OpiniónDomingo, 19 de enero de 2025
La Sombra de Trump tras Trudeau, por Berit Knudsen
Berit Knudsen
Analista en comunicaciones

Canadá, décima potencia mundial, segundo país más grande del mundo, con 40 millones de habitantes, enfrenta al segundo mandato de Donald Trump con amenazas y retos, favoreciendo la caída del primer ministro Justin Trudeau. Reconocidos por su sistema político y modelo de bienestar, equilibran su identidad con una relación estratégica y económica con Estados Unidos, principal socio comercial. Pero escándalos políticos, económicos y sociales sacuden su estabilidad, propiciando el desplome del gobierno.

El sistema político canadiense combina elementos de una monarquía constitucional con una democracia parlamentaria federal. El monarca británico, rey Carlos III, es jefe de Estado con funciones simbólicas, administración liderada por el primer ministro que actúa como jefe de gobierno, elegido por el partido con mayor representación en la Cámara de los Comunes. En el Senado los miembros son designados por el gobernador general, recomendados por el primer ministro. El sistema federal autónomo les permite mantener su diversidad cultural y regional, conviviendo distintas lenguas, tradiciones y religiones.

El primer ministro Justin Trudeau, líder del Partido Liberal, asumió el cargo en 2015 prometiendo cambios progresistas, inclusión social y liderazgo ambiental. Durante los primeros años su popularidad alcanzó niveles históricos, pero sucesivos escándalos por corrupción, problemas económicos y tensiones sociales finalizaron su mandato con 73% de rechazo.

La percepción de ineficacia para abordar problemas como la inflación y crisis de vivienda, se vio exacerbada por corrupción: interferencia en las denuncias sobre injerencia de China en las elecciones de 2019; el caso SNC-Lavalin, acusados por corrupción, fraude y sobornos en Libia donde Trudeau intercedió evitando el juicio; contrato millonario con WE Charity, programa de becas estudiantiles, donde su familia, madre y hermano, recibieron pagos por participar en eventos.

El mandato de Trudeau destacó por su política migratoria, permitiendo el ingreso de tres millones de inmigrantes, generando presiones sobre los servicios públicos y mercado laboral, elevando tensiones y críticas sobre la capacidad del gobierno para manejar la crisis.

El 6 de enero, con una creciente oposición interna y externa, Trudeau renunció al cargo de primer ministro y líder del partido Liberal. Pero la relación entre Canadá y Estados Unidos había adquirido un nuevo matiz. durante una visita en noviembre de Trudeau a Mar-a-Lago donde Donald Trump sugirió que Canadá se convirtiera en la estrella 51 de Estados Unidos, provocadora propuesta al puro estilo Trump que subraya la dependencia económica canadiense. Chrystia Freeland, viceprimera ministra y ministra de Finanzas renunció en diciembre por desacuerdos con Trudeau sobre temas económicos y las amenazas de Trump sobre el aumento de los aranceles.

El Partido Conservador, fundado en 2003 fusionando al Conservador Progresista y la Alianza Canadiense, hoy se consolida como principal fuerza política, con propuestas centradas en reducir el gasto público, poder descentralizado y estrictas políticas migratorias, llevándolos a superar a los liberales por 20 puntos en rechazo a las políticas progresistas. Su líder, Pierre Poilievre, es percibido como alternativa pragmática frente a la inestabilidad y escándalos de Trudeau, con propuestas enfocadas en temas económicos, desarrollo de recursos naturales, reactivando sectores energéticos y manufactureros.

Aunque la integración con Estados Unidos no es una opción seria, la propuesta de Trump subraya la urgencia para Canadá de diversificar su economía, disminuyendo la dependencia comercial con su vecino del sur en un contexto de creciente competencia geopolítica y desafíos económicos.

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