Escrito por 13:09 Editorial

¿Realmente mienten las encuestas?

Desde que terminó la primera vuelta de las elecciones generales en 2021, se ha levantado un grito con fuerza que se repite desde la opinión pública y desde el frente político: «las encuestas son mentirosas».

Este análisis, simplista y conveniente para algunos candidatos, utiliza siempre como argumento principal el factor Pedro Castillo en 2021: ¿Cómo es posible que las encuestadoras no midieran que aquel “profesor chotano” tenía masas de gente en el sur y en el norte del país? ¿Cómo pudo pasar desapercibido por tanto tiempo? ¿Cómo es posible que a un mes de la elección nos mostraran a Yonhy Lescano y George Forsyth como los punteros en la tabla cuando en realidad terminaron últimos?

A estos cuestionamientos —todos muy legítimos— se suman los escándalos de corrupción que, en el pasado, han salpicado a algunas empresas encuestadoras. Desde los vladivideos, donde se veía a Montesinos pagando entre US$ 20 mil y US$ 30 mil mensuales a Datum Internacional, hasta las declaraciones de diversos candidatos presidenciales que afirman haber recibido ofertas indecorosas por parte de los ejecutivos vinculados a encuestadoras pidiendo dinero a cambio de puntos porcentuales. Episodios que alimentan la sospecha. Sin embargo, ¿es posible afirmar con toda convicción que lo que hoy nos muestran las encuestas es mentira?

Desde El Reporte nos pusimos en contacto con Richard Rojas, jefe de campaña de Pedro Castillo en 2021 y máximo dirigente de Perú Libre luego de Vladimir Cerrón. En una entrevista exclusiva para este diario, Rojas nos confesó que las encuestas no mintieron del todo en aquella campaña de la primera vuelta.

«Lo cierto, es que Castillo no existía a fines de febrero. Por increíble que parezca, no habíamos hecho campaña porque Pedro estaba enfermo de COVID-19, e incluso él quería renunciar a la elección porque no se sentía motivado. Recién en marzo lo convencimos de seguir y a mediados del mes arrancamos fuerte la campaña. Sorprendentemente, empezamos a llegar a mucha gente en poco tiempo. Una noche, faltando un mes para la elección, llenamos una plaza multitudinariamente en Juliaca. No lo había logrado ni Verónika Mendoza ni Yohny Lescano. Ese día, yo le dije a Pedro: “Ya estamos en segunda vuelta”. Y un par de semanas después subimos 3eros o 2dos en las encuestas. Nuestra campaña en realidad duró el último mes y medio de la elección, antes no existíamos», aseguró Rojas.

Sus declaraciones fueron reveladoras. No lo decía el gerente de IPSOS ni de CIT, sino el hombre que acompañó caminando por tierra a Pedro Castillo durante toda la campaña. El que le puso el sombrero estratégicamente, el que lo instó a levantar el lápiz y el que le aconsejó a Cerrón utilizar el slogan “No más pobres en un país rico”.

Entonces, resulta fundamental analizar también los demás datos que publican las encuestadoras pero que a veces no llegamos a ver. En 2021, una medición de Arellano reveló que casi el 70% de la población decidía por quién votar apenas un mes o solo días antes de la elección. Y si sumamos a esto el desinterés por el proceso electoral en plena pandemia, es posible entender los erráticos porcentajes que veíamos mes a mes y los resultados que obtuvimos aquel 11 de abril.

Ante la ausencia de Pedro Castillo en los primeros meses de 2021, y en medio de un desinterés generalizado provocado por la crisis sanitaria que —luego del sombrío 2020— aún mantenía al país encerrado y enlutado, resulta comprensible que figuras como George Forsyth, Yonhy Lescano, Keiko Fujimori y Verónika Mendoza aparecieran entonces entre las principales opciones de los pocos ciudadanos que seguían con atención el proceso electoral.

En ese contexto, las encuestas captaban más un instante de opinión difusa que una preferencia consolidada. Con el paso de las semanas —y a medida que la campaña fue entrando en su fase más visible— el escenario empezó a reordenarse. Ya en marzo, el lápiz comenzó a emerger desde la periferia política, absorbiendo progresivamente el voto de otros sectores de izquierda; mientras tanto, la candidatura de Forsyth se fue derrumbando, erosionada por la percepción pública de falta de liderazgo, convicción y madurez, una impresión que terminó de consolidarse tras su participación —ampliamente risible— en el debate del JNE.

Así, más que una refutación de las primeras mediciones en aquella primera vuelta, lo que ocurrió fue una recomposición paulatina de las preferencias ciudadanas: distintos hechos terminaron por reorganizar un tablero electoral que permanecía incierto.

¿Mienten, entonces, las encuestas?

Resulta tentador afirmar que las mediciones que se publican son interesadamente falsas, que están compradas o que carecen de rigor técnico. Sin embargo, también conviene reconocer una característica menos cómoda de admitir: nuestra sociedad es extraordinariamente volátil. La opinión pública se mueve con rapidez y, a veces, con sorprendente ligereza. Lo que dicta de la prensa, los escándalos políticos, los debates televisados y hasta los pequeños gestos de campaña —un volante o un souvenir entregado en una luz roja— pueden alterar la percepción de los electores. En ese sentido, las encuestas no son profecías, sino apenas fotografías del momento: retratos estadísticos de quienes, al instante de la medición, ya han comenzado a formar una preferencia electoral. Usualmente, una muy endeble.

Hoy, a menos de un mes del 12 de abril, ¿las encuestas son de fiar?

Los márgenes de error que se muestran en las publicaciones más recientes sugieren que la distancia entre los dos primeros lugares y el resto de los candidatos es, por ahora, considerable. Pero esa aparente claridad convive con un dato que introduce incertidumbre: los indecisos —la gente que aún no se han interesado en el proceso electoral— superan todavía el 40% del electorado. Una cifra de tal magnitud que tiene la capacidad de desordenar todo el esquema que hemos visto desde diciembre.

A esto se suman, además, las declaraciones de Richard Rojas, quien sostiene —entre risas y con optimismo— que este año ya está “levantando” nuevamente a Perú Libre y que pronto se verá al partido escalar con la misma rapidez en las encuestas que en 2021. Él asegura que ese repunte podría acelerarse si el Tribunal Constitucional deja sin efecto la orden de captura y el pedido de prisión preventiva contra Vladimir Cerrón, una resolución que tanto el partido como su abogado, Humberto Abanto, esperan se produzca en los próximos días.

En síntesis, las encuestas que observamos hoy bien podrían reflejar con fidelidad el estado actual de la opinión pública. ¡Pueden ser reales! Pero esa fotografía está lejos de ser definitiva. Y es que la postura de los indecisos, los ingobernables e irracionales jóvenes de la generación Z, las revelaciones de la prensa, la semana de debates en el JNE y los movimientos propios de la recta final de campaña tienen todavía la capacidad de alterar el cuadro por completo.

En una sociedad tan cambiante como la nuestra, lo que hoy parece una tendencia sólida puede, en cuestión de semanas o días, convertirse apenas en el recuerdo de una coyuntura pasajera.

La elección recién empieza.

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Etiquetas: , , , , , , , Last modified: 15 de marzo de 2026
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