Escrito por 11:49 Opinión

Luna de miel no es matrimonio perfecto, por José Luis Gil

La grata experiencia del matrimonio para muchos seres humanos surge gradualmente desde las primeras sociedades organizadas como una manera de regular la pareja, la descendencia, la herencia, la propiedad y las alianzas entre familias. El matrimonio fue implementando diversos rituales para darle cariz de “alianzas” indestructibles, entre ellas, la famosa luna de miel.

Lo complejo de esta relación no eran los primeros días de felicidad, sino, el desarrollo de la convivencia, que es la que finalmente define un final feliz o el ingreso a las puertas del infierno. Sino, miremos los ejemplos que nos dá la historia, desde Napoleón con Josefina hasta el príncipe Carlos de Inglaterra con Diana, cuyos matrimonios de ensueño terminaron por el desfiladero, conmocionando sus reinados, su sociedad y a la misma humanidad. La Luna de miel no garantiza un matrimonio perfecto según la historia.

Hoy, en política, se tiene costumbre de llamar “Luna de miel” a los primeros comienzos de los presidentes electos. En el Perú, diversas encuestas nos confirman, por ejemplo, que la aprobación inicial y final que los presidentes electos entre 2001–2026, recibieron, fue la siguiente: Alejandro Toledo en 2001 entró con 59% y terminó con 33%; Alan García en 2006 empezó 63% y terminó con 42%, Ollanta Humala en 2011 entró con 55% y terminó con 25%, PPK en 2016 entró con 61% y terminó con 19%, Pedro Castillo en 2021 entró con 38% y terminó con 24%.

Hoy, Keiko Fujimori empieza con 60%, casi empatada con PPK (61%) y tres puntos debajo de Alan García (63%), nada desdeñable. Si a esto se suma que la encuesta de IPSOS señala que el 71% de peruanos cree que se debe dar una oportunidad a la actual presidente, estamos ante la configuración casi “perfecta” de una Luna de miel con el pueblo peruano, es decir un buen inicio que debería servir para tratar de introducir dos o tres Quick Wins (triunfos rápidos) que permitan dar sosiego a la sociedad en materia de seguridad, salud y educación, por lo menos. La luna de miel se puede alargar, si, pero también se puede convertir en un infierno si se perciben defectos en la gestión. Los matrimonios acaban, los gobiernos también. Cuidado.

El gobierno de Keiko Fujimori ha empezado bien, presentando un gabinete generalmente técnico, con ciertas designaciones poco convencionales para muchos (como el caso de Rafael Belaunde en Defensa) y del Ministro de Salud Luis Dyer, a quien se le critica no ser un ministro técnico (médico), pero que éste se está encargando de cerrar esas voces con su presencia permanente “allí donde queman las papas”, descubriendo ineficiencias y hallando corruptelas; se supone que ahora viene “la acción”, es decir, cómo mejorar la salud. Sumado a estos temas, también ha generado mal humor en los ciudadanos el espinoso tema del salvoconducto para Betsy Chávez. Muchos piensan que no debimos someternos a la presidente Sheinbaum de Mexico, y otros, como el Ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Spá, que piensa que ha sido lo mejor para reabrir las relaciones con ese país. El tiempo dirá.

Con todo, es un buen comienzo. Esperamos que esta “Luna de miel” se mantenga un largo tiempo; sin embargo, el gobierno debe saber que esta relación con los ciudadanos es frágil y que sus expectativas están muy altas, y que defraudarlos pondría en aprietos al gobierno, envalentonaría a la izquierda radical y a los caviares, y la crisis social, política y de seguridad, se agravaría. El futuro del Perú depende de llevar bien ese “matrimonio”, y saber que todas las lunas de miel acaban, pero debe ser en buenos términos. ¡Vamos con todo!

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José Luis Gil

José Luis Gil

Exdirector de la DIGIMIN y ex GEIN

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Last modified: 9 de agosto de 2026
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