Escrito por 11:47 Opinión

Reeducando a la educación en el Perú, por Alfredo Gildemeister

Como catedrático universitario de la carrera de Derecho, ya se ha hecho para mí una costumbre que cada vez que explico algún tema que requiere señalar los antecedentes históricos del mismo, debo dar previamente una breve clase de historia.

Así, por ejemplo, para explicar el origen de la institución del “indulto” presidencial en nuestra Constitución, debo retrotraerme a la década del 70 del siglo pasado, y dar prácticamente una clase de historia del Perú sobre los orígenes y finales de la dictadura militar, la convocatoria a la asamblea constituyente de 1978 por Morales Bermúdez y la promulgación de la constitución de 1979, indicando los aspectos que dicha Constitución tomó de la Constitución española de 1978, como lo es la figura del indulto, una “gracia” proveniente de la monarquía española.

Luego explico lo sucedido en la década de 1980: la vuelta a la democracia con Belaúnde, el surgimiento del terrorismo de SL y del MRTA, la hiperinflación bajo el primer gobierno de Alan García y luego en los 90 los dos gobiernos de Alberto Fujimori, la derrota del terrorismo, la Constitución de 1993 con el congreso unicameral, etc. Entonces me pregunto ¿Por qué tengo que emplear unos 30 minutos de mi clase de Derecho para dar una breve clase de la historia del Perú de los últimos cincuenta años? Sencillamente porque los alumnos —literalmente— no tienen la menor idea de lo sucedido en nuestro país en nuestro reciente pasado histórico. Y valga el añadido, alumnos que en su gran mayoría provienen de colegios privados o particulares. No quiero ni pensar cómo será el nivel de los alumnos de los colegios públicos o estatales.

Recuerdo que solo un par de alumnos me preguntaron por la “guerra interna” de esos años y si Abimael Guzman fue un gran luchador social. Se podía palpar que ese par de alumnos habían recibido una “educación” cargada de un fuerte contenido ideológico (ya sea por el colegio o la familia) que además era falsa por donde se le mire. Los demás me manifestaron que en sus colegios con las justas llegaron a los años 60 en la historia del Perú. De allí en adelante, cero conocimientos. ¿Qué les parece?

Adicionalmente, debo agregar a lo anterior que cuando los alumnos tienen que leer una diversidad de libros o artículos señalados para el curso —y tomando en cuenta que por lo general no les atrae la lectura— la gran mayoría hace el esfuerzo de leerlos y otros simplemente no los leen o apelan a Google o a Chat-GPT para que les haga un resumen de las lecturas y punto. Lo más lamentable es que, aun así, los que logran leer haciendo un esfuerzo… muchos no entienden lo que leen. Ello por la falta de hábito de lectura, falta de vocabulario al no comprender ciertas palabras o términos, ansiedad por terminar cuanto antes y, la verdad sea dicha, por el exceso de horas ante imágenes y videos —no textos, ojo— proporcionados por los celulares, Tablets, etc. que acostumbrados desde niños —por no decir desde bebes—, manejan a la perfección y han ido transformando sus mentes en un elemento pasivo, estático, que no reflexiona, imagina o analiza, esto es, carente en absoluto de pensamiento crítico.

Lo anteriormente descrito se ha visto traducido en los resultados de la última edición de las pruebas PISA, en donde la educación peruana está a niveles del año 2015. Participaron 6,991 estudiantes de 260 colegios, representativos de unos 519,700 jóvenes de 15 años. El resultado: el puntaje peruano descendió 9 puntos en matemáticas, 18 en lectura y 2 en puntos en ciencias.

