Escrito por 20:43 Opinión

El precio de reabrir Ormuz: nueva arma de Irán, por Berit Knudsen

El 17 de junio se firmó el memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán, tregua política y militar que abrió un período de negociación de sesenta días prorrogables, restableciendo gradualmente la navegación en el estrecho de Ormuz. No constituye un acuerdo de paz.

El 28 de febrero, la ofensiva de Estados Unidos e Israel tuvo cuatro objetivos: neutralizar el programa nuclear iraní, eliminar sus reservas de uranio altamente enriquecido, degradar su capacidad misilística y reducir la influencia regional a través de proxys. Israel buscaba la caída del régimen de los ayatolás.

Tras 109 días de conflicto, ningún objetivo fue alcanzado. El régimen sobrevivió, el programa nuclear permanece abierto, los misiles balísticos no forman parte del acuerdo y la red aliada de Teherán sigue operando.

Irán atacó a doce países de la región, mientras Estados Unidos, Israel, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin, Kuwait y Omán sostuvieron una costosa operación de defensa antimisiles, más de 30.000 millones de dólares solo para Washington. Pero la verdadera consecuencia fue el cierre del estrecho de Ormuz, lugar de tránsito del 20% del petróleo y gas natural mundial, provocando crisis energética, desabastecimiento de fertilizantes, aluminio e insumos estratégicos.

Estados Unidos se comprometió a levantar el bloqueo naval, exenciones para la exportación de petróleo iraní, liberar fondos congelados, respaldando un programa de reconstrucción de 300.000 millones de dólares con socios regionales. A cambio, Irán no desarrollará armas nucleares, postergando el destino del uranio enriquecido para negociaciones futuras.

La asimetría es evidente. Compromisos estadounidenses inmediatos, concretos y cuantificables. Compromisos iraníes declarativos, diferidos a acuerdos posteriores. El artículo 13 establece que Teherán iniciará negociaciones definitivas una vez implementadas las disposiciones favorables. Beneficios presentes a cambio de compromisos futuros.

Pero el núcleo del acuerdo es Ormuz. El memorando garantiza el paso de buques comerciales sin cargos durante sesenta días. Concluido el periodo, no asegura libre tránsito permanente, gratuito y sin restricciones. Irán diseñó mecanismos de administración con Omán, con tasas por servicios de navegación, convirtiendo al estrecho en herramienta de presión económica y geopolítica.

Cerrar el estrecho impactó energía y comercio, afectando a Estados árabes petroleros y al mundo. Reabrir el estrecho implica para Estados Unidos levantar el contrabloqueo y sanciones, permitiendo a Irán ganar miles de millones de dólares con exportaciones petroleras. Devolverá otros miles de millones a Irán en activos extranjeros congelados, antes de iniciar una negociación nuclear. Ormuz se convierte en la nueva arma de Irán.

El texto menciona supervisión del OIEA, negociaciones futuras sobre el uranio enriquecido, sin establecer mecanismos de desmantelamiento o verificación. El JCPOA, acuerdo nuclear de 2015 demostró los peligros de declaraciones políticas sin control de capacidades nucleares.

La ausencia de referencias al programa de misiles balísticos y la estructura de influencia iraní es preocupante. El artículo 1 obliga a poner fin a la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano, pero avala a Hezbolla. Los Hutíes, son un peligro latente en el estrecho de Bab el-Mandeb. Las milicias en Irak y otros actores dejan intactos instrumentos de poder regional.

El memorando fue suscrito por el presidente Masoud Pezeshkian, Mohammad Bagher Ghalibaf y Abbas Araghchi. Pero el poder real se concentra en Mojtabá Jamenei y la Guardia Revolucionaria dirigida por Ahmed Vahidi, verdaderos decisores.

El memorando ofrece alivio a los países del Golfo al reducir probables escaladas militares, reabriendo rutas energéticas. Irán emerge golpeado, no derrotado, conservando herramientas de presión regional. Por ello, la percepción de que Washington no alcanzó los objetivos estratégicos que justificaron la guerra, puede acelerar nuevas alianzas y equilibrios de poder en Oriente Medio.

El MOU evita una guerra mayor, sin resolver las causas que la originaron. Más que una paz, es una pausa negociada. Su éxito dependerá de controles verificables para el programa nuclear, que Ormuz siga siendo una vía internacional libre y que la red regional iraní se incluya en la negociación. Caso contrario, la tregua puede convertirse en el preludio de una nueva crisis.

Compartir esta nota:

Facebook X LinkedIn WhatsApp
Berit Knudsen

Berit Knudsen

Internacionalista

Ver todos sus artículos →
Last modified: 20 de junio de 2026
Close