí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">He estado en París en dos ocasiones. Ambas muy joven para disfrutar la ciudad. La primera vez tenía 10 años. No recuerdo tanto del viaje. Sé que fue en el 98 porque transcurría durante nuestro viaje en familia el mundial que terminó ganando Francia por primera vez. Era julio y hacía calor. Fuimos al Louvre, a la torre de Eiffel y al Arco de Triunfo, pero para mí lo mejor fue Eurodisney. Nuevamente, era muy chico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda vez tenía 19. Fue en febrero de 2008. Me fui a Londres a estudiar inglés y un fin de semana viajé a París. Fui por el tren bala que va por debajo del agua. Parecía sacado de una novela de ciencia ficción. Fui solo. Fui solo porque me gusta viajar solo. No dependo de nadie. Nadie depende de mí. En ese sentido puedo ser bastante antisocial o independiente, dependiendo el ánimo de interpretación. Pero también era muy joven. Esta vez sí disfruté más del Louvre. Mi mamá ya no tenía que usar a las tortuninjas para que muestre interés en los artistas italianos del Renacimiento. ¿No sabías por qué Leonardo, Rafael, Donatello y Miguel Ángel llevaban esos nombres? Ahora sabes. Esta vez disfruté más de lo que el gran museo tenía para ofrecer porque a mis 19 años ya tenía un mayor interés por la cultura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Digo que fui muy joven, no solo porque aún me considero joven y esto fue hace más de 15 años, sino porque no tengo una sola foto mía en París. El concepto del selfie no existía. Los celulares no tenían cámara, tenían&nbsp;<em>snake.</em>&nbsp;Y, además, fui solo. No había smartphones, no había google maps, no había whatsapp ni Tinder. Una vida más sencilla donde el individuo dependía más de sí. No me atrevía a alejarme tanto del hotel por miedo a perderme. Ya me habían advertido de los pocos amigos que aparentaban tener los franceses en su semblante, así que no quería tener que interactuar con ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso acudí a la comida rápida en mi fin de semana. La obesidad es un idioma internacional. La primera noche estaba muerto de hambre. Famélico. No sabía dónde buscar comida. Era tarde y para los parisinos yo era mudo y sordo. Haciendo uso de mi mapa de papel, me atreví a alejarme solo unas calles hasta que llegué a una larga avenida, donde a lo lejos pude ver una gran M amarilla. Un oasis de comida chatarra se avizoraba a lo lejos. Caminé confiado de no perderme porque la avenida era larga y solo tenía que volver en línea recta. Ya podía imaginarme las papas fritas, calentitas y saladitas. ¡Qué hambre! “No me importa que te cobren por mayonesa en Europa, voy a comprar 3 sachets”, pensé. La M se fue acercando y mi boca salivando, pero había algo extraño. No era la tipografía típica de la hamburguesería internacional. “Estos franceses”, me dije a mí mismo. “Siempre quieren ser diferentes”. No le di importancia y seguí. Para mi pesar, había sido un espejismo y no un oasis, ya que la M no era de McDonalds sino de Metro, aunque pudo haber sido, también, de Mefistófeles el embaucador, como la broma de una película de Johnny Depp. Rendido tuve que regresar al hotel a comer galletas de soda y agua que había llevado en caso de emergencia, para dormir soñando con el desayuno del hotel del día siguiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien me causa algo de tristeza no haber podido disfrutar una de las ciudades más interesantes del mundo con mayor ahínco, esa no es la tristeza a la que me refiero con la metáfora en cuestión. El no tan agradable recuerdo no me tiene “hecho una noche”. La emoción, por supuesto, como suele suceder, fue provocada por una chica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esos 3 meses que estuve en Inglaterra asistí a un instituto de idiomas llamado Embassy CES en Greenwich, Londres. Un amigo mío había estado en el mismo lugar el año anterior y me lo recomendó. Todos los de mi grupo de amigos en Lima se habían ido a EE. UU. por el programa&nbsp;<em>work and travel</em>&nbsp;a esquiar y trabajar, y yo opté por esto. A veces me arrepiento de no seguirlos y a veces no</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo primero que aprendí es que la localidad donde me encontraba no se pronuncia Green-wich, como se nos enseña en clases de geografía para referirse al meridiano, primo distanciado del Ecuador. Sino que se pronuncia Gre-Nich. El inglés es, presuntamente, una lengua sencilla, pero a veces puede ser muy caprichoso para respetar sus propias reglas gramaticales y de pronunciación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llegué un domingo por la noche, de frente a dormir. Mi dormitorio contaba con una cama y baño, closet y escritorio. Era como los dormitorios que se pueden ver en las películas gringas, pero más chiquito. El baño era muy pequeño para una persona adulta habían colocado algunos indicadores. El habitual “no tirar papeles al wáter” y había otro más curioso: “no abrir la puerta mientras usa la ducha”. No le di importancia y me fui a dormir. Algunas horas después, una alarma de incendios me despertó. Era una sirena apocalíptica que inmediatamente me llenó de miedo y confusión. Me puse una casaca para contrariar al frío londinense de enero, zapatillas y salí a las afueras del edificio. Como yo, había varios jóvenes asustados y confundidos, muchos sin o con medio calzado y sin la indumentaria que la emergencia no les había permitido llevar; pero había otros más relajados que incluso se tomaron el tiempo para salir con más comodidad y las prendas adecuadas. Estaban bromeando entre ellos y hasta cigarros se habían dado el lujo de bajar. Amablemente se acercaron a quienes reflejábamos confusión en la cara y nos explicaron. La alarma de incendios colocada en cada cuarto se prende con el vapor que sale del baño después de la ducha. Eso explicaba el cartel. Y eso explicaba por qué, casi todos los sábados o domingos siguientes, sucedió lo mismo. Eran los nuevos estudiantes que, recién llegados, pasaban por la ducha antes de pasar por la inducción de los lunes, muchos de ellos tal vez sin entender el mensaje de la ducha por falta de comprensión. Semanas después, los chicos confiados con los cigarros ya se habían ido a sus países, a volver a sus vidas y habían sido reemplazados por nosotros, los antiguos nuevos, para trasmitir el mensaje a los recién llegados. Formando un círculo permanente de aprendizaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me acuerdo con tanto detalle esa primera noche, porque esa fue la primera vez que la vi. Una chica rubia, de cara bonita. Debía ser de mi edad, tal vez un poco menor. No la escuché hablar. También estaba confundida. Muerta de frío, como muchos que salieron apresurados. Solo la vi unos minutos, pero se quedó en mi mente toda la noche.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al día siguiente, en la inducción, como ocurre cuando pones a muchos latinos juntos, todos los sudamericanos, inmediatamente, hicimos un grupo. Argentinos, colombianos, chilenos, mexicanos y este peruano estábamos juntos en las clases, en el almuerzo y después, también, para explorar juntos la ciudad. Yo era el único peruano y el tercero en haber estado ahí. El segundo había sido mi amigo Harold y el primero, sabe Dios. Los brasileros eran su propio grupo, pero eran aliados. Brasil es casi el 50% de todo Sudamérica así que no era sorpresa que pudieran formar una comitiva por sí solos. Igual, Iberoamérica se juntaba los fines de semana y hacíamos uso del inglés que, presuntamente, habíamos ido a aprender.