Ante esta crítica y lamentable situación de la educación en el Perú, hace unos días el Ministro de Educación, José Antonio Chang, anunció la implementación del Plan Nacional de Educación 2026-2031, indicando categóricamente que, para comenzar, se retirará del currículo escolar todo tipo de ideología, pues “no debe de haber una interpretación ideológica de la historia”, comentó. Por esta y otras razones, anunció una reorganización de los contenidos escolares puesto que en la última década por lo menos, éstos habían sido elaborados por grupos ideologizados y diversas ONG que infundieron sus ideas entre los estudiantes, como, por ejemplo, la ideología de género y una versión proterrorista de la historia en cuanto a lo sucedido en los años ochenta y noventa. Esta difusión no fue casualidad sino fruto de una estrategia finamente planificada y aplicada durante esos años, por personas de izquierda y caviares que iban, desde los propios ministros y viceministros de educación, hasta los equipos de funcionarios a cargo, ubicados adrede en diversas áreas y jefaturas estratégicamente pertinentes en el Ministerio de Educación.

Entre las principales propuestas, además de retirar del currículo todo contenido ideológico, se promoverá lo siguiente: una enseñanza de la historia basada en el rigor científico; reducción de la excesiva cantidad de contenidos para profundizar en la comprensión lectora que tanta falta hace hoy; desarrollar el razonamiento matemático, así como el pensamiento crítico. Esto último es fundamental. A ello se agrega la reincorporación del curso de educación cívica que tanta falta hace; promover una educación en valores; el aprendizaje intensivo del idioma inglés y la educación en temas financieros, así como la orientación técnica y la enseñanza de ciertos oficios, especialmente en los últimos años de secundaria. En lo que respecta a la enseñanza de la historia del Perú, el objetivo es que se enseñe la verdad de los hechos, lo que fue el terrorismo en toda su magnitud de horror, que los jóvenes sepan que Sendero Luminoso y el MRTA fueron criminales comunistas marxistas que asesinaron a miles y destrozaron el país. Así como eliminar el contenido ideológico en nuestra historia reciente, también se eliminará la ideología de género y se promoverá que la educación sexual sea coordinada con los padres de familia que son los primeros educadores.

Además de lo señalado, el Plan Nacional de Educación 2026-2031 prioriza la mejora y modernización de la infraestructura escolar tan abandonada en los últimos diez años, así como la conectividad, sobre la cual la presidente Keiko Fujimori ha adelantado que se adquirirá internet satelital “para que todos los colegios del Perú, a mediados del próximo año, estén interconectados”. A todo esto, es urgente y se va a implementar —le guste o no le guste a los “maestros” del SUTEP— la formación y, especialmente, la evaluación de los docentes. Objetivo primordial será la mejora de la calidad de la educación, el acceso a los recursos necesarios y la preparación y capacitación de los maestros.

Finalmente, se anunció que será importante evaluar los cambios curriculares y garantizar los contenidos educativos para que se desarrollen con rigor académico, pluralidad y respeto de los derechos de los estudiantes a recibir una educación de calidad. Todo ello con la mayor y continua participación de los padres de familia en la educación de sus hijos.

En definitiva, ya era hora de “reeducar” la pobrísima e ideologizada educación actual en el Perú, pues Solo reeducando a la educación lograremos que “buenos maestros lograrán buenos estudiantes y estos maestros deben tener una buena formación, muchos de ellos de los institutos pedagógicos”, concluyó el ministro Chang. Pues ahora manos a la obra y al toro por las astas.

Por lo pronto el SUTEP ya anunció que planea realiza un paro nacional el próximo mes de octubre. La implementación del anunciado Plan Nacional no será pues fácil, pero tiene que hacerse. Ya basta de deformar, desinformar e ideologizar a nuestros niños y jóvenes con un sistema nefasto que solo destruye a nuestros estudiantes y su futuro. Una buena educación hará que tengamos excelentes personas, excelentes profesionales o técnicos el día de mañana y, especialmente, excelentes peruanos que amen y trabajen por su país.

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Alfredo Gildemeister

Alfredo Gildemeister

Abogado

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Last modified: 20 de septiembre de 2026
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