Escrito por 09:20 Opinión

Perú fuera del “Escudo de las Américas”, por Berit Knudsen

La reunión del “Escudo de las Américas” en Miami no es una Cumbre hemisférica. Reúne a los gobiernos que Washington considera “aliados fuertes y afines” para promover “libertad, seguridad y prosperidad” en la lucha contra cárteles, bandas narcoterroristas y migración ilegal. La lista de 12 participantes incluye a Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago.

La convocatoria evidencia una fractura política y estratégica en América frente a amenazas transnacionales. El crimen organizado, redes de narcotráfico, mafias que instrumentalizan la migración irregular y la expansión geopolítica de actores externos son un problema continental que opera en fronteras porosas, con economías ilícitas interconectadas.

Durante décadas América Latina ha intentado enfrentar estos desafíos mediante mecanismos multilaterales como la OEA, sin embargo, la falta de consenso político entre gobiernos ha frenado cualquier iniciativa. La ausencia de coincidencias en principios mínimos como democracia, seguridad y cooperación paralizan los esfuerzos regionales.

El propósito del Escudo de las Américas es construir un espacio de coordinación entre gobiernos que comparten diagnósticos similares sobre amenazas regionales. La lógica es pragmática: ante consensos hemisféricos imposibles, pequeñas coaliciones pueden coordinar inteligencia, control fronterizo, persecución financiera y cooperación policial frente a redes criminales que operan a escala continental.

La agenda incluye tres ejes. Combate al crimen organizado transnacional como narcotráfico, minería ilegal de oro, trata de personas y lavado de activos que forman un ecosistema criminal en expansión. Estas organizaciones no reconocen fronteras ni jurisdicciones nacionales. La droga se produce en un país, cruza territorios, comercializada por redes en otros continentes. El oro ilegal, mezclado con la producción formal ingresa al mercado internacional haciendo imposible rastrear su origen.

El segundo eje es la migración irregular, negocio controlado por redes criminales. La crisis venezolana con el mayor desplazamiento humano en la historia de América Latina contribuyó con esta problemática. Millones atravesaron peligrosas rutas, abriendo espacios a organizaciones dedicadas al tráfico de personas, explotación laboral y reclutamiento criminal.

El tercer eje es geopolítico. La expansión de China en América Latina a través del comercio, financiamiento e inversiones en infraestructura estratégica como puertos, energía, minería y telecomunicaciones opera con una lógica pragmática. Priorizan el acceso a recursos y cadenas logísticas sin involucrarse en problemas internos como la seguridad. Estados Unidos, preocupado por su propia seguridad nacional, busca combatir redes criminales que pueden reforzarse con cooperación regional, beneficiando a toda Latinoamérica.

La cumbre intenta articular respuestas coordinadas frente a amenazas que superan las capacidades individuales. Pero también refleja divisiones políticas regionales. Evidencia la realidad de países que priorizan la soberanía nacional frente a presiones externas, manteniendo posiciones ambiguas frente a regímenes como el venezolano, señalado como foco de inestabilidad regional.

Perú, inicialmente invitado y luego excluido desata preocupaciones. Las graves amenazas del país lo sitúan en el centro del mapa criminal regional. El narcotráfico sigue operando, la minería ilegal de oro se expande y la inseguridad crece con organizaciones transnacionales como el Tren de Aragua.

Esa inseguridad no puede entenderse como un problema policial interno. La extorsión, sicariato y control territorial de bandas está vinculado a redes de financiamiento y logística internacional. Cuando el crimen mueve dinero, armas y personas por varios países, las respuestas nacionales resultan insuficientes.

Por eso la participación del Perú en un espacio de cooperación regional hubiera sido importante. Más allá de las diferencias ideológicas entre gobiernos, el país necesita fortalecer la coordinación internacional frente a amenazas continentales. La cooperación regional deja de ser una opción, convertida en necesidad estratégica.

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Etiquetas: , , , , , , , , , , Last modified: 8 de marzo de 2026
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