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Digo que eran nuestros aliados porque teníamos unos rivales. Los árabes y los rusos estaban unidos y nos odiaban y viceversa. No era un odio visceral, era un desprecio infantil, de esos que unen a grupos para forjar identidad, ¿Cómo comenzó esta disputa? No lo sé. Cuando llegué ya existía esa riña. Tal vez era otro círculo constante, como el de las duchas y alarmas, donde los nuevos debían elegir bando, según su nacionalidad y odiar a la banda opuesta. Incluso tenían un líder que era el estereotipo del bully de películas gringas. Nosotros éramos los buenos, definitivamente, aunque seguro ellos pensaban lo mismo. El líder era un iraní que se identificaba como persa. “Estamos orgullosos de nuestra cultura pasada, pero no de la actual”, me dijo una vez. Tampoco era como West Side Story, con los Sharks y Jets. Compartíamos las mismas instalaciones y a veces hablábamos entre nosotros en las clases o fuera de ellas. La necesidad de pertenencia obliga a uno a asumir el comportamiento y conductas del grupo, por miedo a ser excluido. Y el odio siempre ha sido una herramienta unificadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchos de los rusos y persas no estaban ahí para aprender o mejorar inglés sino para prepararse para la universidad. El instituto también ofrecía una especie de IB. Tal vez por eso empezó la disputa, porque menospreciaban a los pobres latinos, a los&nbsp;<em>sudacas&nbsp;</em>que ni siquiera hablaban inglés. Aunque también había algunos disidentes. En nuestro grupo había un ruso y un ucraniano. Este último fue conocido por encontrar la manera de evitar las alarmas. El dispositivo se prendía con el vapor, pero también con el humo. Eso significaba que no se podía fumar en los cuartos y las habitaciones, sobre todo las más grandes, con 3 camas, eran los sitios de encuentro para empezar o terminar las fiestas. El hábil ucraniano decidió que estaba harto de tener que bajar afuera del edificio de dormitorios para fumarse un cigarro. Fumar en la ventana era peligroso porque podías ser visto. Una noche se hartó. Estábamos en el cuarto de 3 argentinos. Cogió una silla y la puso debajo del detector de humo. Se paró en ella y sacó algo de su bolsillo. Era un condón. Abrió el profiláctico y con suma destreza, logró expandirlo suficiente para cubrir la circunferencia plástica. Acto seguido se prendió un cigarro y exhaló el humo en dirección del enemigo robótico. Nada sucedió. Todos gritamos de alegría, levantando las latas de cerveza barata y prendimos un cigarro celebratorio. Timo era parte del grupo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También había europeos de occidente, aunque en menor medida. Ella, la chica, era parte de ese pequeño grupo. La segunda vez que la vi fue el día en que comenzaban nuestras clases. Todos estábamos nerviosos. Era el primer día. Había que hacer una buena impresión para triunfar socialmente. Me quedé mirándola un rato hasta que me di cuenta de que ella también me miraba. Todos los alumnos conversaban entre sí. “¿De dónde eres?”, “¿cómo te llama?”, “¿cuántos años tienes?”, eran las preguntas que flotaban por el aire. No podía simplemente mirarla, tenía que acercarme. Así que abrí paso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tampoco fue una caminata de galán de comedia romántica, de esas que las miradas se cruzan de un extremo al otro de la pista de baile y el chico camina 10 metros que parecen 10 minutos sin quitarle la mirada. La chica estaba más o menos cerca. Dos pasos. La interacción tampoco fue sutil. James Bond habría estado avergonzado de mí, seguramente. Solo le pregunté de dónde era y cuál era su nombre. “Louise”, se llamaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese día nos dividieron en clases según nuestro nivel de inglés. A mí me pusieron el segundo grupo. Había gente que no sé qué diablos hacía ahí en el instituto porque hablaba perfecto y estaba en el primer grupo. Tal vez era la experiencia del viaje más que la clase misma lo que los había convencido. Ella no estaba en mi clase. Recuerdo que, muy afrancesada, no pronunciaba las haches en inglés. La palabra&nbsp;<em>house</em>, por ejemplo, la pronunciaba “aus”. Estaba en el mismo salón con las argentinas que le decían “shaims” al profesor James. Los gauchos son enemigos de las jotas y las y griegas en inglés.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero veía a Louise igual afuera de clase, en el comedor, donde servían la peor comida del mundo. de este universo y del multiverso. ¡Qué mal comen los ingleses! Pescado y papas fritas es su plato bandero. Eso dice mucho de una sociedad. Tenía que ponerle litros de aceite de oliva y toneladas de sal para darle algo de sabor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La veía, también, en la biblioteca. Una biblioteca, por si no sabes es un espacio donde en el pasado las personas iban a sacar libros para leer. Pero también había computadoras. No todo el mundo tenía una laptop en ese entonces. No había internet. El término wifi no existía. Para conectarse con el mundo que habíamos dejado teníamos que entrar a las computadoras, de esas con monitor cuadrado y CPU gigante separado de la pantalla. Podíamos revisar nuestro e-mail, entrar a Messenger y a una plataforma nueva llamada Facebook. Ahí estaba ella. Siempre sonriendo y yo a ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que fue el primer fin de semana, en que el colectivo del grupo nuevo se reunió fuera de las clases y alguien propuso ir a tomar algo. Qué hermosa es esa sensación cuando alguien propone ir a tomar cerveza y al unísono, el grupo entero responde con un sí, sin detractores que quieran aguar la fiesta. Me he emocionado solo recordando ese momento que ha sido repetido varias veces en mi vida. El destino elegido para ir fue un pub cercano llamado “The Hoy”. Tiempo después nos enteraríamos de que el pub en cuestión era en realidad una cantina de mala muerte un tanto peligrosa, pero en ese momento éramos un grupo de jóvenes yendo a tomar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recuerdo que me chocó que no permitían fumar adentro. En 2008, en Lima, yo fumaba hasta en la universidad. El cigarrillo era bienvenido en todos los establecimientos. Pero no en Europa, así me di cuenta. Salir a fumar tampoco era algo tan sencillo, porque pasadas las 8 de la noche el frío se agudizaba sobremanera. Pero tenía su gracia salir por un cigarrillo. Era una pausa de la bulla. Un momento de tranquilidad. Hay un verdadero placer en fumar un cigarro solo, acompañado del frío. Para mi sorpresa, esa primera noche no fui yo el único que así lo pensó. La gran capucha de su casaca casi no le dejaba ver la cara que se alumbraba ligeramente cuando le daba una pitada al cigarrillo. Pero era ella. Louise.