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El ocaso de la coartada: Europa y la trampa del estancamiento estructural, por Manuel Sotomayor

Durante años, Europa justificó su bajo crecimiento como una suma de shocks externos: la pandemia, la guerra en Ucrania y la crisis energética. Hoy, esa coartada se agota. Las proyecciones para 2026 confirman que el problema no es una mala racha, sino un fallo estructural en el corazón del modelo europeo.

Un motor que se detiene

Alemania, la tradicional locomotora, apenas crecería entre un 0,2% y 0,3% en 2025. Francia rondaría el 0,8%, mientras el Reino Unido difícilmente superaría el 1,5%. España seguiría creciendo más rápido, alrededor de 2,9%, pero con una desaceleración clara respecto a 2024. El patrón es consistente en todo el bloque: Estados grandes, deuda elevada y un crecimiento anémico. Estas cifras no describen una crisis pasajera, sino algo más inquietante: un estancamiento administrado.

El caso de España: Crecimiento vs. Transformación

El tamaño del sector público ayuda a entender esta parálisis. El gasto ronda el 49% del PIB en Alemania y España, y llega al 57% en Francia. La deuda supera el 100% en Francia, Reino Unido y España. Lo preocupante no es cuánto gasta Europa, sino en qué. El gasto corriente y social absorbe la mayor parte del presupuesto, mientras la inversión en infraestructura y tecnología de vanguardia se mantiene marginal. El resultado es un Estado que redistribuye y protege con eficacia, pero que ha perdido la capacidad de impulsar la productividad real.

El espejo peruano: La diferencia de los márgenes

El contraste con Perú resulta revelador. Para 2025, el país proyecta un crecimiento del 3,0%–3,3%, con un gasto público cercano al 21% y una deuda del 33%. Perú conserva un margen fiscal que Europa ya perdió, aunque ese margen no se traduce automáticamente en progreso. Aquí se enfrentan dos lecciones incómodas: Europa demuestra que un Estado gigante sin incentivos para innovar conduce al estancamiento; Perú muestra que un Estado pequeño sin instituciones sólidas tampoco garantiza el desarrollo. El crecimiento no depende del volumen del cheque.

Conclusión: El fin de la ilusión

Mirar hacia el futuro no cambia el diagnóstico. Europa no enfrenta una recesión inminente, sino una “normalidad” de bajo crecimiento aceptada socialmente. La verdadera discusión no es fiscal, sino institucional. público, sino de la calidad de las reglas y la capacidad de convertir recursos en productividad.

Cuando ni la crisis ni el colapso llegan, el estancamiento se convierte en normalidad

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Etiquetas: , Last modified: 5 de enero de 2026
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