Escrito por 17:40 Opinión

Fue crucificado bajo Poncio Pilato, por Alfredo Gildemeister

El pasado miércoles 18 de febrero, en el mundo católico se celebró el denominado “miércoles de ceniza” dando comienzo a la Cuaresma, el periodo de cuarenta días que concluye el domingo de resurrección, al final de la semana santa.

En el “miércoles de ceniza”, durante la celebración de la Santa Misa, los asistentes reciben en la frente la señal de la cruz con las cenizas provenientes de los ramos de olivo del domingo de ramos del año pasado, que son quemadas y cuyas cenizas se utilizan en el próximo miércoles de ceniza. Al recibir la señal de la cruz en la frente, el sacerdote exclama: “Conviértete y cree en el Evangelio” o también: “Acuérdate que eres polvo y en polvo te convertirás”. Al proclamar esas palabras, se le está recordando a cada cristiano que debemos ser humildes y que no somos nada, por lo que debemos iniciar la Cuaresma con humildad.

La Cuaresma es un tiempo de ayuno, abstinencia y, muy especialmente, de meditación sobre la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Pero, tal como nos preguntáramos ya alguna vez, ¿Se entenderá hoy este tiempo de Cuaresma, en donde se imponen ciertos sacrificios, ayunos, abstinencias y mortificaciones por amor a Dios? ¿Le encontraran las generaciones actuales, algún sentido siquiera a la pasión de Jesús, en estos tiempos en donde solo prima el “pasarla bien”, esto es, un consumismo, hedonismo, relativismo y materialismo recalcitrantes que, en general, solo manifiestan un egoísmo y un individualismo monstruoso?

Algunos inclusive dudarán que alguna vez hubiere existido y vivido Jesús de Nazareth aquí en la Tierra – creerán que fue solo una especie de profeta, santo, leyenda, mito o ficción – y menos aún, aceptarán que ese Jesús padeció, sin culpa alguna —como cordero llevado al matadero—, una flagelación salvaje, maltratos, golpes, una cruel coronación con espinas, para finalmente morir clavado y colgado como el peor de los criminales, en un madero, y al tercer día -más difícil de creer aún hoy- resucitar.

Sin embargo, está demostrado de diversas maneras que ese Jesús de Nazareth sí existió y vino al mundo en una fecha y en un espacio tiempo histórico determinado, a un lugar específico del planeta, y que vivió unos treinta y tres años. Muchos testigos, historiadores y escritores de la época así lo señalaron, dejando testimonios escritos y orales de la existencia, enseñanzas y sobre todo divinidad de Jesús de Nazareth, pues se fueron dando cuenta poco a poco que ese hombre no era cualquier hombre sino uno muy especial, un ser humano perfecto, y que sobre todo también era Dios, en resumen: perfectus deus perfectus homo, perfecto Dios, perfecto hombre.

Lo mejor de todo es que esto no solo lo afirman autores cristianos discípulos directos (Mateo, Juan) o indirectos de Jesús (Lucas, Marcos) a través de los cuatro Evangelios en el Nuevo Testamento, así como en los Hechos de los apóstoles, Cartas de Santiago, Juan, Pedro, etc., sino que también dan testimonio de la existencia y crucifixión de Jesús de Nazareth diversos historiadores y escritores paganos de la época, tales como Flavio Josefo (judío luego romanizado), Suetonio (romano), Tito Livio (romano), etc.

Respecto a la crucifixión de Jesús de Nazareth, está comprobado que Jesús murió un viernes del mes hebreo de Nisán, dentro del mes de abril de nuestro calendario cristiano. En cuanto al año, debemos determinarlo tomando en cuenta el año aproximado de su nacimiento, esto es, el año 748 de la fundación de Roma (Roma se fundó en el 753 a.C.) lo cual nos lleva al año sexto o seis antes de la era cristiana; o a lo sumo al 746 de Roma, esto es, el octavo antes de la era cristiana. De allí que tomando en cuenta esto, todas las probabilidades apuntan a que la crucifixión ocurrió en el año 30 de la era cristiana. Con relación al día del mes de su crucifixión, Jesús murió el 14 o 15 del mes hebreo de Nisán. Tomando en cuenta que el ministerio o vida pública de Jesús se inició en el 27 d.C y duró unos tres años y tres meses, el año 30 d.C. sería pues el año de su muerte. Hay que tomar en cuenta que Jesús celebró la última cena el día anterior a la fiesta judía de la Pascua, el día del Parasceve que corresponde al 15 de Nisán (viernes, 8 de abril de nuestra era cristiana). Por lo que, en resumen, de acuerdo con la costumbre de los fariseos (que también celebraban la cena el día anterior a la Pascua) y los Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) por sólo mencionar algunas fuentes, el viernes de la crucifixión y muerte de Jesús fue el 15 de Nisán y Pascua (8 de abril de nuestra era).

De otro lado, desde el punto de vista del Derecho Penal Romano, cabe mencionarse que la pena más dolorosa, humillante y dura, era la de la crucifixión. Esta pena fue tomada por los romanos de los persas y la reservaban para los peores criminales y traidores. Es pertinente recordar que cuando Espartaco fue derrotado por Craso, mas de dos mil esclavos y gladiadores del ejercito derrotado de Espartaco fueron crucificados a ambos lados a lo largo de la vía Apia, desde lo que hoy es la ciudad de Nápoles (región de Capua) hasta la ciudad de Roma, para que sirviera de escarmiento y que nunca más hubiere otra rebelión de esclavos.

Finalmente, consta que históricamente, que Jesús fue crucificado siendo Tiberio emperador de Roma, Poncio Pilato procurador y gobernador de Judea, así como sumos sacerdotes Caifás y Anás, y Herodes Antipas el tetrarca, hijo de Herodes el Grande. Así lo señala expresamente San Lucas: “El año decimoquinto del imperio de Tiberio Cesar, siendo Poncio Pilato procurador de Judea, Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Filipo tetrarca de Iturea y de la región de Traconítide, y Lisanías, tetrarca de Abilene, bajo los sumos sacerdotes Anás y Caifás…” (Lc. 3,1-3). Como se puede apreciar, históricamente la crucifixión es un hecho que ocurrió en un día, mes y año concreto, confirmándose que Jesús de Nazareth fue crucificado bajo Poncio Pilato.

Que en esta Cuaresma aprovechemos de meditar y contemplar la pasión de Cristo, en todo su realismo, y recordemos que Jesús se entregó por amor a nosotros y por nuestra salvación, asumiendo todos nuestros pecados hasta el fin de los tiempos, una enorme y dolorosa carga que todo un Dios asumió por amor a nosotros, unos ínfimos habitantes de un ínfimo planeta llamado Tierra, en medio del universo infinito.

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Etiquetas: , , , , , , , Last modified: 1 de marzo de 2026
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