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me acuerdo de que fumaba unos cigarrillos largos, esos de canela. Muy elegante y femenina, se veía. Era rubia y de ojos claros. Alta, casi de mi tamaño. Su nariz no era perfecta y creo que lo sabía. Estoy tratando de recordar la naturaleza de nuestra conversación. ¿De qué se habla a los 18 años? “<em>Ello, Perou</em>”, me decía cuando me veía y era la única que pedía vino tinto en el pub de mala muerte que compartíamos los estudiantes con obreros de construcción que se ahogaban en pintas de cerveza barata después de su jornada laboral. Aparte del vino, para rematar el cliché parisino, su papá trabajaba en el restaurante Jules Verne de la Torre Eiffel. Creo que era el administrador o el chef. ¿O era el dueño? Me contaba también que era amiga de hijas de condes y marqueses. Era lo más cercano a realeza que había visto. Casi una princesa europea. Era elegantísima o al menos así lo pensaba yo. Regia en el sentido literal y figurado. Nunca supe su apellido y no había las redes de hoy para hacer un intercambio de&nbsp;<em>usernames.</em>&nbsp;Solo me acuerdo su mail que comenzaba con&nbsp;<em>uniquelouise@noséquémás.com.&nbsp;</em>No era Hotmail, ni Gmail ni Yahoo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como no estábamos en la misma clase, solo me la encontraba fumando, afuera del edificio del instituto. No me faltaban cigarros, pero sí palabras, así que fingía no tener lo primero para suplir lo segundo y acercarme a hablar. Fumábamos juntos sus cigarrillos largos y se me quedaba su sabor y olor acanelado que me duraba todo el día. Evidentemente nos gustábamos, pero mi torpeza se interponía en el desarrollo y en el desenlace, seguíamos en la introducción y el tiempo apremiaba porque a las pocas semanas ella o yo nos íbamos a regresar a nuestras casas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una noche, mis amigos argentinos propusieron ir a&nbsp;<em>Ministry of Sound,&nbsp;</em>una discoteca que ofrecía, aquella velada, una noche latina. “Hoy es”, pensé y se me subió la bilirrubina con la música que iba imaginando. Para mi desilusión, no fuimos solo los latinos lo que arribamos en la estación de Elephant &amp; Castle. Nuestros rivales, los persas, también habían hecho una aparición. Éramos un grupo grande del instituto, pero la comitiva perdía tamaño entre el mar de concurrentes que hacía cola para entrar al ministerio. Nada raro en eso. El líder de su grupo no era un árabe agraciado. Todo lo contrario. Pero destilaba seguridad y confianza, y eso a las chicas las mataba. Se le acercaban a él y a su séquito que hacía una barrera impenetrable a su alrededor. Era una zona vip no reglamentaria. “Que se le tiren encima todas”, pensé. “Todas menos ella”. Louise era únicamente mía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lamentablemente las estrellas, aunque parecían alineadas, no penetraron el firmamento del ministerio. Ahí estaba Louise, radiante, en medio del tumulto de ingleses que pretendían bailar salsa como si fuera hip-hop. Tan cerca y a la vez tan lejos. Cruzamos miradas a nuestra cercana lejanía. Ella no iba a ir hacia mí, yo tenía que ir hacia ella. Pero no era el único que la había visto. Mi rival también estaba bajo el hechizo parisino e hizo su movida. Se acercó a ella antes que yo y le habló al oído. Acto seguido, un grupo selecto de personas se dirigieron a una escalera que los llevaba a una zona exclusiva, esta vez sí reglamentaria. Louise iba con ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Furioso, salí de la discoteca para fumar un cigarro y recobrar la compostura que se me iba cayendo. Ya afuera, el humo de mi cigarro difuminaba mi visión mientras mi mente imaginaba las peores escenas de lo que podía estar ocurriendo dentro. El cielo egoísta iluminaba la ciudad. Una voz conocida llamó mi atención. Una de las argentinas de mi clase hizo su aparición. Estaba más alegre de lo normal. Evidentemente se había tomado algunos&nbsp;<em>Shack</em>&nbsp;Daniels. Yo estaba embriagado del peor de los venenos: el desamor. Palabras más, palabras menos, terminamos dándonos un beso, no digno de comedia romántica. No era el beso que quería esa noche.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como no era la pasión lo que motivaba mis acciones, mis sentidos aún estaban a merceden de mis alrededores. Fue el olfato el primero que me avisó. Un conocido olor a canela había hecho su entrada como la obertura de una tragedia. Detuve mi beso para voltear a mirada y ahí estaba ella. Louise fumaba uno de sus inconfundibles cigarros junto con dos de sus amigas. Fingía no verme, pero podía sentir su mirada periférica decepcionada y, tal vez, triste. La argentina, no contenta con mi trabajo, le dio play a lo que pausa le había dado yo segundos atrás. Me aparté de sus garras, pero ya era muy tarde, se habían ido y se habían llevado consigo toda posibilidad. Unos minutos de diferencia habrían hecho la diferencia. Esa noche me fui a dormir con la certeza de que la paciencia no era una de mis virtudes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Días después me la crucé de nuevo afuera de las clases, en la zona de fumadores, pero ya no era lo mismo. Me evitaba. Se iba cuando yo llegaba o no llegaba cuando yo ya estaba. Hasta sus amigas me miraban, pensando “eres un idiota” o “la fregaste”, en sus propios idiomas. A mí me quedaba solo una semana. A ella no podían quedarle tantas más. Nadie pasaba más de tres meses en el instituto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una tarde de la misma semana la vi afuera, caminando de las clases hasta su cuarto. Apresuré el paso para alcanzarla y cruzármela “de casualidad”. Cruzamos miradas y se detuvo. Después de los “holas” correspondientes quería decirle lo que sentía, quería pedirle disculpas, quería darle un beso. Pero solo atiné a pedirle un cigarro, seguro de que la confianza vendría con humo acanelado. Ella me miró con cierto desdén y metió su mano en la cartera. “Creo que solo me has hablado para que te dé cigarros”, me dijo. Luego, sacó una cajetilla abierta y me la entregó. “Toma. Para que no me pidas más”. Extendí la mano para recibir la cajetilla y nuestras manos se tocaron ligeramente. Se dio media vuelta y se fue hacia su cuarto. Yo no la seguí, pero debí ir tras ella, por el contrario, regresé a mi salón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me hice la idea durante esa última clase del día que iría tras ella. Era ahora o nunca. No tenía nada que perder. Le confesaría todo. Le suplicaría si es que fuera necesario. La gramática de la lección me estaba entrando por un oído y saliendo por el otro. El reloj, para mí, avanzaba en cuenta regresiva. “Nos vemos mañana”, dijo el profesor y salí disparado. Fui a buscarla a su clase y no estaba. “Seguro se quedó en su cuarto en el último periodo”, pensé. Así que fui decidido como nunca a su pabellón. Buscándola entre las personas que entraban y salían. Una cara conocida llamó mi atención. No era Louise, pero sí una de sus amigas. “Has visto a Louise”, le dije intempestivamente. “Ya se fue”, me dijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se había ido del instituto. Se había ido de Inglaterra. Se había ido de mi vida. El mundo se me derrumbó. Se había ido Unique Louise ese día y yo estaba hecho una noche.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Metáforas de la niña mala (Capítulo 1)</title>
		<link>https://elreporte.pe/opinion/pancho-de-pierola/metaforas-de-la-nina-mala-capitulo-1/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pancho de Piérola]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 27 Aug 2023 13:54:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://elreporte.pe/?p=8374</guid>

