Escrito por 08:26 Opinión

Puntos de quiebre, por Víctor Andrés Belaunde Gutiérrez

Este año electoral arranca en el mundo con lo que podrían ser puntos de quiebre fundamentales para la política internacional.

El primero de ellos fue el audaz operativo llevado a cabo por fuerzas especiales de los Estados Unidos que “extrajo” al tirano Maduro y su esposa, personajes que han llevado el ya terrible envilecimiento que ocasionó Hugo Chávez al país llanero a límites increíbles. Chávez siempre retuvo un carisma especial, y, nos guste o no nos guste, un apoyo de un sector sustancial de la población. Será porque la muerte se lo llevó a tiempo (o el designio o incompetencia de sus protectores cubanos), pero, a partir de su reemplazo por Maduro, el deterioro venezolano fue vertiginoso. Desde el año 2017, esto se convirtió en catástrofe, impulsando a que más de ocho millones de venezolanos abandonen su patria a pie, caminando hacia el sur, desesperados. Más de un millón de esos desplazados acabaron en nuestra patria, impactando profundamente en nuestro tejido social.

El régimen de Maduro y de sus compinches se sostuvo todo este tiempo gracias a la más salvaje de las represiones, ignorar sin decoro ni disimulo los resultados electorales que ni sus elaborados fraudes podían ocultar, y la tortura sistemática. El Helicoide, antiguo centro de reclusión – originado en un fallido centro comercial de los años cincuenta del siglo pasado, es el centro de tortura, donde se aplican los más crueles procedimientos y emplean malvados artilugios, que van desde la violación sexual sistemática (tradicional y con picañas eléctricas) a otras incluso más indescriptibles.

El régimen también se relaciona con el narcotráfico internacional, habiéndose transformado de meros tiranos a una banda de narcos que se han hecho del control físico de un país, distinción importante que se usa como argumento para el procesamiento ante cortes de los EE.UU.

Frente a este escenario, el gobierno de Trump, luego de una muy pública escalada de presión y de concentración de recursos militares en el Mar Caribe, optó por sacar a Maduro de Venezuela, removiendo a quien de facto y de manera ilegítima ejercía su presidencia y uno de los polos de poder factico en dicho país.

Bajo las doctrinas jurídicas que imperan en el gran país del norte, se trataría de una acción con amplio respaldo legal y jurisprudencial. A los jueces federales de los Estados Unidos no les importa demasiado la forma en que el Poder Ejecutivo les entrega a los perseguidos por la justicia y Maduro y su esposa Cilia tienen la condición de prófugos de la justicia gringa.

El operativo militar estadounidense demostró, nuevamente, impresionantes capacidades. No es que los venezolanos no hayan querido defenderse, aparentemente, nunca tuvieron la más mínima oportunidad. Su primer problema era que a pesar de contar con sistemas de defensa antiaérea rusos y chinos, estos no pudieron funcionar en conjunto frente a los gringos, quedando neutralizados por acciones de guerra electrónica. Algunos disparos pudieron hacer (hirieron al piloto del helicóptero que traslado a Maduro), pero nada más.

El régimen sobrevive, pero muy debilitado. Han liberado presos y han aceptado condiciones para la reactivación de su industria petrolífera que marginan a sus antiguos patronos rusos y chinos, ocasionándoles un poco disimulada furia, en especial en Pekín. La marina estadounidense está cazando los buques tanques que utilizaba Venezuela para trasladar su crudo, zurrándose en los intentos rusos de protegerlos. Trump, de paso, muestra al mundo que el patronazgo de Putin sirve de muy poco si los gringos te bajan el dedo, salvo en el entorno geográfico inmediato de Rusia.

Será difícil que el régimen se mantenga mucho tiempo, salvo un cambio radical en Washington, que ahora parece improbable.

El segundo punto de quiebre es el levantamiento popular en Irán, cuyo alcance es aparentemente enorme y el más peligroso desde la Revolución Islámica de 1978-1979. Los gobiernos demócratas se encargaron, en una incomprensible y sonsa apuesta estratégica, en fortalecer a los Ayatolas. De nada les sirvió.

Hoy, a pesar de una salvaje represión, la revuelta continua. El régimen tiene vocación de permanencia, es muy improbable que se desmoralicen y abandonen el poder, pero la posibilidad que la situación se les termine de ir de las manos crece en cada instante.

Los golpes contra el chavismo en Venezuela y los Ayatolas en Irán son una gran noticia para el mundo libre y democrático y pésima para los rusos y chinos. El escenario internacional se estaría configurando en términos muy favorables para la expansión de la democracia y el retroceso de las izquierdas totalitarias.

Esto unido al impresionante auge en los precios de las materias primas que exportamos, que apuntan a un nuevo super ciclo de precios altos, colocan al Perú en una posición expectante y envidiable. Sería un crimen que el 12 de abril elijamos mal y la dejemos pasar.

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Etiquetas: , , , , , , , Last modified: 11 de enero de 2026
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