Los modales de Trump unidos al odio insano que le profesa la izquierda oscurecen la realidad. Pero esta desafiante se impone en los incendios que azotan al mundo.
Las acusaciones sobre la supuesta perfidia del hombre naranja, unos días traidor, otros un mero ingenuo, otros un instrumento de Putin o sometido a su chantaje, otros torpe e ignorante, no ocultarán siempre lo que verdaderamente ocurre. En especial porque a la clase experta, ya nadie le cree. Los hechos son tercos, siendo ese uno de los principales problemas del relato progre.
Lo primero es que la situación fiscal de EE.UU. es insostenible. Su déficit comercial se acerca al trillón de dólares. El déficit fiscal es de más de un trillón de dólares y la deuda pública superaría los 36 trillones. Es absurdo pensar que EE.UU puede mantenerse en la actual trayectoria sin que llegue el momento del desastre. El alza del precio del oro y otros productos en parte reflejan esta preocupante realidad.
La hostilidad de Trump frente a Canadá se explica no sólo porque Canadá tiene un abultado superávit comercial con EE.UU de 66 billones, sino porque impone medidas arancelarias y paraarancelarias en contra de productores estadounidenses, no gastan en defensa y ni cooperan en una serie de tareas de seguridad.
México es un gran beneficiario del acceso libre al mercado gringo, pero su gobierno a partir del inefable AMLO y ahora con la señora Sheinbaum promueven el tránsito de caravanas de migrantes ilegales, organizadas y protegidas por cárteles del narcotráfico. Este ha sido un factor decisivo en las elecciones de noviembre. El tema se agrava porque el gobierno mexicano practica con estas mafias comercializadoras de la droga la política de laissez faire, laissez passer.
La disparatada política migratoria de Biden facilitó la infiltración de organizaciones criminales como el Tren de Aragua que, se sospecha, es una hija no tan putativa del régimen chavista.
El USAID, que por décadas, a pesar del sesgo moderadamente izquierdista que siempre tuvo su burocracia, realizó valiosas labores. Ahora, ha quedado demostrado que financia despropósitos y de manera indirecta, a enemigos de su país. No me extrañaría que los organizadores y promotores de las asonadas pro Castillo incluyan beneficiarios de la frívola generosidad del AID.
La población gringa está mayoritariamente harta del exceso woke. Hombres biológicos que compiten con mujeres en deportes y usan los cambiadores de estas. Desde las más prestigiosas organizaciones profesionales de la medicina se valida la maldad de mutilar jóvenes y adolescentes, amputando sus órganos sexuales y sometiéndolos a tratamientos hormonales, no sólo peligrosos sino absolutamente irreversibles. Todo el Partido Demócrata respalda esta amoralidad, incluso sus dirigentes nominalmente católicos.
Hace unos días un artículo de la página editorial del New York Times lamentaba los engaños sobre el origen del COVID. Los años 2020, 2021 y 2022, las voces solitarias que señalaban que se trataba, muy probablemente, de un virus creado en un laboratorio, fueron silenciadas. La razón del silencio fue porque ello implicaría una responsabilidad personal, aunque secundaria, del señor Fauci, que durante la pandemia la prensa elevó a la condición de un semi Dios, infalible. Este supuesto casi Dios promovió los encierros, las cuarentenas sin fin, que las personas murieran en soledad, que los niños pequeños padecieran encierros innecesarios y contra producentes.
Estos hechos destruyeron la credibilidad de las clases profesionales, de los expertos y de la prensa que repetían sus mentiras y engaños. ¿Quién en su sano juicio les creería de nuevo?
En el ámbito internacional, el gobierno demócrata y los principales líderes de las potencias europeas alientan que Ucrania continue la guerra indefinidamente. Sin embargo, las armas que les proveen y las condiciones de uso en que las entregan son tan restrictivas que sólo aseguran la indefinida continuidad del conflicto, prohibiendo a Kiev que realice ataques que verdaderamente pongan en jaque al actual autócrata del Kremlin.
Sino están dispuestos a hacer lo necesario para derrotar claramente a Rusia en el campo de batalla, ¿cuál es el sentido de prolongar la guerra? ¿Desgastarla? ¿Es eso una postura moral, ya que presumen tanto de la ética de su política anti rusa?
En 1972, cuando Nixon fue a China abriendo las puertas de un amiste entre Washington y Pekín, Mao vivía y seguía siendo tan asesino y genocida como en los años anteriores. Entonces, ¿hubiese sido mejor negarse a hablar con él, empujándolo a que solucione sus diferencias con los soviéticos?
La guerra en Ucrania, además de la tragedia humana involucrada, viene generando un alineamiento muy peligroso para los países democráticos: La formación de un eje Pekín-Moscú- Teherán-Pyongyang. ¿Buscar la manera de explotar las naturalezas diferencias entre estos países, es realmente un acto de a maldad o sólo de uno de responsabilidad? ¿O algo intermedio?
¿Están acaso Francia, Alemania, España y Reino Unido decididas a hacer lo que sea para para que Rusia sea categóricamente derrotada en Ucrania como para mandar tropas, aviones y movilizar sus economías para la guerra? ¿Sus jóvenes están dispuestos a morir en Ucrania? ¿Sino están dispuestas a entrar a una guerra total contra Rusia, con todo lo que ello implica, entonces porque no explorar caminos para ponerle fin?
Trump en su anterior gobierno fustigó a Merkel para que no promocionará la dependencia energética frente a Rusia. Sus críticas fueron tratadas con desdén. En cierta manera los Euros por el gas ruso financiaron la aventura bélica de Putin. Pero la prensa progre barre todos estos pequeños hechos debajo de la alfombra.
En el Medio Oriente la absurda innovación de Obama, interrumpida por Trump y reiniciada por Biden de apuntalar a Irán, va llegando a su fin. La presión contra el régimen de los Ayatolás debería conducir a su eventual colapso y ha quedado claro que tanto Washington como Tel Aviv harán los necesario para finiquitar el programa nuclear persa. Sólo Hamás y Hezbolá lamentaran la caída de Khameini.
Pero Trump tiene un Talón de Aquiles: sus modales que espantan y no inspiran. Los líderes que trascienden inspiran. Si no encuentra en los próximos meses y años alguna manera de hacerlo, por necesarias e indispensables que sean muchas de sus medidas, será difícil que tenga un éxito perdurable.