					<description><![CDATA[Nuestro columnista Pancho de Piérola empieza a compartirnos desde esta edición dominical su libro “Metáforas de la Niña Mala”. Se irá publicando en capítulos cada domingo hasta finalizar. Esperamos que les guste esta primera entrega. Mientras leía “Travesura de la niña mala&#8221; (Alfaguara 2006) de Mario Vargas Llosa, me fui dando cuenta de que en &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Nuestro columnista Pancho de Piérola empieza a compartirnos desde esta edición dominical su libro “Metáforas de la Niña Mala”. Se irá publicando en capítulos cada domingo hasta finalizar. Esperamos que les guste esta primera entrega.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras leía “Travesura de la niña mala&#8221; (Alfaguara 2006) de Mario Vargas Llosa, me fui dando cuenta de que en cada capítulo hay una metáfora, mención o pasaje que me trasladó a un momento de mi vida o que, simplemente, marcó la circunstancia en la que leía la obra de nuestro nobel de manera peculiar, asegurándose permanecer en mi recuerdo en los próximos años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas líneas, a continuación, son una primera versión de algo que espero se convierta en un libro. Mi primer libro.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>De Huancaína y viajes en el tiempo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Se puede viajar en el tiempo? La respuesta sencilla es no. Pero si somos tan tajantes y no permitimos que nuestra imaginación vuele un poco más allá de lo evidente, estás líneas que siguen a continuación, no tendrían sentido alguno. Concédeme el permiso para decir que sí se puede.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Qué es el viaje en el tiempo, sino regresar al pasado o ir al futuro. Pero, ¿es necesario que nos traslademos en el plano físico? ¿Puede el pensamiento viajar en el tiempo? Lo hacemos todos los días con los recuerdos, cuando pensamos en aquel tiempo que ya pasó, en lo que hicimos y lo que no, en lo que hablamos y en lo que se calló. Una rutina diaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema está en que no nos damos cuenta del efecto que tendrá el recuerdo que vamos creando en el momento en que ocurre. Las situaciones más emotivas, esas que cargamos para siempre, se viven. Uno no se detiene a pensar en el impacto que tendrá en su vida, porque está la atención en la emoción. El recuerdo se crea sin permiso nuestro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay recuerdos menores que, tal vez, sí podemos enviar al futuro, pero demandan un catalizador. Una marca que pueda perdurar en el tiempo para hablarnos del pasado, desde el venidero futuro. A veces es sin querer. Puede ser un olor, un sonido, una imagen, una persona, un lugar. Y sin pensarlo, ¡pum! Vas al pasado. A ese momento que pensabas olvidado, pero vivía ahí, en un rincón de tu mente, esperando ser convocado por ese catalizador que lo hiciera aparecer cual arte de magia. Es ahí donde viene la historia de cómo he enviado al futuro algo que recientemente me sucedió.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo comenzó con la huancaína. Últimamente he estado un poco obsesionado con esta salsa peruana. No por su rico sabor, sino porque no comprendo por qué no se ha hecho más versiones. La huancaína se hace con ají amarillo, el más popular de los ajíes. Pero hay más de 9 mil en todo el país. Por qué no hay una versión huancaínesca de panca, de panca, de limo, de pimiento, de rocoto o hasta de su primo mexicano, el jalapeño. Tal vez ya la hay y no lo sé. Pero estas preguntas son las que llenan mis pensamientos mientras viajo en moto por Lima. Un viaje sin música, donde me tengo que entretener con mis propios pensamientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Paralelamente, la chica con la que estoy saliendo me regaló, recientemente, un libro: “Travesuras de la niña mala” de Vargas Llosa. Me dijo que le encantó y que próximamente va a salir la película, así que debería leerlo antes de que saliera para ir a verla juntos. Me pareció un gesto tierno y culto, precisamente en el sentido original de la palabra: cultivar el alma. Otras chicas de mi pasado antiguo con las justas sabían leer o se sentían olímpicas intelectuales por leer sobre astrología, cuarzos, esoterismo y otras maneras de buscar respuestas existenciales en pseudo ciencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estoy recién en el capítulo 2, donde el personaje principal se está volviendo comunistón, en París. No me gusta eso. Estaba mejor el capítulo primero, con menciones a calles miraflorinas que reconozco, porque paso por ellas todos los días. Si bien el personaje no se llama Mario, sino Ricardo, es sabido que Vargas Llosa utiliza su propia experiencia para ilustrar a los personajes de sus novelas. Ya algo había escuchado sobre el pasado zurdo de MVLL, pero ¿admirar a Fidel Castro? ¿Cómo se pasa de amante de Cuba a liberal? Espero que sea más ficción que realidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El viaje en el tiempo comienza en ese susodicho primer capítulo. Con una metáfora que no pude sacarme de la mente. Puede que sea una imagen o no una metáfora. Ya no estoy seguro. Vargas Llosa menciona cómo invitaba a su chilenita predilecta a la Tiendecita Blanca. No hay día en que no pase por ahí, así que me es fácil dibujar en mi mente lo relatado. Claro que hay casi 70 años de diferencia en cómo está la avenida Pardo, la Ricardo Palma y la Arequipa, o Miraflores y Lima, en general. “La Tiendecita Blanca, con sus miliunanochescos pasteles”. Qué bonito este sonido que entra por mis ojos. Se me quedó en la mente una y otra vez. Regresaba a la frase. ¡Qué dulce! Justo como los pasteles en cuestión. Tan ricos que había que volver, como las historias de Sherezade.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya al día siguiente, estaba en el segundo capítulo esperando que fuera la 1 para almorzar. Estaba sentado afuera del comedor principal, en el hall del club al que voy a menudo, zambullido en las calles de París que habían sido cambiadas por las de Miraflores en el segundo capítulo. Pero antes de eso, antes de sacar mi libro y ponerme a leer, hice una inspección del ambiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el espacio del costado estaba una señora a quien veo a menudo. Muy bien cuidada, para su edad. Ya mucho, tal vez, porque jala el doble de miradas que mujeres con la mitad de su edad. Siempre nos saludamos. Esos saludos cordiales que uno se da con desconocidos a quienes ve con frecuencia. No sé su nombre y menos sé si sabe el mío. Jugaba con el celular. Pasaba el dedo como si estuviera leyendo o tal vez viendo redes sociales. Tal vez Instagram, pero no creo que Tiktok.