Escrito por 16:19 Opinión

Elige bien, por Alfredo Gildemeister

Desde la primera vez que ejercí mi derecho al voto, allá por el mes de mayo de 1980, y hasta las pasadas elecciones generales de 2021, pude percibir que, por lo general, en el Perú el voto es muy personalista.

¿Qué significa esto? Pues que la mayoría de los electores votan por la persona, por su personalidad, carácter, físico, picardía, manera de ser, de hablar, de reír, de moverse, etc. y no por las propuestas, planes de gobierno, partidos, etc. Así fue como ganó Belaúnde en 1980 (pese a su nefasto primer gobierno) y luego Alan García en 1985. Sus personalidades y brillante oratoria se impusieron. Cabe mencionar que la buena memoria no es un atributo del electorado peruano. Los antipáticos, poco carismáticos o apagados que no saben expresarse, etc. no pegan en el electorado.

En 1990 ocurrió un fenómeno de lo mas extraño y excepcional. Las razones de ello pueden ser muy diversas, pero una sobresale: la población se hartó de la clase política y de los políticos convencionales, lo cual hace que se imponga un desconocido Alberto Fujimori sobre Mario Vargas Llosa. Si bien el escribidor no era político, venía apoyado por toda la clase política de derecha (especialmente de AP y el PPC) que ya había fracasado escandalosamente en el segundo gobierno de Belaúnde. De allí que prácticamente por instinto social -o por las simples ganas de joder- el electorado votó en segunda vuelta por un japones cuasi desconocido. Luego en 1995 Fujimori gana masivamente un segundo periodo. La particular personalidad japonesa y estilo del “chino” se impuso.

Iniciado el nuevo siglo, luego de ocho meses de Paniagua, se vuelve a imponer el voto personalista. Gana Toledo con su marketing de “cholo de Cabana” para luego, increíblemente, ser elegido Alan García para un segundo periodo, pese a su desastroso primer gobierno. Ya se mencionó que la buena memoria no es un atributo del electorado peruano. Nuevamente la personalidad, oratoria y simpatía de García arrasa con todo, demostrando que al electorado peruano le importa un pepino el partido político, su doctrina e ideología -si es que las tienen- el plan de gobierno, las propuestas o un pasado primer gobierno desastroso. Se vota por la persona, no por sus propuestas ni por su partido.

Lo mismo ocurrió luego con la elección de Ollanta Humala ¡pese a que se trataba de un hombre que había participado en nada menos que dos intentos de golpes de estado! Pero, se impone la persona. Luego vendrá la elección de PPK, un cuasi gringo pero que a la gente le hacía gracia su personalidad gringa, modo de hablar, bailaba, daba saltitos, tocaba la flauta, bailó con Gisella Valcarsel, etc. pese a su cuestionado rol como ministro de Belaúnde en sus pasados dos gobiernos, pero, la gente ya no recuerda. Volvemos pues a la persona, no a las propuestas, ideario, plan de gobierno, etc.

A la persona hay que agregar el aspecto mediático y el efecto “showman”: si sales en programas faranduleros o cómicos de TV y radio, participas en payasadas o te dejas tomar el pelo o cochinear en la TV, redes sociales y radio, te paseas por las calles regalando víveres como bolsas de arroz, aceite, leche, gaseosas, gorritos, polos, llaveritos, muñequitos, etc. al mejor estilo de Augusto Ferrando, la gente te recuerda. Estos aspectos marketeros populistas de candidatos regalones los vemos en todas las campañas y es “lo que le gusta a la gente”, como diría el gran Pocho Rospigliosi. Candidato que visita un pueblo, asentamiento humano, ciudad, barrio, etc. y no regala nada, no atrae, no pega.

Finalmente llegamos al periodo en donde prácticamente gobiernan personas que nadie eligió. Es el caso de Vizcarra y Sagasti, para aterrizar luego en un proceso electoral -en mi modesta opinión burda y descaradamente fraudulento- que nos impuso a Castillo y a Boluarte. Fracasada la intentona golpista de Castillo, tuvimos a Jeri y ahora a Balcázar, nuevamente presidentes interinos no electos por el pueblo.

Hoy nos encontramos ante un nuevo proceso electoral y hay que elegir presidente de la República y, después de 32 años, un Congreso bicameral compuesto por una cámara de diputados y una cámara de senadores, además de representantes ante el Parlamento Andino, que, dicho sea de paso, nadie tiene la menor idea de qué diablos es y para qué miércoles sirve.

En fin, el asunto es que han pasado prácticamente diez años de pseudo gobiernos desastrosos, con improvisados para todos los gustos y colores, en donde el Perú ha sobrevivido, no gracias a los mencionados nefastos gobiernos sino por el mérito del propio pueblo peruano que, mediante su trabajo, esfuerzo y lucha ha sacado adelante al país, al margen de los incapaces que nos gobernaron y aún nos gobiernan. De allí que ahora tenemos la oportunidad de elegir a una persona y su equipo, que al fin gobierne bien, como debe ser, sin improvisación ni corrupción. Debemos pues votar bien. Basta ya de criolladas, chapuzas, tiros al aire, etc.

De ahí que, recomiendo en primer lugar, votar por un candidato comprometido con el sistema democrático y el estado de Derecho. Que respete de verdad la Constitución y las leyes y no que le saquen la vuelta. En segundo lugar, votar por un candidato con una trayectoria limpia, política, profesional y familiar, sin relación alguna con la corrupción y la violencia. De corrupción y violencia ya tenemos bastante. En tercer lugar, votar por un candidato que respete la vida, la familia, la libertad, la propiedad privada y los derechos fundamentales de toda persona. En cuarto lugar, recomiendo votar por un candidato con capacidad, experiencia real y buen equipo de técnicos y profesionales para gobernar. Un candidato que tome decisiones y resuelva problemas. En quinto lugar, dese el tiempo de revisar las propuestas —si las hay— de cada candidato, analizando especialmente no solo la propuesta en sí, sino el cómo hará realidad su propuesta. Ya basta de meras promesas o metas ideales sin una forma de concretarlas. Por último, en sexto lugar, una persona que una al país, con valores, principios y fomente la verdadera paz, amor a la patria, que logre trabajo para todos y desarrollo personal de cada uno de los peruanos y sus familias, esto es, el bien común. Esto es fundamental en todo gobierno, el bien común es la estrella norte de todo Estado.

Peruanos, nos jugamos el futuro de nuestra patria y de nuestros hijos. Seamos serios. Ya basta de improvisaciones, ensayos y mamarrachadas de presidentes y gobiernos de vergüenza. Debemos pensar con la cabeza y elegir bien. No votes con el hígado o con el corazón. Hay que ser racionales, pensar, elegir con la cabeza, elegir bien. De nosotros depende que nuestro Perú supere sus problemas y salga adelante con crecimiento, desarrollo, inversión, mejor nivel de vida y que sea un ejemplo para América Latina y para el mundo. Elige bien.

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Etiquetas: , , , , , , , Last modified: 11 de abril de 2026
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