Escrito por 07:40 Opinión

Posiciones, por Víctor Andrés Belaunde Gutiérrez

En este año electoral, resulta fundamental definir posiciones respecto al futuro y del Perú que deseamos. En el ámbito de la política exterior, lo primero que debemos recordar es que el liderazgo le corresponde al Presidente de la República, pues una de sus prerrogativas constitucionales es la conducción de las relaciones exteriores y la política internacional, debiendo los demás poderes del estado apoyar este liderazgo, encuadrado en el interés nacional.

El contexto mundial plantea oportunidades únicas, quizá irrepetibles, pero también desafíos en la competencia geopolítica y nuevas amenazas a la soberanía nacional.  Estos peligros tienen varias fuentes, incluyendo la criminalidad transnacional, hoy poderosa no sólo en el ámbito del narcotráfico sino también la minería ilegal.

Las mafias de la minería ilegal y del tráfico ilícito de drogas se han convertido, además, en instrumento de estados que desean derribar el orden internacional, como Venezuela e Irán, ahora debilitados, pero aún amenazantes. El combate a estos grupos es una tarea que comprende a todos los sectores del estado, siendo un eje fundamental de la política de gobierno.

La plena restauración del orden democrático regional es fundamental. El fin del largo predominio de Evo Morales en Bolivia, es una buena noticia para el Perú, pues dicho sujeto pretendía desmembrar al Perú, alentando su sueño falso de una Gran Bolivia Aimara, calcada de viejos manuales fascistas de los años 20 y 30 del siglo pasado fusionado con criminalidad contemporánea. La caída final de la dictadura chavista en Venezuela ayudaría enormemente en esto como también la neutralización definitiva de Irán, por lo que debemos hacer votos para que las acciones de los Estados Unidos conduzcan, en un plazo razonable, a un cambio democrático en dichos países.

Otro desafío vinculado a la defensa de la soberanía nacional es la grave distorsión del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, cuyos objetivos iniciales loables se han perdido al haber sido capturado por una camarilla ideologizada. Lo que antes era una útil instancia de protección frente a situaciones extraordinarias y excepcionales se ha convertido en medio de presión y dominación facciosa, careciendo de objeto seguir perteneciendo. Corresponde al Poder Ejecutivo denunciar los respectivos tratados sin temor y que el Congreso de la República ratifique dicha medida sin dilaciones.

Esta distorsión también la observamos en muchas agencias del sistema de Naciones Unidas por lo que es necesario que el Perú reevalúe su permanencia en muchas de estas, cuya utilidad actual deviene en discutible. En el colmo de la desfachatez funcionarios de mando medio de estas burocracias, intervienen y pretenden imponer desenlaces en luchas políticas internas, algo totalmente ajeno a los fines primigenios de la ONU y que no debe tolerarse.

La soberanía es, en ese sentido un valor fundamental y no un grito demagógico como perversamente pretenden algunos. Nada más antidemocrático que transferir el poder a burócratas que sólo responden a sus propios y mezquinos intereses personales. Un desafío distinto y de más largo plazo sería reemplazar estas instituciones, cuidando que no corran el destino de sus antecesoras.

La promoción económica del Perú también es un aspecto fundamental, siendo el gran número de acuerdos comerciales suscritos una gran fortaleza del Perú. Sin embargo, debemos ver con atención y prudencia la penetración del capitalismo de estado foráneo, principalmente chino. Aunque el Perú no puede darse el lujo de menospreciar inversiones, no debemos olvidar que las empresas chinas son instrumentos políticos del Partido Comunista Chino, leninista en su visón del mundo, al cual le deben obediencia explícita, lo que no ocurre con ningún otro país. Una China empoderada y sin el contrapeso de Washington puede devenir en (aspirante a) patrón muy pesado.

Sobre este último punto, llama la atención la ligereza con la que el gobierno liberal progre de Canadá (presidido por un ex Brookfield) se entrega en cuerpo y alma a la China de Xi Jinping, solamente para antagonizar a Washington y Trump.

También debe prestarse especial atención a la gran diáspora peruana dispersa por el mundo, que acrecientan nuestra presencia en el mundo y prestigian a nuestra patria. El peruano es laborioso y esforzado, dotado de un gran deseo de progreso, cualidad que rápidamente se hace notar en las comunidades a las que arriban nuestros migrantes. Es también menester dar facilidades para su retorno, en especial en contextos en que al Perú puede sonreírle el progreso y que la conflictividad se expande por el mundo.

Los párrafos anteriores plantean algunas líneas directrices de lo que, consideramos, deben ser líneas de acción del próximo gobierno, que Dios mediante, ayudarían a que aprovechemos las inigualables oportunidades que se nos presentan para el futuro.

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Etiquetas: , , , , , , , , Last modified: 18 de enero de 2026
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