Este domingo 14 de junio, Donald Trump cumple 80 años. Lo celebra fusionando el 250 aniversario de la independencia con un torneo de artes marciales en los jardines de la Casa Blanca, bautizado “UFC Freedom 250”. Solo dos presidentes han llegado a esta edad gobernando Estados Unidos, el otro fue Joe Biden.
Trump, el presidente más poderoso del planeta, con una administración sin precedentes en la historia de Estados Unidos, gobierna un torbellino de frentes simultaneos que busca resolver.
Llegó a la presidencia en 2017 sin experiencia política o militar. Regresó en 2025 con energía disruptiva concentrada y menos cortapisas institucionales. Hoy, a casi la mitad de su segundo mandato, gobierna según su propia visión del mundo: transaccional, unilateral y sin concesiones al multilateralismo.
Su proyecto se centra en desmantelar el orden liberal construido tras la Segunda Guerra Mundial. Retiró al país del Acuerdo de París, abandonó la OMS, desmanteló la USAID, desafía a la ONU y a la Unión Europea. Controla a la OTAN como herramienta de presión, exigiendo a sus aliados incrementos en inversiones militares para mantener el paraguas de defensa. Combate la agenda progresista en todos los frentes. El multilateralismo, para Trump, es una carga que otros aprovechan a expensas de Estados Unidos.
Su instrumento favorito de política exterior son los aranceles. En el llamado “Día de la Liberación” lanzó tarifas recíprocas sobre más de 68 países, convirtiendo el comercio en campo de batalla geopolítico. Esta estrategia chocó con las cortes estadounidenses que bloquearon parcialmente medidas extremas, limitando sus márgenes de maniobra. La inflación, 4,2% en el último mes, enciende alarmas de cara a las elecciones de mitad de mandato. La economía, principal argumento de campaña, es su vulnerabilidad doméstica.
El conflicto de fondo es la rivalidad con China, responsable del 17% del PBI mundial, mientras Estados Unidos lidera con 27%. La disputa es arancelaria, tecnológica, militar y de hegemonía global. Trump negocia con Beijing el acceso a tierras raras y semiconductores mientras las sanciones y aranceles alimentan la mayor guerra comercial del siglo. China responde reforzando alianzas con Rusia e Irán, desafiando el orden occidental.
En ese contexto estalla la crisis con Irán, el mayor reto de su presidencia. Comienza con la “Guerra de los Doce Días” en junio de 2025, atacando por sorpresa instalaciones nucleares iraníes. En febrero de 2026 se convierte en guerra abierta con la muerte del Líder Supremo Alí Jamenei y un segundo frente en el Líbano contra Hezbolá. Irán respondió cerrando el estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo y gas natural del planeta. El resultado fue desabastecimiento de petróleo, fertilizantes, aluminio, aumento de precios, incertidumbre en los mercados bursátiles y alarmas sobre una caída del crecimiento global al 1,3% si el conflicto se prolonga.
Irán atacó 12 países con misiles y drones que sobrevolaron los estados del Golfo. Un memorando de entendimiento en mayo abrió 60 días para negociar el acuerdo nuclear, pero el estrecho permanece bloqueado y el acuerdo sin firma.
Se suma Ucrania, donde la guerra con Rusia continúa sin la solución prometida por Trump y la crisis en Gaza no se resuelve; aunque asegura haber detenido nueve conflictos internacionales.
En America, Trump ha ejecutado la política más agresiva desde la Guerra Fría. Designó a los cárteles mexicanos organizaciones terroristas, desplegó fuerzas militares en el Caribe, ataques contra embarcaciones y bloqueo del suministro de petróleo a Cuba. Capturó y extraditó a Maduro, presidente venezolano. Luego reunió a 17 naciones en el “Escudo de las Américas”, excluyendo a México, Brasil y Colombia, coalición creada para luchar contra el crimen organizado internacional.
Canadá enfrenta aranceles, mientras Trump lo llama el “estado 51”. Groenlandia y el Canal de Panamá siguen en su agenda de adquisiciones. El Golfo de México figura en los mapas de Washington como “Golfo de América”.
En ese contexto, Perú ha apostado por el alineamiento estratégico. Fue designado Aliado Principal no OTAN, firmó un memorando de minerales críticos, aprobó un préstamo de 1.500 millones de dólares para modernizar la base naval del Callao a 80 kilómetros del puerto chino de Chancay y recibe al primer embajador político designado por Trump, Bernie Navarro, cercano a Marco Rubio. Navarro resolvió la crisis de los aviones F-16, supervisa personalmente la delegación de observadores en las reñidas elecciones peruanas, enfrentando directamente a Beijing para romper su hegemonía regional.
Trump, a los 80 años, en medio de guerras, aranceles y negociaciones, es un presidente disruptivo que intenta cambiar las reglas del orden mundial.
