Lo que hemos vivido el pasado domingo 12 de abril no tiene parangones en la historia electoral de este país. No voy a hacer un resumen de los hechos acaecidos, pues son de conocimiento de todos. De allí que, como no creemos en las casualidades, coincido con las apreciaciones de Agustin Laje cuando considera que ha ocurrido un fraude cuyo objetivo no es otro que poner a un izquierdista en segunda vuelta para enfrentar a Keiko Fujimori y reeditar lo ocurrido en 2021, cuando “ganó” Castillo por 41mil votos. Para eso, el candidato a eliminar en primera vuelta se llama Rafael López Aliaga, y es lo que estamos viendo hasta estos momentos en que escribo estas líneas: un burdo y descarado fraude en donde se ha impedido votar a casi un millón de personas si no son más, violando descaradamente su derecho al voto. Laje resume a continuación paso a paso, a modo de crónica de un fraude anunciado, lo que ha ocurrido y viene ocurriendo en estos días en nuestro país:
1) Lo primero fue conseguir encuestadoras que, a pocos días de las elecciones, bajen a López Aliaga del segundo lugar a través de un doble escenario: el crecimiento ficticio de otro candidato de derechas que venía muy por atrás, por un lado, y el repentino ascenso de un izquierdista anodino que va preparando el terreno para que, el día de las elecciones, no haya tanta sorpresa. Este papel lo cumplió muy bien, para variar, IPSOS.
2) Conseguir que los principales medios de prensa difundan esta información casi como si fuera un hecho consumado.
3) El domingo 12 de abril se calca de Venezuela la “Operación Morrocoy”, (nombre de una tortuga), operación que consiste en ralentizar el proceso en las zonas donde gana la derecha para que la gente se canse y desista de votar. La autoridad electoral reconoció hacia las 3pm del domingo 12, que el 19% de las mesas electorales de Lima no habían sido instaladas. Por ley, debían de abrir a las 7am. Esta demora derrumbó la participación justo en la región donde López Aliaga consigue la mayoría de sus votos. Se calcula que 800mil votos dejaron de emitirse por culpa de esto. ¡Ni la pandemia perjudicó tanto!
4) Cabe añadir que, durante la jornada electoral, se entregaron cedulas ya marcadas a favor del candidato izquierdista -especialmente en las regiones de la sierra como Cajamarca- o cedulas rayadas y con errores en Lima para que sean anuladas a posteriori y romper las actas allí donde se advirtiese un triunfo amplio de López Aliaga, lo que incluye el arrojar urnas de votación a la basura, duplicar votos y hasta hacer votar a los muertos.
5) Estas maniobras necesitan quienes la oculten y la disfracen de “legitimidad”. Para eso, además de ciertos medios, se aseguran de conseguir observadores internacionales (OEA, UE, etc.) manifiestamente de izquierda.
6) Cuando el escándalo estalla, hay que disfrazarlo de accidente menor, ”error puntual” según el cuestionado Corvetto, y de “ineficiencia” de la empresa contratada para transportar material. Por cierto, la empresa Gálaga mostró documentación que acredita que estaba todo listo para salir, pero que la ONPE le demoró la salida adrede.
7) Cuando los votos empiezan a contarse, la encuestadora copartícipe del fraude entra en acción una vez más: presenta un “conteo rápido” que pone a la izquierda en segunda vuelta. Llamativamente, desentona demasiado con los resultados de otras encuestadoras (como Datum y CIT), pero no importa: anticipa cual adivino lo que, por la fuerza, harán que ocurra.
8) Avanza el conteo. López Aliaga va segundo. En la madrugada del segundo día de escrutinio, cuando la inmensa mayoría duerme, meten en masa los votos de zonas rurales y Sánchez, el candidato de izquierdas pasa del 6to lugar al 2do en un abrir y cerrar de ojos.
