Escrito por 13:49 Opinión

La dupla ONPE-JNE y el traje nuevo del emperador, por Alfredo Gildemeister

Recuerdo que cuando estaba en la primaria, uno de los libros que más me gustaba era el de lecturas en inglés, libro que contenía breves historias, cuentos y crónicas diversas. Uno de los cuentos que más me llamaba la atención era el de “El traje nuevo del emperador”, también llamado “El rey desnudo”, cuento de Hans Christian Andersen publicado en 1837 como parte de su obra “Cuentos de hadas para niños” y que para muchos se trataría en realidad de una especie de fábula.

El cuanto trata de un rey que se preocupaba mucho por su vestuario. Un día oyó a los sastres Guido y Luigi Farabutto decir que podían fabricar la tela más suave y delicada que pudiera imaginar. Esta prenda, añadieron, tenía la especial capacidad de ser invisible. Por supuesto, no había prenda alguna; los dos sastres simulaban que trabajaban en la ropa, pero se quedaban con los ricos materiales que solicitaban para tal fin. Toda la ciudad había oído hablar del fabuloso traje y estaba deseando comprobarlo. El monarca decidió estrenarla en un día de fiesta y desfile. Llegado el día, los dos sastres hicieron como que lo ayudaban a ponerse la inexistente prenda y el rey salió a desfilar, sin admitir que no podía verla. Toda la gente del pueblo alabó enfáticamente el traje, temerosa de que sus vecinos se dieran cuenta de que no podían verlo. Finalmente, un niño dijo: “¡Pero si va desnudo!” La gente se dio cuenta de la verdad y toda la multitud gritó que el emperador iba desnudo. Este lo oyó y supo que tenían razón, pero levantando la cabeza, terminó de desfilar orgullosamente de su “traje”.

Curiosamente este cuento me hizo reflexionar en todo lo que hemos visto, oído, sufrido y “vivido” desde aquel nefasto domingo 12 de abril y todo lo que nos falta aún “vivir” con la segunda parte de esta farsa: la segunda vuelta. Si aplicamos el cuento al mamarracho de proceso electoral celebrado el pasado 12 de abril, tendríamos que la ONPE —y el JNE como responsable último— son los sastres que le fabrican al emperador el maravilloso traje invisible. El emperador sería el electorado peruano que cree que el proceso electoral “organizado” por la ONPE ha sido limpio y transparente, con la salvedad de algunas pequeñas “irregularidades” y ligeras descoordinaciones.

Es así como el proceso electoral se celebra el 12 de abril. La ONPE trata de convencer al electorado peruano emperador “que su traje sí es invisible”, esto es, que el proceso, salvo algunas irregularidades, se ha llevado de manera limpia y transparente. Que todo está bien y que no hay de qué preocuparse. En un principio nadie quería pensar en la posibilidad de un fraude hasta que como en el cuento, un niño dijo: “¡Pero si va desnudo!”, esto es, alguien dijo: “Esto es un fraude” y ello abrió los ojos a la gente y al mismo electorado peruano emperador, que empezó a percatarse desde la misma mañana del 12 de abril que algo no estaba bien, faltaba el material electoral en cientos de colegios, curiosamente en zonas donde un candidato de derecha era fuerte y de otro lado, en las zonas o regiones donde un cuasi desconocido candidato comunista era fuerte, todo iba de maravilla. Sin embargo, miles de actas y ánforas desaparecidas, actas fraguadas, más de un millón de personas que se quedaron sin votar, sistema de cómputo desastroso, ausencia de vigilancia alguna, etc., además del serio cuestionamiento al jefe de la ONPE Piero Corvetto que renuncia luego, el mismo JNE lo señala, así como la detención por unos días de otro funcionario de la ONPE, nos mostraba un caos, un desastre total.

