Escrito por 09:16 Opinión

“Alea iacta est, Roberto”, por José Luis Gil

Mientras escribo el presente artículo, la plataforma de ONPE muestra el inicio de la reducción de la distancia de los votos entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez (39,816 a las 00:00 horas del 9 de junio 2026) luego que el conteo nacional llegara casi al 100% y que los votos del extranjero entraran en escena, dando esperanza a quienes creemos que la mejor opción para el país es un gobierno de Keiko Fujimori. Alfredo Torres, mandamás de IPSOS, la principal encuestadora del país ha reconocido que sería la primera vez que el “conteo rápido” no sea preciso, y que “en todos los escenarios posibles, Keiko Fujimori ganaría”. Según los expertos en temas estadísticos electorales, estos coinciden en manifestar que la señora Fujimori será quien juramente como presidente este 28 de julio.

¿Cuál podría ser la reacción de la izquierda radical ante un resultado tan ajustado y adverso?

Es necesario aclarar que la mayoría de los votantes por Roberto Sánchez actuó de manera independiente, sin designios o consignas ideológicas y políticas. Nadie en su sano juicio puede hacernos creer que los casi 8 millones de votantes están organizadas dentro de un partido comunista o que son “activistas” políticos. Gran parte de este grupo de personas, estamos seguros, han sido envenenadas sistemáticamente durante muchos años con una “narrativa” perversa contra la familia Fujimori. Es por eso que a veces parece que odian mas a Keiko Fujimori que a Abimael Guzman o Víctor Polay, cabecillas terroristas.

Creemos que el perdedor Roberto Sánchez, planteará fraude electoral (para lo cual, al parecer, el candidato Sánchez, irresponsablemente trató de inducir a sus seguidores a pensar que ya era el ganador luego de conteo rápido) para victimizarse. Recordemos que en la primera vuelta tanto Sánchez como muchos de sus seguidores, incluyendo los observadores internacionales y la cuestionada ONG Transparencia, dijeron que no había posibilidad de fraude; plantearlo hoy solo dejaría en evidencia su capacidad de mentir, su talante antidemocrático y la vocación inequívoca de patear el tablero si los números no lo acompañan.

Podrían también hacer una gran campaña internacional de desprestigio con aliados como Evo Morales de Bolivia, Gustavo Petro de Colombia o Daniel Ortega de Nicaragua, o tratar de revertir los resultados llamando a nuevas elecciones, impedir la juramentación el 28 de julio, y, en el peor de los casos, un improbable intento de tomar el control del país. No debemos olvidar la frase de Lenin: “Salvo el poder, todo es ilusión”. Es por eso que para alcanzarlo, usan los siguientes métodos: Terrorismo, conflicto social y político o Elecciones, que en ningún caso son exclusivos o excluyentes, por el contrario, son dinámicos y complementarios.

La izquierda radical de estos tiempos ha perdido capacidad de convocatoria, es por eso que tenemos la convicción que no habrá una “revolución” ni millones de peruanos tomando el poder por la fuerza o con violencia o que paralicen al país. No nos cabe duda de que trataran de inducir a los jóvenes para que enfrenten a las Fuerzas del Orden y así lograr sus “muertos” para etiquetar al nuevo gobierno como “genocida y asesino”.

Es momento de la calma, la ponderación, la serenidad y la vigilancia ciudadana para denunciar cualquier intento de romper el orden constitucional. No debemos perder la fe que tenemos grandes posibilidades y esperanzas de un país diferente que defiende la vida, busca la paz, protege las libertades y se sustenta en la democracia. ¡Viva el Perú!

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José Luis Gil

José Luis Gil

Exdirector de la DIGIMIN y ex GEIN

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Last modified: 9 de junio de 2026
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