Escrito por 21:31 Opinión

Un “buitre fénix” llamado Cerrón, por José Luis Gil

Para estupor de los 34 millones de peruanos, Vladimir Cerrón Rojas, reapareció ante las cámaras de los medios de prensa pretendiendo dar la imagen de ser un “ave Fénix” de la política que ha emergido de las cenizas de la persecución Político-Judicial para volver a la palestra y “tomar el control” de la política peruana. El sujeto de marras, gracias a un excelente abogado como Humberto Abando, un arqueólogo del derecho en buena lid, que es capaz de encontrar los errores, fallas o “burradas” del sistema judicial, logró la libertad del sujeto desde la misma cúspide del Derecho en el Perú, el Tribunal Constitucional.

Ojalá tuviéramos miles de “abantos” para liberar a policías y militares injustamente encarcelados.

No son las capacidades profesionales del Dr. Abanto las que nos ocupan hoy, sino, la soberbia de quien que ha emergido como el “buitre fénix” desde los basurales de la corrupción, las cloacas de la cobardía, del escondite de la impunidad y de la oscuridad de su consciencia. Entonces, el leninista de pacotilla no ha entendido a Lenin, quien expresa claramente que la “clandestinidad” no es un repliegue al aislamiento o la inactividad, sino un método estrictamente técnico para proteger al partido de la represión del Estado. En este caso el Estado no lo persigue ni lo reprime, sino, los jueces y fiscales que lo investigaron por delitos de corrupción. Siempre aclarando.

¿Cuál es la diferencia entonces entre Vladimir Cerrón, en tanto “político” (perseguido judicial) con la presidente actual Keiko Fujimori, quien fue tres veces perseguida y encarcelada (hoy se sabe injusta e ilegalmente), y luego absuelta con todas las de la Ley? Pues mucha es la diferencia.

La señora Fujimori aceptó con silencio oriental todas las acciones judiciales que le iniciaron sus enemigos políticos, y sufrió, sin quejarse, un largo encarcelamiento con el daño que esto produjo no solo a su imagen política, sino también en sus relaciones personales y familiares. Cerrón, con un ápice de vena política, corrió a esconderse cobardemente alegando “persecución”.

Lo más inaudito e irracional no es que haya salido a “darle de palos” al sistema judicial que lo persigue, sino, que aprovecha las cámaras de la prensa para arremeter contra la Policía Nacional, para denostar de ella, para zaherirla, humillarla y “lograr” que le entreguen en “bandeja de plata” la cabeza del Comandante General de la PNP Óscar Arriola, y así hacerse de un triunfo, que no será solo de él, sino, de toda la izquierda. Espero que el gobierno no se preste a semejante insensatez. Estaremos atentos.

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José Luis Gil

José Luis Gil

Exdirector de la DIGIMIN y ex GEIN

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Last modified: 15 de agosto de 2026
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