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Caso Alianza por el Gran Cambio – Una crónica de Alfonso Baella Matto

El final de una investigación que evidencia otro capítulo de torpeza y arbitrariedad del Equipo Especial Lava Jato, martirizando la vida íntima del octogenario PPK

El pasado viernes 15 de mayo, el caso “Alianza por el Gran Cambio” —una acusación por presunto lavado de activos contra el expresidente Pedro Pablo Kuczynski— fue archivado. Y no por falta de tiempo u obstrucciones. Sino porque, después de nueve años de investigación, el Poder Judicial concluyó que los hechos imputados no configuraban el delito imputado.

Expediente. N° 54-2019-36-5001-JR-PE-01: No se cumplió con el resultado concreto del delito de lavado de activos [dificultar la identificación de su origen].

Para entender este caso, hay que volver al inicio. A la campaña presidencial de 2011. Para enfrentar aquel proceso electoral, cuatro partidos políticos —PPC, Alianza para el Progreso, Partido Humanista Peruano y Restauración Nacional— se unieron en un solo frente para impulsar la candidatura del exministro de Toledo y Belaunde: Pedro Pablo Kuczynski.

La coalición tomó como nombre Alianza por el Gran Cambio, y la fórmula presidencial incluía a kuczynski en la cabeza, a Máximo San Román, en la 1era vicepresidencia, y a Marisol Pérez Tello, en la 2da vicepresidencia.

Pedro Pablo Kuczynski / Andina Noticias

Aunque no logró el ansiado pase a la segunda vuelta, quedó en un sólido tercer lugar con 18.5% de los votos válidos, imponiéndose en Lima Metropolitana, Loreto y Cusco. Su campaña estuvo marcada por el emblemático PPKuy, colores intensos y la idea seductora de un “presidente de lujo”. La esperanza de que el Perú pudiese, por fin, ser administrado por un tecnócrata de prestigio internacional y no por un caudillo improvisado.

En aquello años, kuczynski era idealizado por su curriculum vitae. A sus 73 años, la edad todavía no despertaba preocupación; por el contrario, añadía experiencia y solemnidad. Pesaba más su educación en la universidad de Oxford y Princeton, su larga trayectoria en el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), sus cargos como Ministro de Economía y de Energía y Minas, y sus vínculos con círculos financieros internacionales.

La expectativa era intensa. Y el Perú, una vez más, encontró una ilusión a la cual aferrarse. Ilusión que le alcanzó para llegar a Palacio de Gobierno en el siguiente proceso electoral. Pero fue ahí donde empezó el declive.

En 2016, mientras Kuczynski alcanzaba el poder, el caso Lava Jato estallaba con toda su fuerza en el Perú. Y con él, surgían los fiscales figurettis, la perniciosa colusión entre el Ministerio Público y la prensa, y la máxima fricción entre los poderes el Estado. Empezó lentamente la demolición de la figura presidencial.

Foto de archivo del edificio de la constructora brasileña Odebrecht en Lima. Ene 24, 2017.

Jorge Barata, exdirector de Odebrecht en el Perú, declaró ante el Ministerio Público que la constructora aportó dinero a la campaña de PPK en 2011.

Según la tesis fiscal, la constructora brasileña habría entregado aproximadamente 300 mil dólares para financiar la campaña presidencial de Alianza por el Gran Cambio. El dinero —según la declaración de Barata— habría salido de la famosa “Caja 2”, el departamento clandestino de operaciones estructuradas utilizado para pagos ilícitos.

La Fiscalía sostuvo durante años que ese dinero llegó en maletas y sobres. Que fue recibido por la empresaria Susana de la Puente y luego canalizado mediante cuentas bancarias en los bancos JP Morgan y Scotiabank. También se señaló una transferencia adicional de 50 mil dólares realizada a través de Westfield Capital, empresa vinculada a PPK. Según la acusación, todo ello habría sido ocultado utilizando falsos aportantes ante la ONPE.

Pero el tiempo empezó a erosionar la estructura jurídica de la acusación.

En diciembre de 2025, mediante una resolución de la Corte Suprema a favor de Susana de la Puente, los jueces supremos concluyeron que, bajo la ley vigente en 2011, el delito de lavado de activos exigía un elemento concreto: dificultar la identificación del origen ilícito del dinero.

Y ahí apareció el problema central para la Fiscalía.

El propio relato fiscal señalaba que el dinero había pasado por el sistema bancario formal: JP Morgan y Scotiabank. Transferencias rastreables. Movimientos registrados. El juez Richard Concepción Carhuancho lo reconoció expresamente en su resolución.


Expediente. N° 54-2019-36-5001-JR-PE-01

Es decir, según el propio Poder Judicial, la conducta imputada podía eventualmente constituir una infracción administrativa o electoral, pero no necesariamente lavado de activos bajo la legislación aplicable en 2011.

El resultado fue contundente: sobreseimiento definitivo para PPK por los delitos de lavado de activos y asociación ilícita para delinuir.


RESOLUCIÓN JUDICIAL No. 5 — 14 de mayo de 2026

Pero, la historia judicial de PPK no termina aquí. Porque mientras el caso de aportes a la campaña de 2011 ha sido archivado, otro proceso mucho más delicado sigue avanzando: el caso Westfield Capital. Ahí la acusación es distinta.

La Fiscalía sostiene que la empresa Westfield Capital —vinculada a Kuczynski— habría recibido más de 12 millones de dólares de Odebrecht y otras compañías por consultorías presuntamente simuladas relacionadas con proyectos como la Interoceánica Sur, Olmos y Rutas de Lima, durante la época en que Kuczynski fue ministro de Economía y Presidente del Consejo de Ministros (PCM) en el gobierno de Alejandro Toledo.

En esta investigación, el Ministerio Público sí sostiene una estructura de lavado de activos agravado y organización criminal. Y la pena solicitada es demoledora: 35 años de prisión.

El caso Westfield Capital ha sido el más martirizante para la vida íntima expresidente. Bajo la conducción de los fiscales José Domingo Pérez y Rafael Vela Barba, se le impuso un arresto domiciliario, se embargaron sus propiedades, ordenaron “regalar” las mascotas de cada casa, fue alejado de su familia y se redujo el 30% de su pensión vitalicia.

«Soy el Leguia moderno», declaró PPK.

A sus casi 88 años, Pedro Pablo Kuczynski enfrenta así una paradoja jurídica y política. El hombre que alguna vez representó el discurso tecnocrático, liberal y moderno de la política peruana, termina sus días atrapado entre expedientes, investigaciones y juicios interminables.

Reportaje de Alfonso Baella Matto para Contracorriente (Willax Televisión)
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Etiquetas: , , , , , , , , , , , Last modified: 20 de mayo de 2026
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