Escrito por 11:41 Opinión

Gracias a la vida que me ha dado tanto, por Alfredo Gildemeister

Acabamos de celebrar la llegada del año nuevo 2026 y debo reconocer, que por lo general lo que uno ve y lee en los buenos deseos de amigos y conocidos, son peticiones para el nuevo año, esto es, que se tengan muchos éxitos, logros económicos, que se logren diversos objetivos como viajes, compras importantes, ascensos en el trabajo, etc. lo cual está muy bien, nadie dice que no. Sin embargo, se me vino a la mente esta hermosa canción con letra de la conocida poeta y cantautora chilena Violeta Parra (1917-1967): “Gracias a la vida”. Esta canción como algunos recordarán, fue lanzada en 1966 en el álbum de la referida poeta: Las últimas composiciones. Fue compuesta en un momento agridulce de la vida de Parra, marcando una profunda gratitud por la vida y sus dualidades, pero que para muchos se convirtió en un “himno humanista” tras su suicidio en febrero de 1967, popularizada luego mundialmente por versiones como la de Shakira y Juanes, pero especialmente por la de Mercedes Sosa. La primera vez que escuché esta canción fue en mi colegio, a principios de los setenta, estando en segundo de media, mi profesor de arte y amigo Augusto del Prado, nos la ponía en su tocadiscos a cada rato para que la escucháramos toda la clase, en la versión de Mercedes Sosa por supuesto. Nunca olvidé ni me olvidaré de esta canción.

Y efectivamente, la pasada noche de año nuevo, no se por qué se me vino esta canción y su hermosa letra a la cabeza. Tomé una guitarra y me puse a buscar las notas y la tonalidad adecuada para tocarla y lo hice. Mientras tocaba la canción, pensaba en todo por lo que hay que agradecer en la vida y en el año que acababa de terminar. Y decidí que, más que desear o pedir cosas para el nuevo año, uno debería agradecer por tanto que la vida nos ha dado y nos sigue dando, con sus penas y alegrías, porque finalmente todo es para bien. De ahí que también recordara una antigua oración portuguesa que inclusive la he visto circulando por las redes sociales con motivo del año nuevo. Esta oración reza lo siguiente: “¿Y qué quieres que te traiga el próximo año? Nada, no quiero que me traiga nada. Lo único que quiero es que no me quite nada. Que no me quite el techo que me protege, el plato que me alimenta, la manta que me abriga, la luz que me ilumina, las sonrisas de mis seres queridos, la salud como tesoro, el trabajo como sustento, la amistad, la compañía, los abrazos y los besos. Que no me quite los sueños ni los pedazos de corazón, formados por personas, que llevo dentro”.

En una sociedad de consumo y tan materialista como en la que vivimos, por lo general pedimos que el nuevo año nos traiga felicidad ya sean en bienes, salud, trabajo, dinero, etc., siempre pedimos, pero pregunto: ¿Cuánto agradecemos? ¿Somos acaso conscientes de lo mucho por lo que debemos agradecer, dar gracias? La hermosa letra de la canción de Violeta Parra es en el fondo, más que un “himno humanista” como la han denominado, es un himno al agradecimiento en general, al dar gracias por tanto que recibimos conscientes o inconscientemente cada día de nuestras vidas. Desde la primera estrofa lo dice todo: “Gracias a la vida, que me ha dado tanto…”. Efectivamente, por lo general no somos conscientes de lo tanto que nos da la vida, a cada minuto, a cada instante: la sonrisa de tus hijos, de tus nietos, la belleza de un paisaje, del mar, de unas montañas, la belleza del cielo estrellado en la noche con la luna iluminando nuestros rostros. Continua la canción: “Me dio dos luceros que cuando los abro, perfecto distingo lo negro del blanco, y en el alto cielo su fondo estrellado, y en las multitudes al hombre que yo amo”. ¡Hay tanto por lo cual agradecer! El poder ver, oír una bella canción o una sinfonía, caminar, pasear, correr, hablar o cantar, estar con tus padres, hermanos, esposo, esposa, hijos, nietos o con los amigos, etc. Continúa Violeta Parra: “Gracias a la vida, que me ha dado tanto, me ha dado el sonido y el abecedario, con el las palabras que pienso y declaro madre, amigo, hermano y luz alumbrando la ruta del alma del que estoy amando”.

Aunque suene extraño, también debemos agradecer por las alegrías y las tristezas que nos depara cada año, porque todo es para bien. De allí que termine la canción con los siguiente: “Gracias a la vida que me ha dado tanto, me ha dado la risa y me ha dado el llanto, así yo distingo dicha de quebranto los dos materiales que forman mi canto y el canto de ustedes que es mi propio canto, gracias a la vida que me ha dado tanto”.

De allí que podemos concluir que ante el nuevo año que comienza, mas que pedir o esperar que durante el nuevo año obtengamos algo, agradezcamos por tanto que a diario nos ha dado y nos da la vida, y nos dará el nuevo año. Por ello yo no solo rezaría la oración portuguesa: “¿Y qué quieres que te traiga el próximo año? Nada, no quiero que me traiga nada. Lo único que quiero es que no me quite nada…”, sino que concluiría con la frase emblemática de la canción de Violeta Parra “gracias a la vida que me ha dado tanto” pero, personalmente, más que agradecerle a la “vida”, cantaría: “¡gracias a Dios que me ha dado tanto!” ¡Un feliz año 2026 para todos!

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Etiquetas: , , , , , Last modified: 4 de enero de 2026
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