Es así como a la dupla ONPE/JNE no le quedó otra cosa que continuar la farsa, es decir, ¡tratar de convencer al emperador de que no iba desnudo! ¡Tratar de convencer al electorado peruano que solo eran simples irregularidades, ligeros inconvenientes y punto! Los días pasaron y las cuantiosas evidencias del descarado y burdo fraude electoral fueron saliendo más a la luz: cientos de miles de electores sin votar, mesas y actas impugnadas, retrasos adrede en el transporte y entrega del material electoral, ánforas desaparecidas, manipulación de las actas 900000, etc. Obviamente esto acompañado de un curioso y descarado “empuje” en el conteo del candidato comunista Sánchez claramente direccionado para que pasara a la segunda vuelta en perjuicio del candidato de derecha López Aliaga. El descaro en el “favorecimiento” en el conteo del candidato comunista era ya escandaloso. De un lejano quinto lugar finalmente fue puesto en el segundo lugar a fin de que pasase a la segunda vuelta. Al mismo tiempo, el curioso “apuro” de la ONPE por “cumplir con los plazos” hace que ésta simplemente avance con “su conteo” —sin fiscalización ni control de nadie—, sin un peritaje informático ni auditoria alguna —de una entidad independiente se entiende— con tal de ya declarar a los dos ganadores de la primera vuelta, entre ellos, a su candidato comunista. Tal como sucedió en el fraude del 2021 que nos impuso al golpista Castillo.

Cabe recordar que por fraude electoral se entiende a cualquier acción ilegal o engañosa destinada a alterar, manipular o falsear el resultado de una elección o consulta popular, afectando la voluntad real de los votantes (¿Les suena familiar?). Esto puede ocurrir antes, durante o después de la votación. Algunas formas comunes incluyen, por ejemplo, la suplantación de votantes: alguien vota usando la identidad de otra persona (cientos de muertos y niños que curiosamente votaron); compra de votos: ofrecer dinero, regalos o beneficios a cambio del voto; y especialmente lo que más se da en la realidad: la manipulación del conteo: alterar actas, sumar o restar votos indebidamente, etc. Otros casos son la intimidación o coacción, presionar a personas para que voten por determinado candidato (elección 2021 en el centro del país), el uso indebido de recursos públicos: emplear bienes o fondos del Estado para favorecer una campaña, difusión deliberada de información falsa para afectar el proceso electoral, impedir votar a ciertos grupos de ciudadanos, tal como ocurrió el pasado 12 de abril, etc.

Desde el punto de vista jurídico, el fraude electoral afecta principios básicos de la democracia y del Estado de Derecho, como el derecho fundamental al sufragio, la igualdad del voto y transparencia, y especialmente la legitimidad de las autoridades elegidas. ¿Qué legitimidad puede tener el presidente que resulte electo, luego de este mamarracho de proceso electoral repleto de vicios de nulidad? Cabe mencionar que en el Código Penal peruano, el fraude electoral está tipificado como “delito contra el derecho de sufragio” (Delitos contra la voluntad popular, Arts. 354-360 CP). Se busca pues proteger el derecho al sufragio, la transparencia y el normal desarrollo de los procesos electorales en el país.

Entonces, tomando en cuenta lo mencionado anteriormente, ¿Continuará la dupla de sastres ONPE/JNE tratando de convencernos, como al emperador, que el “traje” proceso electoral organizado por estas instituciones es invisible, es decir, que es un proceso limpio y transparente? ¿Tendrá la dupla ONPE/JNE el descaro de organizar una segunda vuelta teniendo como base una primera vuelta totalmente fraudulenta? Cuando en realidad el emperador a desfilado desnudo, esto es, cuando el electorado peruano ha sido burlado y defraudado con un proceso electoral burdamente fraudulento, es claro el accionar direccionado a favor de un candidato, alterándose, manipulándose y falseándose descaradamente el resultado de una elección, que afecta la voluntad de los electores. Si los “sastres” ONPE/JNE insisten en decirnos que el “traje” electoral del emperador es invisible limpio y transparente, pues seremos testigos de otra farsa en la segunda vuelta como en el 2021. ¡Despierta Perú!

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Etiquetas: , , , , , Last modified: 16 de mayo de 2026
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