Escrito por 09:26 Informes

Analizando la fotografía, por Patricio Krateil

A solo 2 semanas de las elecciones generales de este 2026, el escenario político peruano ofrece nuevos análisis, pero con muy pocas certezas dada la enorme volatilidad del electorado peruano.

Las encuestas de esta semana —tanto de CPI e IPSOS—, leídas en conjunto, no solo permiten identificar tendencias electorales, sino que revelan que la crisis de representación política sigue en vigencia en nuestro país.

Un empate que no es empate

En la cima del tablero se configura un empate técnico entre Keiko Fujimori y Rafael López-Aliaga. Ambos según la encuesta de IPSOS publicada este domingo se mueven en un rango de entre 11% de la señora Fujimori y 9% del ex burgomaestre de Lima.

Recordemos que el margen de error es casi un 3%, por lo que, bajo esta encuesta y premisa, puede ser para cualquiera el liderazgo.

No obstante, lo que sí es distinto son sus curvas o tendencias. Rafael López-Aliaga, que llegó a marcar más de 12% hace un mes, no ha vuelto a ese número y parece que tiene algo de aprietos en mejorar su tendencia. De hecho, valgan verdades, viene cayendo sostenidamente desde febrero.

Por el contrario, desde inicio de año, según lo marca IPSOS, Keiko Fujimori solo ha subido, iniciando con un 7% en enero y llegando a la última encuesta con un 11%.

No se trata únicamente de un rebote estadístico. Es una señal de reactivación política, reconexión con segmentos tradicionales y mayor eficacia para captar voto en un escenario disperso.

Eso marca IPSOS, pero CPI no está muy lejos de dicho análisis. Si bien tienen otros números la tendencia es igual. Keiko Fujimori subió de 8% a 10.1% mientras que Rafael López-Aliaga cayó de 12.7% a 11.2%.

Además, vale la pena recalcar que la caída de López-Aliaga es desde antes. En la primera quincena de febrero donde llego en CPI a un 14.6%, mientras que en ese momento Keiko Fujimori tenia un 6.6%. Los papeles evidentemente se están invirtiendo en esta encuestadora también.

Así, el empate no es simétrico, pues una fuerza parece irse desgastando o llegando a un tope y la otra más bien agarrando dirección para arriba.

Un tercer actor que deja de ser marginal

En medio de esa dispersión, la figura de Alfonso López-Chau adquiere relevancia. Con cifras del 5% en IPSOS, un número que comparte con Roberto Sánchez, Carlos Álvarez y Jorge Nieto Montesinos. Sin embargo, el número más importante lo tiene en la encuesta de CPI con un 6.6%, mostrando acá si un crecimiento sostenido y una consolidación territorial que lo convierten en un jugador clave por lo menos dentro de los números vigentes.

Y cabe recalcar, que nos guste o no, a diferencia de otros candidatos que fluctúan por zonas cercanas, López-Chau muestra consistencia sobre todo en el sur del país, donde alcanza niveles significativamente más altos, evidencia la existencia de una demanda política acaparada por las predicas de la lucha social comunista ello sumado claramente a las fuerzas doctrinales de diversos gremios y sindicatos.

Emergentes: crecimiento desde los márgenes

Donde sí hay movimiento es en el bloque de candidatos emergentes, particularmente en los casos de Jorge Nieto Montesinos, pero sobre todo de Roberto Sánchez.

Nieto protagoniza el crecimiento más acelerado. Pasa de niveles casi inexistentes a posicionarse cerca del 4% o 5%, con un desempeño particularmente fuerte en Lima, entre jóvenes y con un fuerte electorado femenino.

Sánchez, por su parte, crece de manera más gradual, aunque en estas últimas encuestas tanto de IPSOS como de CPI, si ha tenido una subida fuerte de hasta 4%. Su fortaleza está en regiones del interior, especialmente en la sierra. Muestra también una curva de subida en las mismas semanas en las cuales Pedro Castillo apareció en el radar de las encuestas, lo que ha muchos a preocupado, pues las técnicas y métodos parecen repetirse con una alarmante similitud.

El voto geográfico

Las encuestas confirman algo que la política peruana ha experimentado reiteradamente que es que el país no vota como un bloque, sino como un mosaico. Parece ser que los espacios geográficos estuvieran previamente politizados. La diferencia es grande.

En ese sentido, López-Aliaga muestra mayor fortaleza fuera de Lima, particularmente en el interior y en provincias. Fujimori, en tanto, mantiene una conexión significativa con el sur, una región históricamente compleja pero políticamente decisiva y también con la selva peruana donde su padre dejo un legado. Nieto se posiciona en Lima urbana, teniendo el apoyo de los movimientos de izquierda más progresistas mientras que López-Chau y Sánchez encuentran sus principales apoyos en regiones específicas, pero con fuerte adhesión. Hay menos volatilidad en su electorado.

Sexo, edad y nuevas fronteras del voto

El análisis demográfico introduce otra capa de complejidad. Las diferencias por sexo y edad no son menores y podrían resultar decisivas.

López-Aliaga muestra mayor respaldo entre hombres pero es sumamente impopular entre las mujeres, mientras que Fujimori lidera en el electorado femenino. Esta brecha refleja percepciones diferenciadas sobre liderazgo, seguridad y estabilidad.

En paralelo, el factor generacional empieza a cobrar relevancia. Mientras los candidatos tradicionales concentran el voto adulto, figuras emergentes como Nieto logran penetrar en el segmento joven, algo que en su momento también gozo Wolfgang Grozo.

Este grupo, sin embargo, es el más volátil. Menos ideologizado, más expuesto a redes sociales y menos fidelizado políticamente, el votante joven puede inclinar la balanza, pero también cambiar de posición con rapidez. La izquierda y derecha no le es tan importante, prefieren rostros nuevos o que para ellos lo sean.

El gran actor invisible

Más allá de los candidatos, el dato más determinante sigue siendo el volumen de votantes que no eligen a nadie. El bloque de voto blanco, viciado o “ninguno” ha oscilado entre 20% y 30%, llegando incluso a niveles cercanos al 40% en ciertos momentos.

Este segmento no es marginal. Es central. Representa el nivel de rechazo al sistema político. Pero también es el espacio donde se definirá la elección.

No se trata de un voto ideológico, sino emocional. Está marcado por el cansancio, la desconfianza y la frustración. Y, precisamente por eso, es altamente volátil.

Expertos sostienen que aproximadamente el 15% de ese voto nulo, viciado o ninguno va a tomar finalmente votar. Evidentemente la forma en la cual se distribuyan esos posibles 15 puntos va a marcar quien pase a la segunda vuelta.

Una carrera abierta

El Perú se encamina hacia una elección donde, por primera vez en mucho tiempo, las tendencias importan más que las posiciones. No gana quien lidera hoy, sino quien logre sostener crecimiento, ampliar su base y capturar el voto disponible.

Nada esta dicho. Votemos con consciencia y responsabilidad.

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Etiquetas: , , , , , , , , , , , Last modified: 29 de marzo de 2026
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