Entre 27 millones 335 mil electores, las encuestadoras proyectan (por lo general erráticamente) las preferencias de los votantes en base a consultar a mil o dos mil personas, un minúsculo universo que abarca a los habitantes de la costa, sierra y selva, de todas las profesiones y oficios, así como de su estatus socio económico.
No olvidemos, empero, históricas patinadas.
El 2021, IPSOS otorgó al representante de Acción Popular, Yohny Lescano, un abrumador 21% de preferencias, relegando a Pedro Castillo – Perú Libre – al séptimo lugar, con 3% de adhesiones
Por su lado, Datum Internacional consignó 12.1% para Lescano y 3.7% para Castillo.
En ambos casos las diferencias eran abismales. Así lo demostraron el resultado de las urnas.
Lescano, en efecto, captó el 9.071% (1’306,288) y Castillo lo duplicó con 18.921% (2’724,762).
El prestigiado abogado Luis Lamas Puccio explicó estos ruidosos bandazos señalando que los pronósticos tienen por finalidad “conducir a la opinión pública para que vote o deje de votar por algún candidato en particular”, agregando que “su objetivo es alterar o inventar determinados resultados para tratar de demostrar un panorama electoral que no se ajusta a la realidad”.
Por tanto, olvidemos esas predicciones y vayamos a votar libremente, con responsabilidad cívica, apoyando a quien consideremos que puede ser el mejor conductor del Estado y no, como muchas veces ha sucedido, por quien odiemos menos.
Asi debemos actuar en estos tiempos convulsionados en que la delincuencia roba, secuestra y asesina impunemente.
Por ello, el primer objetivo del régimen que se instale el próximo 28 de julio debe ser combatir a los criminales, peruanos y extranjeros, en salvaguarda de la vida de los ciudadanos, hoy indefensos y atemorizados
