OpiniónJueves, 21 de marzo de 2024
Rojos con "R" de Rolex, por Eduardo Vega Marisca

Fidel Castro, Nicolás Maduro, el Che Guevara, Hugo Chávez, Rafel Correa, Cristina Fernández, Evo Morales, tienen en común no solo ser comunistas/socialistas, empobrecedores de naciones, y falsos reivindicadores de los derechos sociales del “pueblo”; también cuentan con un Rolex a la mano. A esta lista, como no podría pasar de otra forma, se ha incorporado recientemente Dina Boluarte en una aparente condición de coleccionista, pues según informa la prensa, contaría con nada menos que 15 ejemplares.

Pero, ¿Qué tiene de malo tener un Rolex?, en principio nada; por el contrario, se trata de finos relojes con rubíes en su interior como componentes de funcionamiento, cristal de zafiro y en muchos casos (sobre todo los de mujeres) con incrustaciones de diamantes o enchapes de oro que incrementan su valor. En definitiva, joyas que cualquier ciudadano quisiera tener consigo y por supuesto lucir en sus mejores galas, y si su realidad lo permite, llevarlo a diario como un deleite de clase y distinción, siempre que no se lo arrebaten de las manos por vivir en una sociedad con altos índices de criminalidad.

Así, además de la publicidad gratuita para la marca en las últimas semanas, resulta muy curioso que una marca de élite y socialité; auspiciadora recurrente de eventos deportivos como torneos de Golf, Tenis o la Fórmula 1, y cuyos ejemplares no están precisamente al alcance de las masas, también sea una especie de símbolo y meta para las manos de los gobernantes socialistas/comunistas más radicales y referenciados de la izquierda latinoamericana.

En efecto, dichos relojes son joyas de gran valor; por ende, signos de distinción, éxito económico e íconos del capitalismo puro y duro; sin embargo, a lo largo de la historia también se les observa como artículos de uso diario en las manos de gobernantes autoproclamados como luchadores sociales y representantes del pueblo. Esta contradicción normalmente es asolapada por los partidarios de los gobernantes de Izquierda; pero si ello no ocurre, se convierte a los afamados relojes en una falta de respeto y desprecio para los más pobres, quienes además muy probablemente no entiendan ni valoren al artículo más allá de su subjetiva belleza, -si acaso logran verlos e identificarlos- mientras los rojos baten sus manos al tiempo que pululan por las localidades más olvidadas dando falsos discursos de igualdad.

Y entonces, ¿Por qué los usan? ¿Acaso son tontos? A mi modo de ver, la respuesta va un poco más allá del signo de distinción que implica cada Rolex en sí mismo, pues incluso existen marcas mucho más caras y exclusivas que esta; pero que, sin embargo, carecen de al menos 2 características que hacen a la marca, la predilecta de los comunistas y socialistas antes referenciados:

La primera es de índole simbólico- subjetivo, y radica en el símbolo de Rolex como marca; una corona de 5 puntas que está grabada en la esfera de cada reloj (Fondo donde están marcadas las horas) así como en los broches de los brazaletes. Con esa “corona” en sus manos, los líderes de izquierda autosatisfacen sus ínfulas de realeza y poder, cuando Rolex en mano están frente a su pueblo -a su forma de ver como “reyes coronados y divinos- y este debe rendirles pleitesía como ídolos intocables. Todo esto claro está, es solo para ellos, pues el pueblo no ve la corona, ni mucho menos aprecia al reloj más que cualquier otro ejemplar de una marca china o japonesa que da la hora con igual o más precisión, pues para el pueblo hay cosas más urgentes por solucionar antes de ponerse mirar las ridículas “coronas” de sus gobernantes.

La segunda característica de la marca, -esta sí es mérito exclusivo del fabricante suizo- es que estos relojes son probablemente los más conocidos y comercializados en el mundo, pues existe un mercado importante para la compra venta de ejemplares usados; circunstancia que convierte a los mismos en un bien de realización bastante inmediata para la obtención de dinero en efectivo, por si fuera caso que es necesario huir sin mucho para llevar entre manos.

Dicho esto, ya podemos entender por qué tanto político/gobernante comunista-socialista anda Rolex en mano; no es que realmente quieran presumir de su riqueza -aunque seguro en parte sí-, sino que además de reafirmar y satisfacer sus egos, están cargando consigo “una moneda de cambio” lo suficientemente valiosa como para doblar rápidamente algunas voluntades en caso de emergencia o traición.

Yendo al caso particular de Boluarte, queda más que claro que los rojos sin Rolex, no le van a perdonar que no haya compartido la colección con ellos, y como Dina siempre ha sido de alguna manera ninguneada por la extrema izquierda por supuestas alianzas con los caviares o la derecha, seguro aprovecharán el sórdido argumento para intentar vacarla cuanto antes. El problema de la presidente, es que ha sido expuesta como la primera interesada en ser del “Jet Set” caviar peruano, pero como en realidad no pertenece a esa “gentita”, probablemente la dejen “tirando cintura” y cantando como Cerati “…pero al menos tengo un Rolex… ¡lo he logrado!

Finalmente, en lo personal yo dudo mucho que alguno de estos líderes Rojos -con R de Rolex- en verdad hayan gastado una parte importante de su entrañable patrimonio para la adquisición de los citados relojes, probablemente los hayan adquirido como un “gesto de buena voluntad” de terceras personas; aunque siempre podrán decir, que en realidad no tienen muchos gastos -Prácticamente a todos se les paga hasta la ropa-; y, por tanto, se han gastado una buena parte de sus sueldos en adquirirlos de buena Ley, al igual que cualquier otro mortal que es víctima del consumismo, ¡Sí juan!

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