Escrito por 18:18 Opinión

Antagónico, por Patricio Krateil

La historia electoral reciente del Perú, desde las elecciones del 2011 hasta las proyecciones del 2026, muestra una fractura geográfica que se ha mantenido casi intacta durante más de una década. El país parece dividirse constantemente entre un norte y una costa más cercanos al voto de derecha fujimorista, y un sur centro andino que se inclina hacia opciones de izquierda y nacionalistas.

Esta división se hizo claramente visible en 2011, cuando Ollanta Humala dominó gran parte del centro y sur andino, mientras Keiko Fujimori consolidó el norte y buena parte de la costa. Desde entonces, el mapa político peruano ha cambiado de nombres desde la izquierda, pero la idea es la misma. Derecha norte, izquierda sur. Al menos en el papel.

En las elecciones del 2016, esta tendencia alcanzó uno de sus puntos más marcados. El fujimorismo logró cerca del 40% de los votos y pintó de naranja gran parte del país, especialmente la costa y el norte. Sin embargo, el sur andino se mantuvo como un bloque político distinto bajo el liderazgo de Verónika Mendoza, quien consolidó regiones como Cusco, Puno, Moquegua y Apurímac. El resultado confirmó que incluso en momentos de mayor fortaleza de la derecha, el sur mantiene una identidad política propia muy marcada.

El 2021 volvió a evidenciar esta fractura territorial. La irrupción de Pedro Castillo permitió que casi toda la sierra central y sur votara nuevamente por una candidatura asociada al nacionalismo socialista e izquierdismo. Mientras tanto, Keiko Fujimori mantuvo el respaldo del norte y la costa, llegando por tercera vez consecutiva a una segunda vuelta presidencial. Lo más importante de esta elección fue que, aunque el país se fragmentó entre muchos partidos y candidatos, la división geográfica siguió prácticamente intacta.

Las proyecciones hacia el 2026 muestran lo mismo. Keiko Fujimori mantiene una base importante en la costa y el norte, mientras Roberto Sánchez ha logrado consolidar apoyo en el sur andino e incluso en parte de la Amazonía como un dato nuevo, aunque algo similar a lo que Ollanta Humala logro sumar en el 2011.

Aunque hoy los candidatos lideran con porcentajes mucho menores que hace una década debido a la atomización política, el eje norte–sur sigue funcionando como una fotografía recurrente de la política peruana. La fortaleza del “naranja” en la costa y la constancia del “rojo” en el mundo andino muestran que las identidades regionales sobreviven incluso cuando cambian los partidos.

Esta persistencia territorial del voto ha sido estudiada por investigadores como Maritza Paredes y Tomáš Došek, quienes sostienen que la representación política en el Perú depende menos de los partidos nacionales y más de las condiciones sociales y territoriales de cada región. Esto explicaría de ante mano la idea de territorialización del voto.

En su investigación sobre representación indígena subnacional, explican que regiones como Puno, Cusco, Ayacucho y Apurímac poseen estructuras comunales más cohesionadas y una larga historia de exclusión estatal, que, vale recordar, principalmente dicho abandono se ha dado de mano de sus propios gobiernos regionales que no han sabido —ya sea por corrupción explícita o por mediocridad constante— administrar correctamente el presupuesto asignado que ha ido creciendo en los últimos años.

Pero volviendo a la investigación en cuestión, dicha combinación, señalan los autores, genera patrones electorales mucho más consistentes y sobre todo territorializados.

El estudio concluye que la identidad política en el sur andino no se construye solamente alrededor de ideologías, izquierdas y derechas, sino de experiencias históricas compartidas, que van desde los conflictos sociales hasta las demandas de representación perdurables en el tiempo, donde precisamente un liderazgo local tiene un peso decisivo.

El territorio en el Perú no funciona solo como mera geografía, sino como una fuente de identidad política que materializa votos y genera victorias y derrotas electorales.

Por ello, más allá de los cambios de candidatos y/o partidos, el país sigue mostrando la existencia de más de un Perú, que, para muchos, parece irreconciliable.

¿Realmente lo será?

Visited 13 times, 1 visit(s) today
Etiquetas: , , , , , , , , , , Last modified: 13 de mayo de 2026
Close