EditorialLunes, 9 de enero de 2023
Los legítimos y los golpistas

¿Cuáles son las semejanzas entre los violentistas de Brasil y del Perú? La principal semejanza es que ambos grupos quieren perpetrar un golpe de Estado, a través de la reposición inconstitucional de un presidente saliente. En el caso de Pedro Castillo por el golpe de Estado del 7 de diciembre del 2022, en el caso de Bolsonaro por perder las elecciones presidenciales de octubre pasado.

En Brasil, los violentistas tomaron las sedes del Palacio presidencial, de la Corte Suprema y del Congreso. En el Perú, como sabemos, han incendiado múltiples oficinas estatales, desde sedes del Ministerio Público y el Poder Judicial, hasta ataques con dinamita a comisarías.

En palabras del portavoz del bloque del gobierno en el Congreso de Brasil, Randolfe Rodrigues, los ataques contra las instituciones en Brasil son “terroristas”. En Perú, por el contrario, los políticos de izquierda hacen cualquier devaneo conceptual para no llamarle a los violentistas por su nombre: terroristas. Esto es, señalamos firmemente, porque los políticos de la izquierda partidaria peruana están más cerca del terrorismo que de la democracia.

¿Cuáles son las mayores diferencias entre lo que está pasando en Brasil y en el Perú? Sobre todo, las reacciones. Empecemos por las cabezas de los movimientos, ¿Qué dijo Jair Bolsonaro sobre la violencia que sus partidarios están ocasionando? El domingo por la noche señaló claramente que la destrucción e invasión de espacios públicos no son manifestaciones democráticas. Por su parte, ¿qué ha hecho Pedro Castillo desde que está preso? Publicar sus famosas cartas, utilizar cada audiencia judicial para seguir esparciendo fake news, confrontar y azuzar la violencia.

¿Y cómo han reaccionado los líderes de la región? Tanto los presidentes de Colombia, Argentina, México y Colombia manifestaron rápidamente su rechazo y desacuerdo con la violencia que cunde en Brasil. Sí, esos mismos presidentes y gobiernos que no reconocen la sucesión constitucional de Dina Boluarte, que no reconocen que el 7 de diciembre del 2022 se quiso dar un golpe y que incluso siguen creyendo, en base a esa realidad paralela en la que viven, que Pedro Castillo es el presidente constitucional del Perú y que está injustamente preso. Esos mismos presidentes que, como el ex jefe de Estado boliviano, Evo Morales, apoyan la insurrección que vive nuestro país.

Es simple el racionamiento detrás de todas estas comparaciones y se pueden englobar en distintas frases. En primer lugar, para la izquierda nacional e internacional, si los violentistas son de izquierda no son terroristas, sino que hacen una “protesta legítima” por más destrucción de espacio públicos y ataques con armas de fuego que provoquen. Por el contrario, si los violentistas son de derecha automáticamente son terroristas. En segundo lugar, si se intenta perpetrar un golpe de Estado desde la izquierda este, pues, no existe. Los golpes son solo de la derecha, según los gobernantes de varias naciones.

El doble discurso es clásico en las izquierdas iberoamericanas. Solo recurren al léxico democrático cuando está alineado a sus intereses. No les importa absolutamente nada más que la captura de los países en los que gobiernan.

Desde este espacio rechazamos cualquier uso de la violencia con fines políticos, sean de izquierdas o de derechas. Desde este espacio, a su vez, invitamos a la reflexión sobre el doble discurso, sea de izquierda o de derecha. La democracia tiene canales suficientes para resolver problemas políticos y sociales. Quienes no quieren participar de ellos y, por el contrario, utilizan la violencia para concretar sus fines se ponen automáticamente por fuera del Estado de Derecho. Se aúnan al terrorismo.

Las declaraciones de Bolsonaro demuestran de qué lado del espectro político está puesto el mayor peso en la balanza democrática. De un sector se alienta la violencia cuando está concatenada a sus fines, de otro se rechaza hasta cuando viene de los propios partidarios.

¿De qué lado le conviene estar a la región iberoamericana?

PD: Sendos tuiteros han hecho hincapié en el hecho de que en las protestas de derecha no se reprime por igual que en las de izquierda. Eso es falso. El día de ayer, con mucha efectividad, y haciendo uso de armas, como también de gases lacrimógenos lanzados desde helicópteros, la policía brasileña recuperó los recintos tomados. Una lección que la presidenta Dina Boluarte, sin titubear, debería tomar.

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