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante mi inspección se acercó un mozo y me dejó un plato de papas junto con una salsa que estaba en la guantera de mi memoria. Huancaína. Pero no de las que quiero inventar sino la típica. Igual, hambre había, así que no hubo mucho debate interno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En otro espacio había una señora teniendo una conversación por facetime. Era mayor que la biencuidada. Parecía que hablaba con su hija. Creo que a las madres a veces les gusta alardear de las buenas relaciones que tienen con los hijos, así que todos estábamos enterándonos de los pormenores de su hija que vivía en el extranjero y que llamaba como buena niña a su mamá. Hay cierto detalle cuando uno ve a alguien mayor usar la tecnología. La señora se sentía tan profesional como si estuviera haciendo malabares con fuego. No me sentí bien juzgando. Dejemos a las madres ser madres. Lo merecen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siguiendo la mirada con lectura árabe, llegaba mi vista a la terraza. Un señor y tres señoras. Una era la mamá de Juanjo. El señor era un inglés, por su acento inconfundible, que había ido con su esposa. El inglés, para mi sorpresa, muy educado ayudó a su mujer a sentarse, jalándole la silla y luego empujándola; la inglesa, muy educada también, no le agradeció, normalizando la caballerosidad de su marido. ¿Qué hacía la mamá de Juanjo con esa pareja de ingleses? Serán diplomáticos, pensé. No tendrían que ser diplomáticos para estar con mi tía, pero por alguna razón eso satisfacía mi curiosidad. No podía dejar de pensar en ellos. El hermano de Juanjo viene pronto a Lima, me acabo de acordar, por la feria del mes morado. Ojalá pueda convencerlo de llevarlo a mi programa y no me toree.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Seguí la mirada y había un grupo de jóvenes adultos o adultos jóvenes. Algo mayores que yo, tal vez hasta por 10 años. Arriba de 40 y debajo de 50. Eran 4 y eran amigos. Se notaba por su manera de hablar. Hablaban como yo. Con la misma jerga, el mismo tono, las mismas bromas que se hacen presentes cuando estoy con mi grupo. ¿Es la forma de la camaradería adolescente para siempre o llega a cambiar en algún momento? Tal vez solo perdura cuando las amistades son construidas a temprana edad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuevamente, estaba en las calles de París, llenas de camaradas. El sabor a huancaína en mi boca. Pasó un señor con quien un rato antes había intercambiado palabras y mi mirada se desvió del libro. Nos brindamos un gesto de cortesía, de esos que se hacen a veces con incomodidad porque ya acaba de haber una despedida. Minutos antes se me había acercado a preguntarme si es que yo era el de los videos y cómo me llamaba. Su nombre no lo recuerdo, pero su apellido rimaba con Mayor, Armas y San Martín.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La mamá de Juanjo se paró y comenzó a caminar en dirección a baño. Iba a tener que pasar por donde estaba yo, así que puse cara de disponibilidad para cruzar miradas y saludarnos. Tal vez podría preguntarle por el educado diplomático. Para mi sorpresa y desilusión, la señora era otra persona. Tampoco era una de sus hermanas, pero ni de casualidad. Nunca entenderé la composición y origen de ese grupo, me lamenté como si fuera esta una derrota importante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para hacerme sentir mejor y rescatarme a mí mismo de la taza de expreso en la que me estaba ahogando decidí volver a ese dulce que me acariciaba la mente. Haciendo gala de su propia metáfora, tenía que regresar. “Miliunonechescos pasteles”. Me alivió y también me dio hambre. Así que fui por una papita con una generosa cantidad de huancaína. Pero la nueva tranquilidad no permitió advertir que el recorrido de la papa ensalzada pasaba por el libro con la página abierta con mi reciente frase favorita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cámara lenta, el espeso líquido amarillo cayó entre mis dedos ocupados hasta rendirse en la página 16 de “Travesuras de la Niña Mala”. La metáfora estaba manchada literal y figuradamente. Había sido traicionado por la huancaína. Celosa, ella, por haber sido reemplazada en mi mente por otra idea, decidió inmortalizarse en el papel donde no había sido invitada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada vez que vuelva a esa página, en búsqueda de la frase, volveré a ese lugar. Con la bien cuidada, con la madre, con los amigos de la adolescencia y con el misterio del diplomático inglés. La mancha de huancaína es ahora un catalizador para ese momento que no marcó gran impacto en mi vida. Que pudo pasar desapercibido sin esfuerzo de olvido, pero que trascenderá. Ese borrón amarillo me permite ahora regresar en el tiempo.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Maestros, por Pancho de Piérola</title>
		<link>https://elreporte.pe/opinion/pancho-de-pierola/maestros-por-pancho-de-pierola/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pancho de Piérola]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Jul 2023 13:54:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://elreporte.pe/?p=7876</guid>

					<description><![CDATA[Ayer fue el día del maestro. Un año más que celebramos a los encargados de educar a las próximas generaciones en un país donde la calidad educativa promedio es muy precaria. Por supuesto, no muchos lo querrán decir, sobre todo en el día de los profesores, pero es la verdad. El Perú está muy al &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Ayer fue el día del maestro. Un año más que celebramos a los encargados de educar a las próximas generaciones en un país donde la calidad educativa promedio es muy precaria. Por supuesto, no muchos lo querrán decir, sobre todo en el día de los profesores, pero es la verdad. El Perú está muy al final de la cola en esta competencia internacional que busca mejorar la calidad de la educación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estamos en un círculo vicioso. Niños que crecen mal educados por las deficiencias de sus profesores, crecen para convertirse en maestros ellos mismos, con un techo muy bajo desde los inicios de su propia educación. ¿Cómo romper esa rueda maldita? Muchos plantean reformas y soluciones que demoran 150 años, pero el Perú necesita un cambio ya.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A la mala calidad se le suma la inmensa informalidad. El descaro en buscar la salida fácil sin importar las consecuencias. Esto lo menciono porque han sido descubiertos profesores que enseñaban con títulos falsos. Como consecuencia, el Minedu anunció que ha dispuesto que se realicen las corroboraciones de los títulos profesionales de los docentes contratados en todo el país “con la finalidad de contar con maestros formados en universidades e institutos superiores como la mejor garantía de una buena educación de las niñas y niños del Perú”. ¿Recién? ¿No debería ser competencia diaria de la susodicha cartera ministerial revisar que sus profesores sean, en efecto, profesores?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Volvamos al cambio inmediato. Son casi 6,2 millones de alumnos en todo el país. Es una cifra gigante que se esparce por todos los rincones del Perú. El número va a seguir creciendo con mayor velocidad con la que se pueden producir profesores de calidad. ¿Pero qué tal si la cifra fuera menor? 3,1 millones en vez de 6,2. El Estado tendría un universo más fácil de control. Los mismos recursos para menos gente. Y acá viene el proyecto de ley que propone Alejandro Cavero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si los padres de familia pueden elegir a dónde mandan a sus hijos, los colegios públicos deberán competir con los privados. Si 3,2 millones de padres decidieran poner a sus hijos en colegios particulares, subvencionados por el Estado, habría un incentivo privado para atraer a esos estudiantes a nuevos colegios, incentivando la sana competencia para ofrecer el mejor servicio al mejor precio. Mientras tanto, aligeras el trabajo del Estado, permitiendo que vaya mejorando su calidad con un número más controlado de estudiantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todas las críticas a esta propuesta que he escuchado son ad hominem contra Cavero, porque está de moda odiarlo sin argumentos. Las otras son tal vez peores: “Se tiene que evaluar”. ¿Por qué no se ha evaluado antes? Hace décadas que el Perú no produces en promedio estudiantes de calidad. Y si se tiene que evaluar que se evalúe&nbsp;ya. Hoy. El mejor día para plantar un árbol fue hace 10 años. El segundo mejor día para plantar un árbol es hoy.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La Vero y la Sigrid, por Pancho de Piérola</title>
