OpiniónDomingo, 16 de febrero de 2025
No al emprendimiento electoral, por José Antonio Torres Iriarte
José Antonio Torres Iriarte
Abogado y analista político

Las democracias estables e institucionalizadas no requieren de decenas de partidos políticos, por el contrario la transparencia en los procesos electorales, la alternancia en el poder, los pesos y contrapesos, así como la separación de poderes se apoyan en pilares que desdeñan el transfuguismo y la improvisación política.

Los partidos políticos deben expresar grandes corrientes de pensamiento y opinión, que se han ido forjando a la luz de debates políticos e ideológicos que han tenido como espacio y tribuna, las aulas universitarias, las asambleas sindicales o los medios de comunicación.

Hoy los medios digitales y redes sociales han generado multiplicidad de espacios para la difusión y el debate de ideas, dando pie para que desde el anonimato y el uso de seudónimos se pueda agraviar con impunidad a quiénes disienten con nuestras ideas. La política del espectáculo prevalece en un universo marcado por el uso intensivo de medios digitales, que forman parte de la vida cotidiana. La democracia es inherente al ejercicio de la libertad.

En países como Cuba, la República Popular China o Corea del Norte, sólo existe un solo partido. En la Rusia de Putin, la pluralidad de partidos es casi una ficción. En los países de Europa del Este, se produjo una conversión de los otrora partidos comunistas en organizaciones más abiertas. En general el marxismo leninismo adscrito al Kremlin o al marxismo europeo, aceptaron su derrota política con motivo de la caída del Muro de Berlín en 1989. Sin embargo con mucha habilidad y astucia los cuadros políticos defensores de la hegemonía soviética, se reinventaron, recreando las tesis marxistas tradicionales, con un lenguaje que sintetice ciertas ideas fuerza y enarbole nuevos derechos en un mundo que creyó con cierta ingenuidad, que el fin de la Guerra Fría representó a la par el fin de las ideas y de la izquierda marxista internacional.

En la década de los noventa, el capitalismo se fortaleció, generándose grandes capitales que fueron en busca de nuevos destinos en Europa del Este, América Latina o países como China o la India.

El neomarxismo no habló más de lucha de clases o dictadura del proletariado, dejo de lado su interés por representar a la clase obrera en los países industrializados. La Unión Europea se institucionalizó, surgió el euro y Bruselas necesito de nuevos tecnócratas y burócratas internacionales. Por su parte, Naciones Unidas y los organismos financieros internacionales aumentaron sus presupuestos e influencia a nivel global. Se establecieron nuevos objetivos cada 15 años, los Objetivos del Milenio primero y luego los Objetivos del Desarrollo Sostenible con miras al 2030.

Por su parte, desde USAID y la Unión Europea en especial, se destinaron cada vez más fondos para la cooperación internacional, que fueron canalizados a través de decenas de ONGs establecidas en más de cien paìses. A ello se sumaron fundaciones privadas dispuestas a impulsar determinadas políticas públicas en países receptores de los fondos. Desde la llamada "sociedad civil" en América Latina y el Perú en particular, los fondos de la USAID y de otros cooperantes han permitido que los Directores Ejecutivos y sus equipos, puedan canalizar millones de dólares, sin tener que rendir cuentas a nadie.

El presidente de los Estados Unidos dirige la política exterior de su país, siendo legítimo que el presidente Donald Trump pueda redefinir la política de USAID en materia de cooperación internacional. Organismos no gubernamentales convertidos en líderes de opinión y activistas políticos, decididos a influenciar en el Ministerio Público, el Poder Judicial, el gobierno nacional y los medios de comunicación.

El progresismo internacional tomó el control del partido Demócrata de los Estados Unidos, durante las administraciones de Barack Obama y Joe Biden especialmente. La derrota de Kamala Harris, significó un duro revés para el progesismo internacional. Las medidas tomadas por la administración Trump, responden a una nueva mirada, concordante con las propuestas de campaña, que se están plasmando en pocas semanas.

En el Perú, los otrora militantes de Izquierda Unida, con un gran pragmatismo fueron creando toda una red de Ongs con agendas diferenciadas en el campo de los derechos humanos, el feminismo, medio ambiente, ideología de género, derecho al aborto y los derechos de las comunidades LGTBQ+ en general. Diego García Sayán desde hace décadas fue el mejor enlace internacional para llegar a los organismos internacionales en general. Por su parte Gustavo Gorriti, desde el Instituto de Defensa Legal, ha cumplido un papel activo en el impulso de una agenda que va desde la supuesta defensa de los Derechos Humanos y la judicialización de la política, que tuvo en la "trama de Odebrecht" la forma más eficaz para incriminar a sus adversarios políticos.

Si desde los Estados Unidos, fue posible que en Brasil, como en el Perú y América Latina se conocierán los alcances de los delitos graves cometidos por los directivos de la empresa Odebrecht, hoy es muy probable que cuando se transparenten los fondos que USAID ha desembolsado a lo largo del tiempo a ongs establecudas en el Perú, se produza un "terremoto político".

Aún estamos al inicio de un proceso, que por ser de interés público debe merecer la mayor atención en nuestro país. Con fondos de la cooperación internacional, se han financiado campañas sostenidas contra la inversión minera y la agroexportación. Por otro lado se ha alentado la minería ilegal, financiando a partidos que no tuvieron reparo alguno en respaldar y sumarse al gobierno del golpista Pedro Castillo. En el Perú, políticos como Verónica Mendoza, Julio Guzmán y otros recibieron seguramente fondos de USAID.

Del mismo modo, instituciones vinculadas al desarrollo de temas como la reforma política y electoral en nuestro país, han recibido generosos fondos de USAID. La reforma política liderada durante el gobierno de Martín Vizcarra por Fernando Tuesta Soldevilla y Martín Tanaka, tuvo el propósito de hacer posible la multiplicación de partidos políticos en el Perú. Más de cuarenta partidos políticos están inscritos en el ROP del Jurado Nacional de Elecciones, estando en trámite la inscripción de otros partidos. Es necesario impulsar una Auditoria, para validar la manera como se han inscrito decenas de nuevos partidos en los últimos años.

Hay un plan en marcha, para crear más caos e incertidumbre política en el Perú. Hoy los nuevos partidos políticos, son emprendimientos o vientre de alquiler, a los que se suman personas ávidas de postular y tentar suerte en las próximas elecciones generales.

Si cada partido político inscrito tiene no menos de 25 mil militantes y son 42 partidos los inscritos, esto significa que hay más de un millón de militantes inscritos en diferentes partidos políticos. Si la ley exige la formación de Comités a nivel nacional y la existencia de locales partidarios en diferentes circunscripciones, es claro y notorio que no existen centenares de locales partidarios en Lima Metropolitana y el resto del país.

Se ha urdido un plan, que precariza y mercantiliza mucho más la política nacional. No al emprendimiento electoral.

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