Escrito por • 08:13• Opinión

El elector que existe, por Manuel Sotomayor

La gente no vota por ideología ni por planes que casi nadie lee. Educar al elector es loable y fútil; lo que admite reforma son las reglas.

Durante la campaña de Zohran Mamdani a la alcaldía de Nueva York, a una joven le preguntaron por qué votaría por él. Dio una sola razón: los ómnibus serían gratis. La tarifa, sin embargo, no la fija el alcalde sino una autoridad estatal, y hoy cuesta tres dólares, diez centavos más que al votar.

Su respuesta no es frivolidad: describe cómo se vota. La gente no vota por ideología ni por planes de gobierno. Vota por lo que tiene cerca: un beneficio que puede tocar, una cara que le inspira confianza, el grupo propio, el adversario al que teme y la distancia respecto de quien gobierna.

En el Perú, dos semanas antes de la primera vuelta, uno de cada cuatro electores aún no había elegido entre 36 listas, cada una con su plan. Que casi uno de cada cinco diga haber votado por el plan prueba que conoce la respuesta correcta, no que lo haya leído. La ideología tampoco manda: en marzo 45% de los peruanos se ubicaba a la derecha y 23% a la izquierda, y en junio el candidato de la izquierda obtuvo 49.87% de los votos válidos.

Pesa lo que cabe en un vistazo: en un experimento conocido, una foto vista un segundo basta para señalar al ganador de siete de cada diez contiendas al Senado de Estados Unidos. El grupo decide donde faltan partidos: en mayo Lima prefería a Fujimori por 52% a 27% y el campo a Sánchez por 54% a 24%. El miedo mueve más que la esperanza: la razón más citada por los votantes de Sánchez fue «para que no gane Keiko Fujimori». «El cambio» suele ser castigo: en 2024 los partidos de gobierno perdieron votos en los diez principales países que votaron. La publicidad pesa menos: 49 experimentos de campo arrojaron un efecto promedio de cero.

La ley prohíbe entregar quinientos soles propios en un mitin; no prohíbe prometer miles de millones ajenos desde un estrado.

Así se entiende que en casi todas las democracias encabecen las votaciones candidatos a quienes se reprocha el insulto habitual. El elector no pondera los modales como el comentarista; un experimento mostró que, para quienes juzgan ilegítimo el orden establecido, quien rompe las formas parece auténtico. Con quince listas basta una cuarta parte de los votos para ganar: los reproches fijan el techo, no el piso.

Educar al elector es un esfuerzo loable y fútil. No le falta información; le falta una razón para adquirirla, pues su voto es uno entre 18 millones. Seis campañas de información al votante en cinco países no cambiaron el voto ni la participación. La excepción, las auditorías brasileñas difundidas por radio local antes de la elección, redujo la reelección de los alcaldes con irregularidades: informaban de resultados, no de promesas.

Desde 2016 los candidatos tienen prohibido entregar dinero o regalos, pero entre 2021 y 2025 el Congreso promulgó 229 leyes con impacto fiscal adverso, por más de S/36 mil millones al año (Consejo Fiscal). La ley prohíbe entregar quinientos soles propios en un mitin; no prohíbe prometer miles de millones ajenos desde un estrado. Tampoco es un rasgo de los pobres: el gremio agrario consiguió pagar 15% de impuesto a la renta hasta 2035, frente a 29.5% del régimen general.

Huntington explicó la inestabilidad como el desfase entre lo que una sociedad moviliza y lo que sus instituciones encauzan. El Perú tiene un electorado movilizado y partidos que no encauzan nada; la salida es cambiar lo que el voto premia, no al elector:

  • La ficha de costos. Que el Consejo Fiscal publique, para cada candidato a la segunda vuelta, una ficha de una página con el costo anual de sus cinco ofertas principales, su financiamiento y si el cargo puede cumplirlas. Holanda lo hace desde 1986.
  • Ninguna ley sin su factura. Que ninguna cámara vote un proyecto con costo fiscal sin informe previo y público del Consejo Fiscal, y que una observación del Ejecutivo fundada en ese costo solo pueda superarse con dos tercios.
  • Información que informe. Que la Contraloría publique, sesenta días antes de cada elección regional y municipal, una ficha de una página sobre los resultados de cada autoridad saliente y la difunda por radio local.

La joven de Nueva York no necesita un curso de educación cívica: le basta con que el candidato que le ofrece el pasaje diga cuánto cuesta, quién lo paga y si le corresponde darlo.

La democracia no necesita mejores electores. Necesita reglas que funcionen con los que tiene.

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Manuel Sotomayor

Manuel Sotomayor

Expresidente de la CONFIEP

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Last modified: 11 de octubre de 2026
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