Escrito por 07:32 Opinión

Del poder, la guerra y las elecciones, por Víctor Andrés Belaunde Gutiérrez

Este año está probando ser uno como ninguno. Justo en enero comentábamos que pareciera estar lleno de puntos de quiebre, no sólo para el Perú.

En nuestra patria, hemos presenciado una sospechosa ineptitud del ONPE, ente responsable de llevar a cabo las elecciones. Las demostraciones de su incompetencia son legión, pero, curiosamente, se concentraron en Lima, por lo que su impacto electoral se centró en uno o dos candidatos.

La suspicacia crece porque su exjefe contrata como abogado a un connotado miembro de Juntos por el Perú, beneficiario aparente de los desbarajustes cometidos bajo su vigilancia. ¿Torpeza o designio? Lo más probable es que sea esa vieja pero letal combinación: La mala fe e incompetencia.

El problema es que sea uno u otro caso, ya se produjeron los efectos políticos de la elección, no quedando, en mi parecer, otra alternativa que derrotar decisivamente a la izquierda, si es que como parece, el señor Sánchez pasa a la segunda vuelta. En todo caso, la segunda vuelta se inicia en un ambiente de ilegitimidad afectando tanto a Sánchez como López Aliaga, quedando impresa en la mente de los ciudadanos (de Lima y del interior) que el pase a la segunda vuelta sería el resultado de un proceso electoral groseramente manipulado.

Como si el affaire de las elecciones no fuese suficiente, tuvimos otro con la compra de los F16 para la Fuerza Aérea. El presidente quiso desandar lo caminado, pensando que con un discurso era suficiente. Olvidaba que ya había suscrito un Decreto Supremo autorizando el desembolso correspondiente y que este no pierde vigencia legal por una mera declaración televisiva. La operación siguió su marcha, generándose la impresión que la Embajada de EE.UU. movió hilos para que el Presidente Balcazar se retracte de su anterior retractación. Cosas del poder, que no vemos, pero si percibimos.

Estas idas y venidas estuvieron acompañadas de duelos verbales con representantes de China, mostrando Washington enorme interés en la aparente posibilidad que el puerto de Chancay puede tener uso dual comercial y militar secreto. Si esto es verdad y no mera propaganda, Perú podría ser el escenario como el de la Crisis de los Misiles de 1962, situación a la que estaríamos caminando cual sonámbulos.

La guerra ha continuado en el Oriente Medio, aunque con una especie de pausa. El régimen de los Ayatolás, ahora convertido en el régimen de los Guardias Revolucionarios, se resiste a cumplir con las exigencias de Estados Unidos, básicamente, entregar su uranio y romper los lazos con Hizbola y Hamas, este último reducido ya a una casi irrelevancia. El problema es que mientras logren controlar un aparato represor efectivo, se mantendrán en el poder. La naturaleza de este así lo determina. Esa es una enseñanza reiterada de la historia que los que pasan por agua tibia las consecuencias del eventual encumbramiento de personajes como Sánchez no entienden. El Perú ha sido afortunado por la ineptitud de Castillo, pero la suerte puede agotarse en algún momento.

Volviendo a la guerra en el Medio Oriente, aunque la prensa se regodea sobre el supuesto fracaso de Trump, conclusión harto prematura, la China ha comprobado las enormes capacidades de los gringos, la brecha tecnológica y la inferioridad aparente de sus sistemas de defensa electrónica y antiaérea. El entusiasmo por invadir Taiwán parece haberse calmado, por el momento al menos.

En Europa, ocurren cosas interesantes. EE.UU. anuncia importantes reducciones de sus tropas en Alemania. La retórica de Trump vincula esta decisión a la tibieza de la OTAN frente a la guerra en el Golfo Pérsico, señalando que el paraguas militar que le brindan a Europa, no es ni gratuito ni incondicional. Que lo haga con su característica crudeza no quiere decir que al argumento no sea válido.

Finalmente ha sido muy interesante la visita del Rey Carlos III a Washington y el cuidadoso realce brindado a todo lo relacionado a la gira. El mensaje aquí es claro y deliberado, a pesar de todo, la relación especial, seguiría vivita y coleando. No en vano, británicos y estadounidenses hablan el mismo idioma, hecho que poco después de lograda la independencia, algún agudo diplomático inglés le dijo a un homólogo de Francia.  

Y, así van las cosas.

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Etiquetas: , , , , , , , , , , , Last modified: 3 de mayo de 2026
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