No fue poco lo que pasó en el año que (casi) ya pasó.
En el Perú, el universo progre siguió embistiendo contra el Ejecutivo, desde sus centros de poder mediático, fiscal y judicial. Hasta ahora, cosechan fracasos. Demasiada incoherencia. Castillo les forzó la mano, no querían vacarlo, a pesar de que, a vista y paciencia de todo el mundo, demolía el estado por dentro y lo entregaba a la subversión. En cualquier caso, hoy, 28 de diciembre de 2024, la aritmética congresal – 87 votos – no sumaría. Algo importante tendría que cambiar para que los números alcancen.
De otro lado, la China viene haciendo importantes demostraciones de interés en el Perú. La visita de Dina a Pekín y la inauguración del puerto de Chancay han sido oportunidades para que desplieguen su lado más amable. Sin perjuicio de que el Perú busque sacar el mayor provecho a este interés, no olvidemos que con China estamos lidiando con un estado totalitario, cuya estructura de poder es leninista, que practica el capitalismo de estado y que tiene una visión algo vertical de las relaciones internacionales, con ellos al mando.
En Argentina, Milei avanza con éxito, hasta el momento. Su estilo de confrontar parece sintonizar con un fuerte sentimiento popular y, a pesar de aplicar duras medidas, a lo Fuji Shock de 1990, su aprobación creció, no bajó. Se convierte en un referente internacional.
La aventura de Putin en Ucrania sigue empantanada. No logra imponerse a un enemigo más pequeño y con muchos menores recursos. Proyecta desacierto y la imagen de sesudo jugador de póker, esos que no pestañean y ganan, que tanto cultivó, se ve terriblemente mellada. Apuesta que un gobierno republicano con Trump a la cabeza cortará en seco la ayuda a Ucrania y le entregarán la cabeza de Zelensky en bandeja de plata. Lo encuentro difícil.
En el Medio Oriente, la guerra que desataron los satélites iraníes ha sido desastrosa para ellos, como para también los Ayatolás que mandan en Teherán. Hamás está militarmente neutralizado. Hezbolá también. Assad es historia. El arco de poder chiita ha dejado de existir. La gran visión de Obama, centrada en fortalecer a Irán y usarlo como contrapeso, está hecha añicos. El otro ganador regional es Turquía. Aquí la cosa es compleja, no en vano son los herederos del Imperio Otomano. Pero es un tema largo que excede estos apuntes de fin de año.
Sobre EE.UU., no solamente se ha producido la derrota de un candidato demócrata particularmente débil y malo, sino también hartazgo con una larga cadena de despropósitos. La noción de la fluidez biológica y que el género es una construcción, agota. La idea de que es correcto que hombres que dicen ser mujeres, que se han sometido a tratamientos hormonales, son mujeres y que las mujeres reales pueden enfrentárseles en competiciones deportivas en igualdad de condiciones es falsa y aberrante. También lo es el que niños o adolescentes se sometan a operaciones o tratamientos para cambiar de sexo, irreversibles. Esto ha jugado un rol muy importante en el triunfo de Trump.
¿Qué augura todo esto para el 2025? Nada más arriesgado que él oficio de oráculo o pronosticador. Pero sí hay algunas tendencias: La izquierda, en LATAM, al menos enfrenta un panorama bastante más complejo del que esperaban. Maduro, Díaz Canel, Ortega y compañía enfrentarán más presión y deberán dedicar más recursos a defenderse de Washington, disminuyendo su capacidad de influir en la región. El wokismo está herido, nunca fatalmente, pero sus excesos lo han desacreditado.
Respecto del Perú, a partir del segundo semestre, deberíamos tener una idea más clara del tablero político y cuantos contendores habrá en el partidor final. Crecerá el grave peligro para la institucionalidad democrática de la minería ilegal. No se trata de carteles como los del narcotráfico que acorralaron a Colombia hace 30 años, es un fenómeno mucho más descentralizado e insidioso.
Veo finalmente el año por venir con moderado optimismo. Las ideas de la izquierda, aquí y allá, hoy, puede decirse que están demostradamente sustentadas en sofismas: fluidez de género, adalides de la anticorrupción, prensa prístina. Las mentiras están expuestas y sus conceptos cansados. Ojalá que esto se traduzca en que podamos regresar a un círculo virtuoso de desarrollo y paz social.