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Los de siempre, por Patricio Krateil

En la política peruana, no faltan las figuritas repetidas. Esas que botas luego de llenar el álbum. Aquellos personajes que cambian de bando y de partido como si cambiaran de camisa por la mañana. Siempre en contienda, pero si no pasan la valla electoral, igual se suben al coche del que sí la pasó.

Arranquemos con Jorge Nieto Montesinos. El candidato por el que Rosa María Palacios babea. Este señor en los años setenta y ochenta militó en la izquierda radical, específicamente en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Décadas después de silencio y de labores interesadas en México con López Obrador, reapareció en el entorno de Fuerza Social, el espacio de la condenada Susana Villarán.

En 2016, terminó integrando el gabinete de Pedro Pablo Kuczynski como ministro, pese a no pertenecer a su partido. Igual se sumó, posiblemente como una de las tantas era tantas cuotas caviares que orbitaban alrededor del poder debido a que le dieron los votos para ganarle al fujimorismo. Ahora, Jorge Nieto Montesinos, sobrino carnal de Vladimiro, vuelve como fundador del llamado Partido del Buen Gobierno (PBG).

Por otro lado, está Marisol Pérez Tello. Durante años fue figura del Partido Popular Cristiano (PPC), donde fue congresista y dirigente. Pero, en 2021 rompió con el PPC y lanzó su propio proyecto, llamado Lo Justo.

Un partido que parecía reunir a toda la fauna liberprogre limeña. El experimento terminó fusionándose con su actual partido llamado Primero la Gente, en donde es candidata presidencial. Partido que recordemos fue investigado por firmas falsas y hace no muchas semanas reventó en las noticias por el escándalo del uso irregular de recursos de la franja electoral. El caso de Miguel Del Castillo.

Pasemos ahora a otra figurita repetida, de las más arcaicas, Pedro Cateriano. Este señor ha transitado por varios espacios políticos. En los noventa fue cercano a Mario Vargas Llosa en el FREDEMO; luego participó en el Frente Esperanza de Fernando Olivera; más tarde terminó como ministro y premier en el gobierno de Ollanta Humala.

La cuota que puso Mario Vargas Llosa por darle su voto y la hoja de ruta a Ollanta Humala en las elecciones contra Keiko Fujimori. En otras palabras, lo encomendó nuestro nobel de literatura.

Hoy, Cateriano impulsa Libertad Popular junto a su líder Belaunde Llosa.

Luego está José Luna Gálvez, cuyo debut fue en el APRA durante los años ochenta. Después se convirtió en figura de Solidaridad Nacional, el partido de Luis Castañeda Lossio, donde aparentemente se conoció con Rafael López-Aliaga.

Finalmente, luego de tanto vaivenes y migajas, creo su propio partido, “Podemos”. Ahora bien, recordemos que en su lista parlamentaria hay una señora acusada de proxenetismo en la selva y es la agrupación con mas denunciados en carrera parlamentaria en estas elecciones.

Y para cerrar, Fiorella Molinelli. Ella se presenta como la gran tecnócrata, pero igual pasa de gobierno en gobierno sin escrúpulos. Entró a la política con el equipo de Pedro Pablo Kuczynski en 2016 y ocupó cargos importantes incluso durante el gobierno del lagarto Martín Vizcarra. Cargos importantes como el de EsSalud en plena pandemia, ya sabemos lo mal que termino esa gestión.

Hoy aparece como candidata presidencial de Fuerza y Libertad.

Y hay más casos, definitivamente. Unos que no están en competencia como César Combina y otros que, si lo están, pero resultan tan insignificantes, como Mesías Guevara del Partido Morado, que no vale la pena hacerle radiografía alguna.

Lo cierto es que hace años que la política peruana se parece más a un cabaret —aunque sin lentejuelas— que a un sistema de representación serio.

Políticos que cambian de partido, de alianzas y de plataforma, pero que siempre logran de una u otra manera, mantenerse dentro de la fauna política peruana.

En otras palabras: los mismos de siempre.

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Etiquetas: , , , , , , , , , , Last modified: 15 de marzo de 2026
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