		<link>https://elreporte.pe/opinion/pancho-de-pierola/la-vero-y-la-sigrid-por-pancho-de-pierola/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pancho de Piérola]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 02 Jun 2023 12:47:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://elreporte.pe/?p=8370</guid>

					<description><![CDATA[Perfectamente podría ser el título de una novela mexicana, de esas que no me dejaba ver mi mamá. Podría también tratarse de un dúo de flamenco pop español, originario de Andalucía. O simplemente hacer referencia a dos señoras chismosas y chinchosas del barrio. Lamentablemente, estamos ante una congresista de la República y su lideresa política, &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Perfectamente podría ser el título de una novela mexicana, de esas que no me dejaba ver mi mamá. Podría también tratarse de un dúo de flamenco pop español, originario de Andalucía. O simplemente hacer referencia a dos señoras chismosas y chinchosas del barrio. Lamentablemente, estamos ante una congresista de la República y su lideresa política, quienes recientemente han sido tendencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Verónika Mendoza y Sigrid Bazán se presentaron en un evento del grupo político Nuevo Perú, en Cusco. No faltaron las críticas al gobierno que ellas mismas pusieron, lavándose las manos, así, del poder de su irónico sufragio. Parecen olvidarse que Dina Boluarte entró con Pedro Castillo. Sí, ese mismo Pedro con quien se tomaron fotos, felices, cargando un lápiz gigante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Dina Boluarte no es más que un títere, ¿no es cierto? Una máscara. En realidad, lo que tenemos al frente es una coalición mafiosa y autoritaria”, dijo Verónika “Cushuro” Mendoza. Han estado justificando las bellaquerías de Castillo por año y medio, so pretexto de respetar la elección popular, pero ahora que no son las reinas del baile, parecen desentendidas con la lógica que otrora profesaban.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Yo no les voy a decir que mañana nos vamos a tumbar el gobierno, ¡No! Pero lo vamos a hacer. (&#8230;) Quizás nos tome un poquito más de tiempo, pero lo vamos a hacer”, continuó Mendoza, quien elogió a Fidel Castro tras su muerte. ¿Estas frases acaso no calzan dentro del delito de conspiración para una rebelión, sedición o motín, estipulado en el artículo 349 del código penal? La izquierda está tan convencida de su superioridad moral que sus crímenes pueden ser borrados en nombre de la “justicia social”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pasemos ahora a mi engreída, Sigrid Bazán. “Hemos regresado a que la cárcel está para el pueblo movilizado y para los cuello y corbata todo, todo lo demás, todos los favores, todas las gollerías”, dijo la congresista. Amiga, ¿no tienes acaso tú una investigación por lavado de activos? Pedro Castillo hablando de orejas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Yo no quiero representar sinceramente el día de hoy al Congreso”, continúa diciendo. No quieres representar, pero sí cobrar. Puedes renunciar, ¿no? O ¿por qué no haces una huelga de sueldo? Por la boca muere el pez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente dice: “estas luchas que se conquistan, y que cuando decimos “Sin lucha no hay victorias”, son las luchas del pueblo”. Por un lado, repite cual loro que Dina Boluarte ha matado a 60 personas, pero luego justifica las muertes como el medio para llegar a la victoria. Decídete, pues, Sigrid.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Qué pasa en “América”?, por Pancho de Piérola</title>
		<link>https://elreporte.pe/opinion/pancho-de-pierola/que-pasa-en-america-por-pancho-de-pierola/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pancho de Piérola]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 25 May 2023 15:43:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://elreporte.pe/?p=8366</guid>

					<description><![CDATA[Ayer fue un día importante para las elecciones estadounidenses que se llevarán a cabo el 5 de noviembre de 2024. Ron DeSantis, actual gobernador de Florida, anunció oficialmente su candidatura. El hecho no fue lo que llamó la atención, sino la forma y la consecuencia. DeSantis, quien ha sido un gran luchador en la batalla &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Ayer fue un día importante para las elecciones estadounidenses que se llevarán a cabo el 5 de noviembre de 2024. Ron DeSantis, actual gobernador de Florida, anunció oficialmente su candidatura. El hecho no fue lo que llamó la atención, sino la forma y la consecuencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">DeSantis, quien ha sido un gran luchador en la batalla cultural en contra del progresismo —que allá, tal vez injustamente, llaman “liberals”—&nbsp;hizo el anuncio a través de Twitter en una entrevista por la plataforma de audio “spaces”, junto a Elon Musk. Esto fue algo inaudito, ya que los candidatos suelen hacerlo en una convención masiva y televisada. La reacción de tanto la izquierda como la derecha, ilustra la fuerza real de Ron DeSantis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Donald Trump aprovechó para, una vez más, atribuirse el éxito de quien ahora será su contrincante, alegando que sin él no habría llegado a ser gobernador y llamándolo traidor por ahora competir contra él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por su parte los medios tradicionales también salieron al ataque. Aquellos más a la derecha se burlaron de la forma del anuncio, ninguneando al republicano de 44 años. Los medios más a la izquierda salieron al ataque llamándolo racista, porque, al parecer, la izquierda en todo el mundo no necesita argumentos para llamar a alguien racista, especialmente a uno de los gobernadores más populares de EE. UU.&nbsp;quien preside un estado con la mitad de la población siendo no blanca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Empecemos por la forma. Elon Musk tiene 149 millones de seguidores en Twitter, es uno de los estadounidenses más populares e importantes del mundo y es el dueño de Twitter, la única plataforma que no restringe la libertad de expresión. Ron DeSantis se ha ahorrado millones en una conferencia multitudinaria y, al elegir a la plataforma mencionada, ha insistido en su lucha contra la imposición ideológica “woke”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los medios tradicionales están en contra de DeSantis porque representa un peligro para ellos. Si los políticos pueden hacer sus anuncios en una plataforma digital, la hegemonía de la televisión tiene los días contados. Además, Donald Trump es la persona más mediática del mundo. Si gana las elecciones primarias, tendrán una audiencia garantizada, indiferentemente de si el medio está más tirado para un lado que para el otro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, los demócratas le temen a DeSantis. Saben que es mucho más difícil de vencer. Ya vencieron a Donald Trump en 2020 y saben que no es imposible. El expresidente es un gran competidor y lidera las encuestas holgadamente, pero es tanto el encargado de su campaña como de su contracampaña. La campaña por el 47° presidente de Estados Unidos se acaba de poner interesante. A sacar la canchita.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Kongreso con K, por Pancho de Piérola</title>