9) López Aliaga ha quedado tercero por poco más de 35mil votos. Los ingenuos se levantan a la mañana y no lo pueden creer. Pero ojo: aún queda cerca de un 10% de actas para contabilizar. Dos tercios son de Lima y del extranjero, donde la ventaja es para López Aliaga por mucho. Aquí la ONPE de Corvetto hace dos cosas:
9.1) Se ralentiza el conteo al máximo posible. En 24 horas el escrutinio avanza menos de 1.5%. El efecto de esto es cansar y aburrir a la gente, para que termine decidiendo prestar su atención a cualquier otra cosa. Nuevamente el “método Morrocoy”.
9.2) Las pocas actas que se cuentan, terminan siendo impugnadas para que sus votos no entren en la contabilidad y vayan al JEE, mas demoras. Desde luego, las actas impugnadas deben ser las de Lima y el extranjero, que son los bastiones de López Aliaga. Así, por ejemplo, mientras en Cusco (bastión de Sánchez donde todavía quedan actas por contabilizar) tiene apenas un 2% de impugnación, en Lima hay un 4,3%, que se ha acelerado en las últimas 24 horas. En las actas del extranjero la cosa es aún peor: el 25% están impugnadas. Es decir, no están sumando votos. El único que suma, en consecuencia, es Sánchez.
10) Todo este inmenso fraude debe ser, nuevamente, apañado por el grueso de la prensa. Los medios deben insistir en que acá no ha pasado nada, y en que cualquiera que caracterice esto como un “fraude” no es más que un irresponsable y un insurgente de ultra-súper-mega derecha. Mucha gente empieza a temer decir la verdad, y termina aceptando la versión periodística. Hasta aquí lo señalado brillantemente por Agustin Laje.
En fin, somos testigos de cómo una institución como la ONPE, sin fiscalización ni control de nadie, presidida por el mismo sujeto que se “encargó” de las elecciones fraudulentas del 2021, hace el conteo de votos como le da la gana, agregando y sacando votos e impugnando actas según le convenga al candidato de izquierda que nos quiere imponer -tal como sucedió en el 2021 en que nos impusieron a Castillo y a Boluarte- y no pasa nada. ¿Acaso alguien creyó que este “proceso electoral” con Corvetto al frente, el mismo sujeto que presidió la ONPE en el recontra dudoso proceso del 2021, serían “limpias y transparentes”? Al menos yo siempre lo dudé y lo puse por escrito en artículos anteriores y en las redes desde hace mas de un año atrás. No seamos ingenuos. La ONPE continúa desconociendo y anulando actas del exterior, por ejemplo, que benefician al candidato RLA e inflando al candidato Sánchez por otro lado. Se repite la novela del 2021 con el mismo Corvetto que sin sangre en la cara y con todo desparpajo se pasea por Lima y balnearios, pese al tremendo mamarracho de proceso electoral, y encima tiene el cuajo de solicitar vacaciones. ¿Asumo que este sujeto no presidirá la ONPE en la segunda vuelta? No me extrañaría que sí. Y a este sujeto nadie lo detiene. ¿Quién lo está blindando? De otro lado, ¿Tenemos gobierno? ¿Tenemos presidente de la República? Frente al desastre de proceso electoral que estamos viendo ¿Ha dado alguna declaración el presidente interino impuesto por el Congreso y que nadie eligió? Obviamente que ninguna. Esta mudo pues este gobierno de izquierda esta feliz con lo que viene ocurriendo: la imposición de un candidato de extrema izquierda que viene acompañado, además, por un criminal que asesinó a cinco policías. Por tanto, señores, ante este proceso electoral chicha, lleno de “irregularidades” que la ONPE no ve, y menos Corvetto que ya estará haciendo sus maletas para no regresar pues este es el país de los prófugos con privilegios y protegidos, tendremos una segunda vuelta con mas de lo mismo. Como dicen los franceses, esto es un “dejá vu”, y solo me resta rezar mucho por mi país, pues creo que el Perú es más grande que sus problemas y más grande que una miserable gentuza que solo quiere ver al Perú mas empobrecido y sumido nuevamente en la violencia y el odio. ¡Despierta Perú! ¡No te dejes engañar!
