Por años, el activismo feminista que promueve la llamada Educación Sexual Integral (ESI) ha defendido un principio claro: niñas y adolescentes tienen derecho a decidir el inicio de sus relaciones sexuales, siempre que “lo hagan informadas” y con anticonceptivos. De hecho, esa es la premisa principal de los llamados “derechos sexuales y reproductivos”. En ese marco, cuando el actual presidente José María Balcázar afirmó en 2023 que “las relaciones sexuales tempranas más bien ayudan al futuro psicológico de la mujer”, estalló un escándalo.
Las declaraciones de Balcázar se dieron en junio de 2023, en el marco del debate sobre el matrimonio de menores de edad en la Comisión de Justicia del Congreso. Mientras él sostenía que debía permitirse el matrimonio juvenil, congresistas como Ruth Luque, Flor Pablo y Susel Paredes insistían en que los adolescentes debían esperar a los 18 años para asumir responsabilidades matrimoniales. Sin embargo, en esa misma discusión afirmaban que las menores tenían derecho a ejercer su libertad sexual.
¿Cuál es la diferencia entre el “pensamiento Balcázar” y la agenda feminista de “derechos sexuales y reproductivos para niñas y adolescentes”? Ninguna de fondo. Tan solo un matiz. Balcázar hablaba de relaciones dentro del matrimonio juvenil. Las promotoras de la ESI hablan de “sexo recreativo” sin compromiso. Pero ambas posturas parten de la misma premisa: la validación de las relaciones sexuales de las adolescentes.
La diferencia es política, no conceptual.
La evidencia en Arequipa
El mejor ejemplo de cómo actúan las ONG no está en discursos sino en hechos documentados. En agosto pasado, el Consejo Regional de Arequipa promulgó la ordenanza regional 538, impulsada por la ONG Foro Regional de Derechos Sexuales y Reproductivos (FORDES). El texto de la ordenanza replicó casi literalmente una propuesta presentada previamente por esta organización.
FORDES no actúa sola. Ha exhibido públicamente vínculos con el Consorcio Latinoamericano contra el Aborto Inseguro (CLACAI) y mantiene coordinación con actores nacionales como PROMSEX y la congresista Flor Pablo. Todo ello visible en sus propias publicaciones y fotografías institucionales.
¿Y qué promueve FORDES en los colegios arequipeños?
Sus redes sociales muestran niñas sosteniendo carteles con el mensaje: “Tengo derecho a decidir con responsabilidad el inicio de mis relaciones sexuales”. En las mismas imágenes aparecen los logos de FORDES y de sus aliados. También se documentan ferias informativas en espacios públicos con material educativo sobre anticoncepción, participación de obstetras de centros de salud promoviendo métodos anticonceptivos y difusión de una “Línea Segura Adolescente” para asesorías sin conocimiento de los padres.
La organización celebra el Día del Orgullo LGTBIQ+ y el Día del Condón como parte de su calendario pedagógico.
Nada de esto es clandestino. Está publicado por ellos mismos.
Flagrante contradicción feminista
Cuando el tema es el matrimonio de menores, el discurso feminista enfatiza vulnerabilidad, riesgo y violencia. Se afirma que las adolescentes no tienen capacidad plena para asumir responsabilidades conyugales ni para consentir vínculos formales.
Pero cuando el tema es anticoncepción, aborto o diversidad sexual, la narrativa cambia radicalmente: las mismas adolescentes sí pueden otorgar consentimiento válido para relaciones sexuales, incluso experimentales; sí pueden “decidir sobre su cuerpo”; sí pueden acceder a servicios de salud sexual sin intervención parental.
¿Son vulnerables o son plenamente autónomas? Para ellas, la respuesta depende del objetivo político del momento.
Otro dato incómodo: tras décadas de implementación de programas de ESI financiados con millones de dólares de cooperación internacional y recursos públicos, las cifras de embarazo adolescente no han desaparecido sino crecen. El discurso feminista promueve la cultura del “choque y fuga”. Su estrategia no es postergar la actividad sexual sino gestionarla desde corta edad con el uso de anticonceptivos y ofrecer el aborto cuando les falla el “sexo seguro”. Rara vez se plantea la educación en la espera como alternativa cultural.
Ese es el marco conceptual en el que se mueve la ESI promovida por FORDES y sus aliados. Y es el mismo marco que subyace a la afirmación de que las relaciones sexuales tempranas pueden ser positivas si se viven “responsablemente”.
La diferencia es que lo que dijo Balcázar —totalmente cuestionable— no estuvo enmarcado en el envoltorio ideológico del “enfoque de género” ni de los “derechos sexuales y reproductivos”.
Por eso, señora feminista, si quiere asquearse por las palabras del presidente Balcázar, sea coherente y revise también sus propios carteles, sus talleres, sus líneas de asesoría confidencial y sus campañas públicas. Las fotos hablan. Y dicen lo mismo.
La indignación selectiva es un discurso político repulsivo.