		<link>https://elreporte.pe/opinion/pancho-de-pierola/kongreso-con-k-por-pancho-de-pierola/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pancho de Piérola]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 May 2023 12:47:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://elreporte.pe/?p=7819</guid>

					<description><![CDATA[¡Qué asco me he dado a mí mismo por usar ese mote que tanto he repudiado por años! Pero, tal, vez, en luz de los nuevos sucesos, vale la pena mencionar. Hace unos días, el Congreso eligió a un cuestionado Defensor del Pueblo, militante de Perú Libre, cercano a Cerrón y a los Humala, con &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">¡Qué asco me he dado a mí mismo por usar ese mote que tanto he repudiado por años! Pero, tal, vez, en luz de los nuevos sucesos, vale la pena mencionar. Hace unos días, el Congreso eligió a un cuestionado Defensor del Pueblo, militante de Perú Libre, cercano a Cerrón y a los Humala, con los votos de Fuerza Popular.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con los votos de la bancada de Keiko Fujimori han elegido al asesor legal del condenado por corrupción, Vladimir Cerrón, en un cargo de poder. Josué Gutierrez tiene, ahora, iniciativa legislativa. ¿Qué creen que va a proponer el “chochera” de Cerrón apenas pueda? Otra vez con el cambio de Constitución, que es inconstitucional, pero verán la forma de determinar que no aceptar la propuesta es clasista y racista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gutiérrez también puede iniciar investigaciones. La capacidad de investigar, en las manos equivocadas, funge de arma de ataque. Todos los enemigos del cerronismo estarán en jaque a priori. Ya no es la culpa la que se debe probar, sino la inocencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También debemos mencionar que entre las capacidades del Defensor se halla la intervención en procesos constitucionales. No será cuchara, pero va a meter su lápiz donde no le corresponda. Y ¿saben quién tiene un proceso constitucional? El defenestrado Pedro Castillo. Veamos si a Cerrón le sirva más tener al pollo vivo o muerto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Josué Gutiérrez habrá renunciado ya a Perú Libre, donde ha sido militante desde el año pasado. Lo habrá hecho en papel, pero ese corazón bermejo no se despinta tan fácilmente. Y para finalizar, como&nbsp;<em>bonus track</em>, goza de inmunidad. No puede ser detenido ni procesado sin autorización del Congreso, salvo flagrante delito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿A qué le está jugando el fujimorismo con esta movida? En dos meses se elige a la nueva mesa directiva del Congreso. ¿Busca la bancada de Fuerza Popular contar con el apoyo de Perú Libre para presidir el parlamento? ¿Qué está pasando por esas mentes naranjas?</p>



<p class="wp-block-paragraph">El congresista Edgar Málaga, quien me comenzó a caer bien cuando dio un paso al costado del Partido Morado, propuso una reconsideración para evaluar el nombramiento del nuevo Defensor. 66 votos eran los necesarios y sacaron solo 30.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Ahora sí estoy a favor de que se vayan todos”, me dijo un colega el otro día. Comprensible frustración. La bancada (presuntamente) democrática más grande del parlamento se acaba de aliar con el diablo. ¿Qué garantiza que el próximo Congreso será mejor? Hay que recordar que lo mejor para uno puede ser lo peor para otro y, en democracia, todas las opiniones tienen el mismo peso.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>De Kratos y Demos, por Pancho de Piérola</title>
		<link>https://elreporte.pe/opinion/pancho-de-pierola/de-kratos-y-demos-por-pancho-de-pierola/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pancho de Piérola]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 28 Apr 2023 13:31:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://elreporte.pe/?p=8362</guid>

					<description><![CDATA[“El poder no es un recurso, sino una forma de relacionarse con la gente”, me respondió el politólogo y escritor argentino Agustín Laje, el pasado fin de semana, cuando tuve la dicha de conocerlo y llevar un curso de casi 9 horas bajo su dictado. De cierta manera discrepo con él, pues creo que el &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">“El poder no es un recurso, sino una forma de relacionarse con la gente”, me respondió el politólogo y escritor argentino Agustín Laje, el pasado fin de semana, cuando tuve la dicha de conocerlo y llevar un curso de casi 9 horas bajo su dictado. De cierta manera discrepo con él, pues creo que el poder sí es cuantificable en una unidad de medida no tan distinta al Kelvin o al Amperio, solo que alejándose de las ciencias exactas y entrando en un plano más subjetivo. Donde sí coincido con él, es que el poder se transfiere en el plano interpersonal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto me llevó a pensar en la falsa promesa democrática de la izquierda y cómo es que la etimología misma de la palabra contradice su visión. La patria grande democrática es un oxímoron. Democracia quiere decir, literalmente, poder del pueblo. Soberanía y mando del&nbsp;<em>demos.&nbsp;</em>“<em>El problema siempre ha sido de qué modo y qué cantidad de poder transferir desde la base hasta el vértice del sistema potestativo</em>”, dice Giovanni Sartori. El demagogo que más promete es, entonces, el que más poder está esperando cosechar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que antes era revolución, hoy es victimización. Ese político debe convencer a su base de que está oprimida, desolada y desterrada de oportunidades. Y luego convencerlos, también, de que sólo es él el capacitado por razones providenciales de solucionar los problemas que azotan a la población. Siempre, claro está, con un enemigo en común, generalmente económico o social. Ese es un contrato para vender un producto que el usuario no sabía que necesitaba. Y el costo: el poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Quién tiene más poder sobre sí mismo? La palabra “empoderar” ha cobrado valor en la última década y significa al proceso de fortalecer y proporcionar poder, autoridad y control a un individuo. Ese individuo se vuelve más libre, porque no necesita de la aprobación de un tercero para actuar. Mientras tanto, el “desempoderado” existe porque empoderó a otro, haciéndolo propietario de su propio poder, porque desconfió de sí mismo para obrar y prefirió atribuirle las responsabilidades del poder a alguien más. Alguien presuntamente más capacitado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cómo pueden, entonces, las dictaduras de izquierda latinoamericanas hablar de democracia? ¿Cómo podemos tener en el Congreso bancadas de izquierda que ostentan la palabra “democrático” en su nombre? Se habla mucho de la “apropiación cultural”, pero poco se habla de apropiación conceptual. Se adueñan de las palabras, las hacen suyas y las usan a su favor. Un país verdaderamente democrático es aquel que limita el poder que le otorga a la autoridad porque confía en el poder que tiene sobre sí mismo.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Apuntes del Foro de Madrid, por Pancho de Piérola</title>
