Written by 15:07 Informes

Un cambio de rumbo

Por muchos años la política nacional se ha enfrascado desde los gobiernos caviares y sus ministerios en desacreditar a las fuerzas armadas en su lucha contra el terrorismo de Sendero Luminoso y el MRTA. Además, de atarle las manos a la policía nacional para que no puedan usar sus armas como corresponde y satanizándolos en todas las marchas violentas que nuestra generación y la anterior han cometido.

Por ello mismo, el nombramiento del nuevo presidente Jerí de dos personajes importantes en la lucha contra el terrorismo en los ministerios de Interior y Defensa no solo le dan fuerza y técnica a dichos espacios, sino que rectifican a los buenos de la película, a nuestros héroes nacionales que dieron sus vidas por salvar la democracia y la libertad.

Estamos hablando de César Fernando Díaz Peche quien asumió el ministerio de Defensa y Vicente Tiburcio Orbezo, quien será el hombre a cargo del ministerio del Interior.

César Fernando Díaz Peche, general de división del Ejército en retiro, asume el Ministerio de Defensa tras una destacada carrera consagrada a la protección del país. Fue uno de los valientes comandos que participaron en la legendaria Operación Chavín de Huántar (1997), la acción militar más exitosa y emblemática del Perú moderno, que liberó a 72 rehenes del MRTA en la residencia del embajador de Japón.

Su hoja de servicio incluye el mando de la Región Militar del VRAEM, la Quinta División del Ejército en Iquitos y la jefatura del Comando de Inteligencia y Operaciones Especiales Conjuntas.

Por su parte, el general PNP (r) Vicente Tiburcio Orbezo, nuevo ministro del Interior, encarna el temple de la Policía Nacional. Integrante del histórico GEIN, participó en la Operación Victoria (1992) que culminó con la captura del cabecilla terrorista Abimael Guzmán, hecho que marcó el inicio del fin de la violencia subversiva. Su trayectoria al frente de unidades de élite como la Dircote y la Dirincri lo consolidó como un líder contra el crimen organizado, el narcotráfico y la corrupción.

El nombramiento de ambos no es solo un gesto político, sino un acto de justicia histórica. Significa devolver el lugar que corresponde a quienes defendieron la nación cuando esta estuvo al borde del colapso. Es también una reafirmación de que el Perú debe mirar con orgullo a sus instituciones armadas y jamás con sospecha.

En un contexto de inseguridad y pérdida de confianza, estos personajes del gabinete simbolizan el retorno del orden. Así como en los años 80 y 90 el país enfrentó la violencia terrorista, hoy enfrenta nuevos desafíos como el crimen organizado y mafias internacionales que exigen la misma firmeza e inteligencia.

Que esta nueva etapa sirva para consolidar una verdad: Los uniformados no fueron ni son nuestros enemigos, sino a quienes damos la responsabilidad de proteger nuestros derechos.

Y de una vez por todas dejar el mantra progresista de que los militares cometieron delitos de lesa humanidad como esbozan las ONGs caviares y la corte IDH. Lo que tuvimos en el Perú fue una guerra entre quienes querían la destrucción de la patria (SL y MRTA) y quienes en servicio del pueblo peruano tenían la obligación y deseo de llevar orden a cada rincón de nuestro territorio antes que la barbarie roja se apodere del Estado.

Last modified: 29 de mayo de 2026
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