		<link>https://elreporte.pe/opinion/pancho-de-pierola/apuntes-del-foro-de-madrid-por-pancho-de-pierola/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pancho de Piérola]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 Mar 2023 13:27:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://elreporte.pe/?p=8358</guid>

					<description><![CDATA[A las 7:30 sonó mi despertador. Primera vez en mucho tiempo que el sonido del celular no atormentaba mi sueño. Me paré de un brinco y me puse a alistarme. “Dónde está mi saco bueno”, pensé. “No estoy yendo a cualquier lugar, estoy yendo al Foro de Madrid”. El día anterior no había podido asistir &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">A las 7:30 sonó mi despertador. Primera vez en mucho tiempo que el sonido del celular no atormentaba mi sueño. Me paré de un brinco y me puse a alistarme. “Dónde está mi saco bueno”, pensé. “No estoy yendo a cualquier lugar, estoy yendo al Foro de Madrid”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El día anterior no había podido asistir por motivos de fuerza mayor, así que el deseo de ser parte &#8211; aunque sea de asistente – de un congreso que busca hacerle el pare a la ola comunista mundial, había crecido en la víspera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el lobby me encontré con los colegas habituales. Algunas caras nuevas, también, que me reconocen por las redes y se acercan a saludarme con amabilidad. Qué bonitas son las amistades cimentadas en valores. Periodistas, activistas y políticos de características disímiles y orígenes dispares, pero de norte común, reunidos en un solo lugar para apoyar una sola causa: la defensa de la Libertad, la Democracia y el Estado de Derecho. América y Europa unidos, olvidándose por un momento de las atlánticas diferencias que por siglos nos han separado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Orlando Gutiérrez Boronat, coordinador de la Asamblea de la Resistencia Cubana dio inicio a la jornada. No hay mejor evidencia que la vivida en carne propia y Orlando no dejó de impresionar al rebosante auditorio con la pesadilla cubana. “93 mil niños nacieron el año pasado en Cuba y 300 mil personas fugaron de la isla”, dijo Gutiérrez. Esta cifra habla por sí sola. Es una aritmética de esa que hasta Castillo podría enseñar. El pueblo cubano está disconforme con el régimen castrista que por décadas los ha esclavizado. Aun así, tenemos en el país y en el poder a necios o villanos que buscan bendar al pueblo peruano del empirismo sufrido por los hermanos caribeños.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos de esos necios fueron hasta La Molina para saludarnos con calificativos y pancartas desde la puerta. Pero llegaron tarde, pasadas las 10 de la mañana. “Los zurdos son vagos hasta para venir a quejarse”, dijo Rocío Monasterio, presidente de Vox en la comunidad de Madrid, al abrir su ponencia. “Dina asesina” y “españoles fujimoristas” eran los vítores descoordinados que lograban escabullirse por el portón principal, pero logrando tan solo un cosquilleo. Ni Keiko ni Boluarte estuvieron presentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Presente estuvo el odio por la libertad. Presente estuvo el desprecio por la democracia. Presente estuvo el repudio al estado de derecho. Pero la presencia más brillante fue la mentira que por décadas ha murmurado la izquierda serpentina desde la academia y la cultura.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Quién dio el golpe?, por Pancho de Piérola</title>
		<link>https://elreporte.pe/opinion/pancho-de-pierola/quien-dio-el-golpe-por-pancho-de-pierola/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pancho de Piérola]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Mar 2023 22:59:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://elreporte.pe/?p=8354</guid>

					<description><![CDATA[Fue Pedro Castillo. Ahí termina el artículo. O al menos así debería ser, pero lamentablemente hay un grupo no tan pequeño de la población que considera que el exmandatario es inocente. ¡Qué ganas tienen de endiosarlo! El rol de víctima que asumió desde la campaña está pagando frutos. Como si no fuera evidente la participación &#8230;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Fue Pedro Castillo. Ahí termina el artículo. O al menos así debería ser, pero lamentablemente hay un grupo no tan pequeño de la población que considera que el exmandatario es inocente. ¡Qué ganas tienen de endiosarlo! El rol de víctima que asumió desde la campaña está pagando frutos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como si no fuera evidente la participación de Castillo en el golpe, teniendo en cuenta que toda la población lo vio en el video, donde ridículamente pretendía cerrar el Congreso sin siquiera un apoyo militar de Risk, esta mañana la casa del expremier Aníbal Torres ha sido allanada para buscar pruebas que puedan ayudar a la Fiscalía a entender quiénes fueron los autores del golpe de estado de aquel infame 7 de diciembre. Fue Castillo. No hay que ser Sherlock Holmes para probarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora ha surgido una nueva teoría sobre el autogolpe. Una de risible equivalencia que las babosadas inventadas por congresistas de Perú Libre, como que Castillo había sido drogado y por eso estaba nervioso, o que había sido obligado por los malditos fujimoristas. Es que Keiko Fujimori ha estado gobernando el país desde hace 20 años, ¿no? Esa es la narrativa que se trata de expandir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La nueva teoría, que ha sido usada por el abogado de Castillo, es que el documento fue escrito por el pueblo. El chotano se convierte entonces en un superhumano capaz de recibir las voluntades populares y de proyectarlas, y de esta manera se lava las manos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es evidente que Pedro Castillo no escribió el discurso porque no había errores básicos gramaticales, muy propios del precario castellano que maneja el exmandatario. Pero eso no lo exime de responsabilidad. No es analfabeto, como a veces bromeamos de forma hiperbólica, él sabía el contenido del mensaje y eso lo hace enteramente culpable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El nuevo abogado de Castillo Terrones es blanco y argentino. ¿Acaso Raúl Noblecilla y Tito Wanka no están a la altura? Es el racismo sistemático del sistema heteropatriarcal capitalista opresor el que ha obligado al pobre profesor a contratar a un letrado de susodichas características.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y este nuevo personaje de nombre Guido Leonardo Croxatto asegura también que nunca hubo un golpe sino un discurso. El golpe no se perpetró porque las fuerzas del orden y el Congreso actuaron ágilmente para impedirlo, pero eso no elimina la conspiración y la rebelión detrás. ¿O debíamos dejar que el golpe fuera exitoso para después apresarlo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esperemos, entonces, que en la casa de Torres se encuentre alguna prueba donde ambos actores del golpe, de manera ridícula, propia a su estilo, evidencien lo irrefutable.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
